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Pareja de exrehenes en Afganistán se enfrenta en juicio por abuso sexual en Canadá

2 min
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Ottawa (AFP)

Una pareja que se separó luego de haber sido tomada como rehén durante cinco años en Afganistán se enfrentó el miércoles en un tribunal canadiense en un juicio en el que la mujer acusa a su esposo de agresión sexual.

Caitlan Coleman, estadounidense de 33 años, relató su relación de "montaña rusa" con el canadiense Joshua Boyle, que terminó en un supuesto abuso por parte del hombre tras la liberación de ambos, en 2017.

Boyle, de 35 años, fue arrestado dos meses después de que la pareja regresara a Canadá, bajo acusaciones de agresión sexual, engaño a la policía y amenazas de muerte.

Boyle y Coleman, quienes se casaron en 2011, fueron secuestrados un año después por los talibanes mientras viajaban como mochileros, y permanecieron bajo custodia de la brutal red de Haqqani, aliada de los talibanes.

La pareja tuvo tres hijos en cautiverio, y otro después de su liberación.

Coleman testificó a través de un enlace de video desde una habitación separada en el juzgado de Ottawa, mientras Boyle permanecía sentado y en silencio, acompañado de sus padres.

Ella contó cómo había conocido al acusado en una sala de chat, cuando tenía 16 años, y cómo lo consoló cuando él parecía deprimido.

La amistad se convirtió luego en una "poderosa montaña rusa" amorosa. "Fue mi primer beso", relató la mujer.

Coleman recordó decir a la gente que Boyle era un novio maravilloso, cuando en realidad se peleaban por la cantidad de alcohol que ella consumía socialmente, su forma de vestir y sus amigos. A menudo la llamaba "zorra", agregó.

La mujer dijo al tribunal que Boyle se había casado con otra persona, la hermana del exdetenido de Guantánamo Omar Khadr, durante una ruptura en su relación.

Pero ese matrimonio había concluido en 2010, antes de que Boyle se casara con Coleman al año siguiente.

El jurado escuchó la llamada que Boyle hizo al 911 el día en el que Coleman se fue del apartamento de la pareja en Ottawa, afirmando que la mujer estaba mentalmente inestable, que luchaba contra un trastorno de estrés postraumático y que podría hacerse daño.

Pero la llamada provocó una investigación policial que llevó a la acusación de Boyle.

El testimonio de Coleman debía continuar el miércoles y reanudarse el viernes, en lo que se espera sea un juicio de ocho semanas. El tribunal ha prohibido la identificación de una segunda presunta víctima de Boyle.

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