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A diferencia de Europa, Trump encuentra líderes afines en Asia

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Washington (AFP)

Las relaciones entre Donald Trump y los líderes europeos oscilan entre la tibieza y la hostilidad. Pero el presidente estadounidense encuentra líderes afines en Asia, donde pretende contrarrestar el poder creciente de China.

Al tiempo que aumenta su presión contra Pekín en el ámbito comercial, el mandatario estadounidense ha entablado buenas relaciones en el resto de Asia y ha asistido a inesperados triunfos electorales de socios claves en el continente.

Japón desplegó este sábado la alfombra roja para el inquilino de la Casa Blanca, que será el primer dirigente extranjero en reunirse con el recién entronizado emperador Naruhito, en tanto recibirá todo tipo de agasajos durante su visita de cuatro días.

Trump regresará a Japón en junio para una reunión del G-20 en Osaka y visitará Corea del Sur donde, a pesar de situarse al otro lado del espectro político, el presidente Moon Jae-in le ha permitido impulsar una de sus mayores iniciativas en política exterior: negociaciones directas con Corea del Norte.

Esas visitas coinciden con la intensa guerra comercial que mantienen Estados Unidos y China, cuyo último capítulo ha sido la decisión de Washington de prohibir el acceso tecnología estadounidense al gigante de las telecomunicaciones chino Huawei.

Ante la posibilidad de una larga batalla contra Pekín, la administración Trump afirma que busca una política global para contrarrestar el creciente poder de China, un movimiento similar a la doctrina para contener a la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

- La forma asiática de lidiar con Trump -

Toshihiro Nakayama, profesor de la universidad Keio en Tokio, explica que los japoneses son plenamente conscientes de la naturaleza controvertida de Trump.

Pero Estados Unidos, que tiene desplegados unos 50.000 soldados en Japón en virtud de una alianza defensiva, es sin duda el aliado más importante para Tokio, así como un duro socio comercial.

"Hay un consenso en torno al hecho de que, si el pueblo estadounidense eligió a Trump, no tenemos por qué criticar eso; nosotros tenemos que procurar gestionar la relación", dice Nakayama, que también es miembro del Woodrow Wilson Center for International Scholars en Washington.

El presidente francés, Emmanuel Macron, "trató en un primer momento de aceptarlo (a Trump) con estilo y matices, pero no tuvo éxito. Así que el gobierno japonés y la gente dicen: si vas a aceptar a Trump, tienes que aceptarlo totalmente", opina Nakayama.

Trump expresó sus primeras opiniones políticas con un duro discurso sobre comercio en los años 80, cuando Japón se consideraba como un adversario en Estados Unidos. Pero Abe ha cortejado a Trump desde la elección del multimillonario en 2016, regalándole lujosos palos de golf y viajando incluso para asistir al cumpleaños de la primera dama estadounidense, Melania.

Para Patrick Buchan, un analista australiano que dirige un proyecto para estudiar las alianzas de Estados Unidos en el mundo, Abe es el modelo de cómo hay que ganarse la confianza de Trump: entablando una relación personal y resolviendo los problemas de forma privada.

"En mi opinión, los europeos manejaron muy mal el fenómeno Trump. Si uno responde a su retórica pública o sus mensajes en Twitter, solamente crea un círculo vicioso", afirma el experto del Center for Strategic and International Studies.

"Creo que se puede decir, en parte, que es la manera asiática de no emprender una diplomacia con megáfono", dice Buchan.

- Intereses comunes -

La relación de Trump con sus aliados en Asia y Australia también ha sufrido algún contratiempo. Poco después de su elección, se enojó y le colgó el teléfono al entonces primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, cuando oyó hablar de un acuerdo para llevar a refugiados de Australia a Estados Unidos.

Y en India, las informaciones sobre el gusto de Trump por imitar el acento del primer ministro indio Narendra Modi -quien acaba de obtener un nuevo mandato en las urnas- han causado cierto malestar.

Pero, respecto a su estrategia en Asia, Trump y sus socios tienen intereses comunes. China reclama desde hace tiempo territorios administrados por Japón e India, y Australia también ha denunciado las prácticas comerciales de Pekín.

Modi, que se reunirá con Trump junto a Abe en Osaka, ha apoyado firmemente a Estados Unidos, pese a la histórica reticencia de India a las alianzas, estableciendo incluso una relación en el ámbito de la defensa, aunque rechazó operaciones militares conjuntas.

Modi "se ha mostrado dispuesto a llevar la relación con Estados Unidos más lejos que cualquiera de sus predecesores", dice Michael Kugelman, vicedirector del programa sobre Asia en el Wilson Center.

Pero advierte que las disputas comerciales pueden ensombrecer la relación entre Trump y Modi, pues el primero ha puesto fin a acuerdos comerciales claves con India y ha obligado al país asiático, cuya economía necesita mucha energía, a dejar de comprar petróleo a Irán y Venezuela.

A pesar de ello, según Kugelman, "Modi reconoce que los intereses nacionales de India están estrechamente vinculados a los de Estados Unidos en temas como la creciente presencia de China en Asia y la amenaza terrorista en el sur de Asia".

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