Cólera en Paterson, que rechaza que se la asocie con Saipov

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Paterson (Estados Unidos) (AFP)

"¡Deberían colgarlo!", exclama la gerenta de un lavadero cercano al domicilio de Sayfullo Saipov, que por temor no quiere dar su nombre: "¡Si uno viene a Estados Unidos es para hacer algo mejor, no algo malo!"

Al igual que ella, muchos habitantes de este barrio de mayoría musulmana de Paterson, en el estado de Nueva Jersey, resienten que su ciudad sea asociada a ese presunto yihadista.

La cólera contra el uzbeko de 29 años que mató a ocho personas e hirió a una decena el martes a pasos del World Trade Center, se concentra principalmente en los emigrados de primera o segunda generación, como él.

Recuerdan los enormes esfuerzos realizados para ser aceptados en Estados Unidos, cualquiera sea su origen. Ahora ven a Saipov -de quien las autoridades afirman que se radicalizó a su llegada al país en 2010- como un obstáculo inesperado a su deseada integración.

"La responsabilidad es del estado americano", fulmina Sala Merakai, argelino de 25 años y poseedor de residencia permanente ("green card"). "Antes de darle los papeles debieron conocer a la persona, de dónde venía, qué había hecho".

Cuna de la revolución industrial estadounidense, Paterson se nutrió siempre de mano de obra extranjera desde su nacimiento a fines del siglo XVIII. La parte se hizo mayoritariamente musulmana, con fuertes comunidades turca, siria, palestina y paquistaní.

Nadie se acuerda de este joven alto de barba abundante, con la excepción de Altana Dimitrovska, que vive en la misma residencia en la que él vivía, un edificio de ladrillos de dos pisos.

"Acompañaba a sus hijos a la escuela por la mañana", dice ella, luego de que los técnicos de la policía científica abandonaran el lugar el miércoles.

Apenas saludaba, recuerda esta macedonia rubia, que viste los colores del club de fútbol Arsenal británico.

- La cólera de los musulmanes -

La administradora de un supermercado cercano contó al New York Post que Saipov era un cliente "inestable", que discutía frecuentemente con las cajeras con distintos pretextos.

Luego de manejar un camión en Florida, era chofer de Uber desde su llegada a Paterson, frecuentando la mezquita Omar, ubicada en la esquina, según varios medios estadounidenses.

Un administrador del lugar, Ibrahim Matair afirmó que "la mezquita está abierta a todos para la plegaria", pero "no tiene nada que ver con esto". "Condenamos este acto de violencia", afirmó.

Matair refleja la cólera de muchos musulmanes de Paterson que, al igual que las comunidades musulmanas de países europeos que sufrieron ataques yihadistas en los últimos años, rechazan toda amalgama entre islam y yihadismo.

"Esta gente no sabe nada del islam", dice Sala Merakai, para quien el grupo Estado Islámico "encuentra gente que no tiene nada en la cabeza y los utiliza".

En las casas vecinas a la de Saipov, muchos están sorprendidos. "Es un barrio muy tranquilo", afirma Kimberly Perez, una mujer latina que vive a media cuadra.

En las calles bordeadas de pequeñas casas de un piso, de ladrillo o de material barato, "no cerramos con llave. Pensábamos que estábamos seguros, pero saber que alguien así habita en esta calle es preocupante", admite.