Rinden un tributo sobrio en Italia a las 26 emigrantes ahogadas en el Mediterráneo

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Salerno (Italia) (AFP)

Un obispo, un imán, algunos pañuelos tricolores pero ningún ministro controvertido: Italia rindió un sobrio tributo este viernes a las 26 jóvenes mujeres emigrantes que se ahogaron hace 15 días frente a las costas de Libia.

En medio del cementerio, entre los cerros de Salerno, al sur de Nápoles, los 26 ataúdes de las jóvenes fueron alineados al aire libre, bajo un sol tibio y un viento frío.

Ellos representan también a los otros 60 migrantes que murieron con ellas, pero el mar se tragó sus cuerpos.

La mayoría son muertos sin nombre. De los cuerpos recuperados quedará solo un corto informe de la autopsia en el que se establece que tenían entre 13 y 20 años, que probablemente provienen de Nigeria, que no se evidencian rastros de reciente violencia y que murieron ahogadas.

Una de ellas, tenía cinco meses de embarazo, otra seis semanas.

Por el momento se sabe el nombre de dos de ellas: Marian Shaka y Osato Osaro, tenían 20 años, eran de Nigeria y soñaban con una nueva vida.

La primera era cristiana y fue identificada por su esposo. La segunda era musulmana y la reconoció un hermano.

Los dos hombres sobrevivieron y asistieron a la ceremonia. Al hermano de Osato, vestido con un chándal rojo, le brillan los ojos, pero no logra hablar. Cumplidos los 18 años decidió partir con su hermana a principios del año y pasó seis meses de pesadilla en Libia, "donde te disparan por nada", contó.

"A mi hermana le iba bien, mi madre estaba muy orgullosa de ella", dijo. A su lado, el marido de Marian, con una gorra brillante en la cabeza, guarda total silencio.

- 'No vale la pena' -

Voluntarios de la protección civil y la Cruz Roja así como funcionarios locales y una docena de habitantes, asistieron a la breve ceremonia.

Un grupo de jóvenes arrojó rosas, mientras otros bregaron para cargar los ataúdes.

Luigi Moretti, arzobispo de Salerno y el Imam Abderrhman Es Sbaa, tomaron la palabra para orar por las chicas.

Luego, los dos líderes religiosos pasaron frente a cada ataúd para bendecirlos, antes de que otros miembros les rindieran homenaje.

"Da mucha pena. Lo siento mucho por esas chicas. Yo estoy aquí para enviar un mensaje a los vivos. Nos tenemos que cuidar todos", dijo el imán.

"Murieron en el mar sólo por un trozo de pan. No vale la pena", sostiene Samba Ba, trabajador senegalés que vive en Italia desde hace 15 años.

Desde el comienzo del año, casi 3.000 hombres, mujeres y niños han muerto ahogados en el Mediterráneo.

Ningún funcionario tomó la palabra. Una decisión del prefecto, Salvatore Malfi, quien quiso una ceremonia "sobria", sin ministros ni personalidades, ni políticos.

La presencia del ministro del Interior italiano, Marco Minniti, hubiera sido una provocación, ya que ha sido criticado duramente por los partidos de izquierda y la misma ONU por los acuerdos pactados con Libia para bloquear el flujo de migrantes, debido a los terribles abusos que padecen en ese país.

Los cadáveres de las 26 chicas junto con más de 400 supervivientes llegaron a Salerno el 5 de noviembre a bordo de un barco militar español que participaba en la operación de rescate europea Sophia.

El alcalde, que decretó un día de luto, invitó a las escuelas a observar un minuto de silencio para recordar a los tantos emigrantes que mueren en el Mediterráneo.

Los cuerpos serán enterrados en varios cementerios de la región. Un número grabado sobre el cemento y una foto sobre la piedra los identificará.