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El difícil avance de las tropas anti-Haftar al sur de Trípoli

3 min
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Espiaa (Libye) (AFP)

Por todas partes, al sur de Trípoli, se ven columnas de humo. Las tropas leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA), que lanzaron hace 10 días una contraofensiva para frenar a las fuerzas del mariscal Haftar, tienen un objetivo, simple pero difícil de cumplir: "avanzar".

En la azotea de una clínica abandonada a las puertas de Espiaa, a unos 40 km al sur de la capital libia, un combatiente con pantalones cortos y camiseta negra, descalzo, deja su lanzacohetes RPG en el suelo.

Con el dedo señala a lo lejos: "Allí, es el aeropuerto", el antiguo terminal internacional situado a unos 15 km. Inoperativo desde que fue dañado en 2014 en los enfrentamientos entre milicias, constituye un punto estratégico al sur de la capital, donde se producen violentos combates.

"Y allí, está Espiaa", añade, señalando el pueblo vecino.

Las fuerzas pro-GNA contuvieron a las puertas de Trípoli el avance de las tropas del mariscal Haftar, caudillo del este del país, quien lanzó el 4 de abril una ofensiva para apoderarse de la capital, sede del gobierno reconocido por la comunidad internacional.

Desde el 20 de abril, esta coalición de milicias tripolitanas y de grupos armados procedentes de otras ciudades del oeste frenan lentamente el avance del autoproclamado Ejército Nacional Libio (ENL) de Jalifa Haftar.

Aunque siguen habiendo combates en los suburbios del sur de Trípoli, sobre todo en Ain Zara, los enfrentamientos se producen mayoritariamente fuera de la ciudad, a unos kilómetros al sur.

- "Aviones extranjeros" -

En los campos de olivos y palmeras alrededor de Espiaa resuenan salvas de cohetes Grads y ráfagas de armas automáticas, ametralladoras y cañones antiaéreos.

Se oye el motor de un avión. Desde la azotea de la clínica, los cuerpos de los combatientes se detienen, sus cabezas miran al cielo y buscan el origen del ruido. "¡Allí!", dice uno de ellos señalando una forma gris.

"Nos bombardean de día y también de noche. Durante el día, son los aviones libios. En la noche, son aviones extranjeros, son más sofisticados, más precisos", explica. "Aviones emiratíes", asegura otro.

El GNA y sus apoyos acusan a potencias extranjeras --Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, entre otros-- de respaldar militarmente al mariscal Haftar.

"Pero los aviones no pueden detener los combates en tierra. Y son los combates en tierra los que pueden terminar una guerra", afirma Abdulhamid, uno de los responsables de la "Katiba 166".

El "batallón 166" viene de Misrata. Creado tras la caída del régimen de Gadafi en 2011, este grupo, que reivindica 700 combatientes, luchó contra el grupo Estado Islámico en Sirte en 2016. Esta vez, quieren impedir que el mariscal Haftar, "instaure una nueva dictadura militar", según Abdulhamid.

"Somos de Misrata, pero también tenemos el apoyo de auténticos revolucionarios (que hicieron caer a Gadafi) de todas las ciudades: Zentan, Zawiya, Al Qalaa, Nalut, Tajura...", dice por su parte Ahmed.

Otro joven comenta: "Soy de Bengasi (feudo del mariscal Haftar, en el este). Mi familia es del otro lado".

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