Carrusel de las Artes

Hollande, desafíos y prioridades en materia cultural

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François Hollande celebró su victoria en la Plaza de la Bastilla.
François Hollande celebró su victoria en la Plaza de la Bastilla. © Reuters

Varios artistas participaron el domingo en un concierto en la simbólica Plaza de la Bastilla de París, tras la victoria del socialista François Hollande en las elecciones francesas. Pero más allá de la euforia luego del triunfo, la dirección que tomará el nuevo presidente en materia cultural es una incógnita.

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La noche fue larga ayer en la Plaza de la Bastilla donde miles de personas se congregaron para un gran concierto tras la victoria de François Hollande. En ese lugar emblemático de la revolución francesa, el gentío celebró anoche el regreso de un socialista al poder, François Hollande, quien se convirtió en el segundo presidente de izquierda de la V República, 31 años después de la ascensión del ya fallecido François Mitterrand.

La muchedumbre cantó y bailó en una inmensa fiesta popular al pie de la Torre de julio de la mano de artistas como Yannick Noah o Cali, dos cantantes que públicamente dieron su apoyo al candidato ganador y que ayer se dijeron complacidos por la victoria de Hollande y la salida de Nicolas Sarkozy del poder.

Pero los detalles de la política cultural que pondrá en marcha Hollande son todavía una incógnita. Durante su campaña, las propuestas en este renglón fueron pocas y desarticuladas. Entre las tímidas ideas planteadas, François Hollande prometió por ejemplo la reducción de los impuestos a los libros.

Pero uno de los puntos centrales del próximo quinquenio será la democratización en el acceso a la cultura. Y ligado a esto, la necesaria evolución de la ley sobre las descargas ilegales en Internet luego de que el mandatario saliente Nicolas Sarkozy pusiera en marcha una polémica ley de represión de las descargas ilegales de películas o de música, la famosa ley Hadopi, que en la práctica ha sido difícil de aplicar.

La ley Hadopi enfrentó durante meses a los que estaban a favor de la defensa de los derechos de los autores y los que preconizaban un acceso más libre a los contenidos culturales.

“La primera prioridad debería ser la ética de la política cultural. En los últimos cinco años, en Francia como en Europa, se generalizó la idea de que la cultura se resume a una mercancía que hay que vender al mayor número posible. Ese puede ser un eje pero no lo esencial. Debemos “hacer humanidad juntos” y no “rentabilidad juntos”. Sí, podemos dedicarnos a decidir de las ayudas al sector del libro, al cine, a la música. Pero también deberíamos pensar en la defensa de la dignidad y de las identidades culturales, para la construcción de una humanidad más ética. Y esto se hace abriendo el espacio público a la comprensión y el reconocimiento de las diferencias culturales", opinó Jean-Michel Lucas, consejero del ex ministro de la cultura socialista Jack Lang y profesor universitario.

Todavía es temprano para predecir el rumbo cultural que tomará Francia en los próximos años. La asesora en temas culturales del nuevo presidente se negó el lunes a responder a las preguntas de RFI. Así que esa página se escribirá en los próximos cinco años. Ayer el mandatario electo dijo querer obrar en favor de la justicia y la juventud. El futuro dirá si las promesas se convierten en realidad.

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