Diputado británico sospechoso de acoso sexual, suspendido del Partido Laborista

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Londres (AFP)

Un diputado fue suspendido este viernes del Partido Laborista por acoso sexual a una joven militante, entre una ola de denuncias que afecta a la clase política británica y que el miércoles había provocado la renuncia del ministro de Defensa.

En un ambiente de creciente presión por estos escándalos, la primera ministra Theresa May presentó también este viernes en su calidad de jefa de filas de los conservadores británicos un "nuevo código de conducta" aplicable a los miembros de su partido, los Tories, parlamentarios incluidos.

El diputado laborista Kevin Hopkins, de 76 años, fue suspendido a causa de las sospechas sobre su comportamiento hacia una joven militante, a quien le habría enviado unos mensajes de texto sugestivos. La formación abrió una investigación al respecto.

El incidente habría tenido lugar en 2014, durante un acto del partido, según el diario The Daily Telegraph.

"Me abrazó para despedirse, me agarró muy de cerca y frotó su entrepierna contra mí, lo que me indignó", dijo la militante, Ava Etemadzadeh, que en aquel momento tenía 24 años.

Etemadzadeh explicó que se quejó por este comportamiento, sin resultado, lo que podría poner en un aprieto al jefe del partido Jeremy Corbyn, amigo de Kelvin Hopkins, a quien nombró en el "gabinete en la sombra", el gobierno alternativo de la oposición.

La diputada laborista Jess Phillips aseguró a la BBC Radio 4 que el caso había sido "tratado perfectamente" según los procedimientos de la formación, pero se declaró "un poco preocupada por el hecho de que Kelvin fuera ascendido después, lo que me parece una mala decisión".

Hopkins es el segundo diputado laborista suspendido, después de Jared O'Mara, que había publicado unos comentarios misóginos y homófobos en internet hace varios años.

En el campo conservador, la onda expansiva del escándalo se llevó el miércoles por delante al ministro de Defensa, Michael Fallon, de 65 años.

Esta importante figura del gobierno, cercano a May, fue acusado de haber posado una mano sobre la rodilla de una periodista durante una cena en 2002. Admitió que su comportamiento en el pasado "no había estado a la altura".

El viernes, surgieron nuevas acusaciones en su contra, acerca de unas declaraciones realizadas a una colega del gobierno. Al parecer, Fallon le habría respondido a Andrea Leadsom, que se quejaba de tener las manos frías: "conozco un lugar caliente donde meterlas", según el diario The Sun.

Unas afirmaciones que Fallon "desmiente completamente", según fuentes próximas al exministro, citadas por la agencia PA, mientras que el entorno de Leadsom rechazó hacer comentarios.

En este contexto, el código de conducta presentado por May, según escribió ella misma en una carta al presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, introduce nuevas medidas para tratar las denuncias, "como la presencia de una persona independiente en el seno de un panel encargado" de examinarlas.

Prevé asimismo, una línea telefónica "confidencial" y una dirección electrónica para la recepción de las denuncias.

Theresa May recibirá el lunes a los jefes de los partidos políticos para discutir sobre el acoso sexual en el parlamento.