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El Colegio de Europa, elitista bastión del sueño europeo frente a los populistas

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Brujas (Bélgica) (AFP)

En la 'Venecia del norte' belga, el prestigioso Colegio de Europa habita los canales y callejuelas del centro medieval de Brujas, donde los vientos del populismo que recorren el continente parecen remotos.

Seis décadas después de su fundación para forjar una élite burocrática comprometida con la paz en una Europa destruida por los conflictos, el principio fundacional de la institución parece cuestionado, cuando la guerra aparece como un recuerdo lejano en la Unión Europea (UE).

Desde las protestas de los 'chalecos amarillos' en Francia al poder cada vez más autocrático de Viktor Orban en Hungría, los populistas en todo el continente ven a Bruselas, y a sus graduados de Brujas, como una plaga en lugar de su salvador.

"No somos una escuela de federalismo europeo en la que todo el mundo tiene que jurar defender la idea de los Estados Unidos de Europa", replica su rector, Jörg Monar, un alemán alto de fino bigote, en declaraciones a la AFP.

El despacho de Monar, al frente del también conocido como Colegio de Brujas desde 2013, en los años más turbulentos de la historia de la UE, está decorado con momentos históricos, en su mayoría europeos, como un mapa de Europa antes de la Gran Guerra.

El rector explica que el objetivo este año fue que los estudiantes de 57 nacionalidades vivieran "realmente juntos". "Con la intensidad del intercambio diario, buscamos más conciencia y comprensión", explica.

- 'Pase lo que pase' -

En 2019, el campus del Colegio de Europa cuenta con 330 estudiantes en Brujas, en su mayoría procedentes de países europeos, y las tasas ascienden a la friolera de 25.000 euros, aunque existen ayudas financieras.

A lo largo de sus 70 años de historia, por sus aulas han pasado miles de futuros funcionarios, 'lobistas' y ejecutivos, así como políticos como la ex mandataria danesa Helle Thorning-Schmidt o el ex viceprimer ministro británico Nick Clegg.

En esta mañana nublada, la mayoría de los estudiantes de la promoción 'Manuel Marín', nombre del político español que fue presidente interino de la Comisión Europea en 1999, y que falleció a fines de 2017, estudian en la biblioteca para los exámenes.

"Existe una gran oportunidad de hacer contactos", explica Erica Duffy, de 24 años, sentada en un gran sofá con voluminosos libros a su lado."Pase lo que pase, conocerás a 300 personas cuando te vayas. Sentirás algún tipo de afinidad por haber vivido la misma experiencia", agrega.

Una vez finalizados sus estudios, más de la mitad de los graduados se dirigirán a Bruselas para encontrar trabajo, ya sea en las instituciones comunitarias, en las empresas que ejercen presión o en las asociaciones sin ánimo de lucro.

Aunque se centran en la carrera profesional, el fantasma del populismo se invita a veces a las conversaciones, como explica Vincent Delhomme, un profesor ayudante, que pone como ejemplo el proceso de retirada de Reino Unido de la UE.

"Recuerdo cuando los resultados del referéndum cayeron hace dos años. Hubo una conmoción. ¿Sobrevivirá la UE? ¿Está en peligro mi carrera?", explica Delhomme, precisando que ahora siente un "razonable optimismo".

- 'Sorprendentemente bajo' -

El antiguo alumno Leo Hoffmann-Axthelm, que ahora trabaja para Transparencia Internacional en Bruselas, dijo que el éxito no se debe tanto al elitismo como a la falta de conocimiento sobre la UE en las capitales, que, a su juicio, es todavía "sorprendentemente bajo".

Otro graduado de Brujas es Clément Beaune, el consejero para Europa del presidente francés, Emmanuel Macron, y que, a sus 37 años, mantiene todavía vínculos con la escuela a la que asistió en 2004.

Al igual que su jefe Macron, Beaune también es graduado de la Escuela Nacional de Administración (ENA), vivero de las élites de Francia y que el presidente galo propuso cerrar para calmar la cólera de los 'chalecos amarillos'.

El Colegio de Europa "es menos conocido, por lo que estamos al abrigo del debate", dijo Louise Guillot, una estudiante de Francia que planea hacer su carrera en las instituciones de la UE y que recientemente conoció a Beaune en el campus.

Pero la entrada en la función pública de la UE no está garantizada para los licenciados de Brujas. Los puestos de trabajo cuentan ahora con un elaborado proceso de admisión, incluyendo pruebas de conocimientos generales y no sólo sobre la UE.

"En el pasado, es cierto, el Colegio tenía fama de ser el camino directo para entrar en las instituciones de la UE", admite Monar, a quien le gustaría ver a más graduados de Brujas en sus países de origen como respuesta al populismo.

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