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Carrusel de las Artes

’Yo, Augusto, emperador de Roma’

Audio 05:52
"Augusto de Prima Porta", mármol, Ciudad del Vaticano.
"Augusto de Prima Porta", mármol, Ciudad del Vaticano. © RFI/María Carolina Piña
Por: María Carolina Piña

El Grand Palais de París consagra una amplia exposición al primer emperador romano, en el marco de los 2.000 años de su muerte.

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Augusto, hijo adoptivo de Julio César, fue el primer emperador de Roma. Su nombre esta asociado a la grandeza y a la gloria del Imperio que bajo su dominio vivió en paz y abundancia. Augusto, que quiere decir "el venerable" es un personaje clave de la historia. El Grand Palais de París le consagra una vasta exposición en sus salas con motivo de los 2.000 años de su muerte.

Bajo el nombre "Yo, Augusto, emperador de Roma", se muestran piezas excepcionales venidas del Museo del Vaticano, el Louvre o el Museo Británico, entre otros. La exposición reúne numerosas representaciones en mármol y bronce que representan a un Augusto guerrero y hombre de Estado. Pero también fotografías y vestigios de los muchos edificios que construyó bajo su largo reinado. En efecto, en 40 años Augusto logró la transformación completa de Roma y fue el artífice de una gran efervescencia artística.

“Augusto es una gran figura de la Antigüedad. Logró la Trajo la ‘Pax Romana’ luego de las cruentas guerras civiles del final de la República. Con ella se instalaron las condiciones favorables a la circulación de personas, bienes, materias primas y riqueza. Esto permitió también un desarrollo artístico importante. Augusto, utilizó el arte al servicio de sus planes políticos y para difundir su imagen a través de todo el Imperio”, explicó a RFI Cécile Giroire, una de las responsables de esta muestra.

La palabra "mecenas", que quiere decir ‘cercano al Emperador’ se creó durante la época de Augusto y muestra hasta qué punto el arte vivió una era de oro bajo su dominio. La imagen de un "Princeps" bello, atlético, triunfante, fue definida en Roma por sus colaboradores y difundida en todo el Imperio a través de estatuas, retratos, monedas, relieves, pinturas.

“En el caso de Augusto, no podemos hablar de ‘culto de la personalidad’. Ese es un concepto contemporáneo. Pero sí hubo en su época una organización para que su figura estuviera en todo el Imperio, desde España hasta la actual Turquía. Hay una gran cantidad de representaciones de él. Los retratos que tenemos de Augusto nunca lo mostraron en su vejez, y sin embargo, Augusto murió a los 76 años. Fue una política de control total de la imagen. Por eso, es mejor fiarse de las descripciones de los historiadores y no de las estatuas de mármol”, añadió Daniel Roger, otro de los responsables de esta exposición.

La muestra "Yo, Augusto, emperador de Roma", cierra con una estatua colosal del Emperador representado como un dios, un recuerdo del culto imperial nacido tras su muerte en el año 14 de nuestra era.

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