Una historia de amor chilena, Marcel Proust y un “Bonsái”

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Diego Noguera en "Bonsái" de Cristian Jiménez
Diego Noguera en "Bonsái" de Cristian Jiménez Ufo distribution

De estreno esta semana en Francia la película chilena “Bonsái” de Cristian Jiménez, que se dio a conocer en 2009 con su excelente ópera prima “Ilusiones ópticas”. Su segundo largometraje “Bonsái” es ahora una adaptación de una novela corta del poeta y escritor chileno Alejandro Zambra que nos habla de amor, de plantas, de nostalgia y de literatura.

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A raíz del éxito de su primer largometraje, la Cine fundación de Cannes dio una beca a Cristian Jiménez para escribir su segundo largometraje. El resultado es “Bonsái”, que participó en la selección oficial del último festival de Cannes, en la sección “Un certain regard”, y que llega ahora a la exhibición comercial.

Esta es una historia de amor, de libros y de plantas, pero también de las mentiras que atraviesan los libros, las planta y los amores - explica Cristian Jiménez - lo que me interesó en esa obra corta es sobretodo el proyecto de la novela, mas que la historia. Es un testimonio de la soledad de esa generación de la que formamos parte Zambra yo, ambos nacimos en 1975, y formamos parte de esa juventud que coqueteaba con la literatura”.

Si “Ilusiones ópticas” era una comedia cargada de humor negro sobre la mundialización en el microcosmos de un centro comercial chileno en Valdivia, ciudad natal del director, “Bonsái” es ahora una historia de amor desencantado con claves de comedia, que nos habla de literatura, de Marcel Proust y de un bonsái japonés.

La nostalgia, la literatura, el amor y la muerte son evocadas a través de esa metáfora del bonsái que con buen sentido del humor da titulo a la película. Su personaje protagónico es una especie de Buster Keaton sudamericano que vive una historia de amor con una mujer pero que está obsesionado por su primer amor.

“Bonsái” de Alejandro Zambra, publicada en 2006 por la editorial española Anagrama, provocó una gran polémica en su día, por su forma elíptica, que su propio autor definía como “una historia liviana que se pone pesada”. Viniendo el mismo autor de la crítica literaria, muchas fueron las críticas que le cayeron encima.

Cinco años después Cristian Jiménez ha llevado ese relato a la pantalla,  tomándose ciertas libertades en la adaptación.  La novela es lineal y cuenta las vidas de cada personaje de manera mas completa, mas estilo Proust, mientras que Jiménez juega con el flash back entre dos épocas y dos ciudades. La historia transcurre entre Santiago en el centro del país, y Valdivia en el sur, para mejor definir  así la trayectoria de vida de este personaje de desgarbado romántico contemporáneo.

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