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Hezbolá e Israel: ¿nueva guerra o represalias limitadas?

3 min
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Beirut (AFP)

Israel y el movimiento libanés chiita Hezbolá intercambiaron disparos este fin de semana en la frontera entre ambos países, en un contexto de fuertes tensiones en los últimos días y de temor a una escalada violenta.

¿Existe el riesgo de un conflicto abierto, como la sangrienta guerra que opuso a los dos contendientes en 2006? ¿O esta escalada, minuciosamente calculada según los expertos, no pasará del terreno de las represalias limitadas?

Los analistas apuestan por esta última hipótesis, pero advierten que Israel y el Hezbolá no son los únicos en decidir.

- ¿Simple escalada fronteriza?

Hezbolá, peso pesado de la vida política en Líbano, es la única facción que no ha abandonado su arsenal militar tras la guerra civil en el país (1975-1990).

Aliado de Irán --otro enemigo mayor del Estado hebreo-, Hezbolá apoya al régimen de Bashar Al Asad en el conflicto en Siria, país vecino de Líbano e Israel.

El domingo, el Hezbolá, que había prometido responder a un ataque con dron atribuido a Israel una semana antes, aseguró haber "destruido" un "vehículo militar" del ejército israelí.

Éste replicó con el disparo de 100 obuses hacia "las fuentes de estos bombardeos" de Hezbolá, en el sur de Líbano.

El pasado 25 de agosto, un dron de reconocimiento israelí cayó en los suburbios del sur de la capital libanesa, feudo de Hezbolá, y otro explotó en el aire.

El movimiento libanés chiita consideró este hecho como un "primer acto de agresión" de Israel contra líbano desde 2006.

La acción de Hezbolá este fin de semana contra Israel "fue claramente una réplica calculada, contenida", según Amal Saad, profesora de ciencias políticas en la universidad libanesa.

Hace una semana, el número dos del Hezbolá, Naim Qasem, dijo que el "ambiente no es de guerra" sino más bien de "replicar a una agresión".

- Fin del incidente?

En todo caso, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dio la orden al ejército de estar "preparado para cualquier opción".

Pero Saad no cree que estos incidentes puedan "desencadenar una guerra".

Para Karim Bitar, director de investigación del Instituto de relaciones internacionales y estratégicas (Iris) en París, "ninguna de las dos partes tiene realmente interés en una rápida escalada".

Pero hay que tener en cuenta las tensiones entre Irán, padrino del Hezbolá, y Estados Unidos, aliado de Israel.

La política de "máxima presión" ejercida por Washington sobre Teherán pretende "no solamente debilitar a la economía iraní, sino también debilitar al régimen y a sus aliados en Irak, Siria y Líbano", afirma.

"Una eventual escalada dependería de una voluntad de Estados Unidos o de Israel de presionar aún más a Teherán", añadió.

Bitar se refiere asimismo a las elecciones legislativas del 17 de septiembre en Israel. "Los periodos electorales son a veces propicios a los excesos", advierte.

- Equilibrio de disuasión?

La guerra de 2006 devastó Líbano y dejó más de 1.200 muertos del lado libanés, y 160 del israelí, en su mayoría militares, según cifras oficiales.

Desde el principio de la guerra en Siria, en 2011, el ejercito de Israel ha bombardeado en este país posiciones o convoyes de armas del Hezbolá.

Pese a ello, el movimiento chiita se vanagloria de haber podido dotarse de "misiles de alta precisión", capaces de alcanzar Israel.

El 29 de agosto, el ejército israelí calculó que el Hezbolá dispone de 130.000 cohetes y afirmó tener informaciones según las cuales intentaba convertir cohetes en misiles de alta precisión, con la ayuda de Irán.

Sin embargo, las capacidades militares de Israel, que compatibiliza tecnología de punta y poderosos aviones de combate, siguen siendo muy claramente superiores.

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