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El Invitado de RFI

Pablo Hernán Benedí, virtuoso del claroscuro

Audio 22:34
Pablo Hernán Benedí en los estudios de RFI
Pablo Hernán Benedí en los estudios de RFI Foto: Jordi Batallé/RFI
Por: Jordi Batallé
27 min

El sello discográfico francés Aparté, va a sacar al mercado un nuevo disco del Cuarteto Chiaroscuro, que esta formación -especializada en el período clásico con instrumentos de época- ha dedicado a Mozart y a Mendelsohn.El Cuarteto Chiaroscuro, liderado por la violinista Alina Ibragimova, y compuesto por Pablo Hernán Benedí, violín, Emilie Hörnlund, viola y Claire Thirion, violoncelo, nace en 2005 y en menos de diez años ha conseguido el reconocimiento de crítica y publico en toda Europa.  

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Pablo Hernán Benedí nace en Madrid en 1991 y ha realizado sus estudios musicales en el Conservatorio Padre Antonio Soler de San Lorenzo del Escorial con Fernando Rius y Polina Kotliarskaya, y más tarde en Londres en la Guildhall School of Music and Drama con David Takeno.

¿Cómo y cuándo llegó tu primer violín a tus manos?

Mi primer violín no era de madera. Estaba fabricado con una cinta de video de las que teníamos antes; le pusimos un palo de plástico, el arco era un trozo de bambú y las cuerdas me las imaginaba. Estos fueron mis comienzos con tres o cuatro años de edad. La tradición venia de mi abuelo. Alguien con una gran curiosidad por muchas cosas, una de ellas la música. Empezó a estudiar violín, creo que a los cincuenta y cinco años de edad. Yo tuve una relación muy fuerte con mi abuelo los tres primeros años de mi vida y uno de sus deseos era que yo estudiara violín.

¿Representa un sacrificio para un niño estudiar un instrumento tan difícil como el violín? ¿Te quedaba tiempo para jugar con tus amiguitos?

Hombre, ¡hay que echarle muchas horas! Pero la verdad es que fue un comienzo muy amigable. Me encontraba en un entorno muy musical, muchos de mis amigos eran músicos. Pero sí, mis padres me empujaban a estudiar.

En 2009 vas a instalarte en Londres donde vas a trabajar en la Escuela Guildhall con David Tekeno. ¿Qué diferencias esenciales descubres entre la educación musical inglesa y la española?

Fue la primera vez en que en mis estudios solo había música. Eso fue un cambio inmenso. La dedicación era plena y no había duda en ello. Todo el día lo dedicaba al violín, a la música, a ir a conciertos, a “master clases” y a estudiar mucho. Eso te cambia. Además un nuevo país, Londres, una actividad frenética con mil ofertas de conciertos súper interesantes y profesores, todos, muy interesantes. Es una ciudad en constante ebullición cultural. Es una verdadera gozada en ese sentido.

Has tocado con la Orquesta Simon Boliv ar de Venezuela. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue un lujo. Fuimos treinta españoles, una colaboración de la Joven Orquesta Nacional de España con Press Joven y el Festival de Lucena. Nos llevaron a Venezuela, a Caracas y tuvimos la oportunidad de descubrir lo que era todo “el sistema”. Tuvimos el lujo de tocar la segunda sinfonía de Mahler, Resurrección. El número de gente que había en el escenario era increíble: veinticinco atriles de primeros violines, setecientas personas en la orquesta y cuatrocientas en el coro. Fue una experiencia preciosa. Vimos el Coro de Manos Blancas, conocimos a José Antonio Abreu. Una experiencia muy gratificante.

Has asistido a master classes con cuartetos tan prestigiosos como el Casals o el Quiroga ¿Cuáles son las dificultades de tocar en cuarteto?

La primera vez que me enfrenté a un cuarteto fue con el Casals, con el cuarteto americano de Dvorak. Nos abrieron el universo de la música de cámara. Es una ciencia sonora: el diálogo, la capacidad de reacción entre todas las voces, el entender el sonido como una unidad, produce una motivación muy grande

Desde 2010 eres miembro del Cuarteto Chiaroscuro. ¿Cuales son las características de vuestra formación?

Lo mas obvio, y desde el comienzo, es que tocamos con cuerdas de tripa, con el La a 432, que es un poco más bajo. Usamos arcos de época, preclásicos o clásicos, y arcos más ligeros para el repertorio prerromántico. Básicamente son herramientas que facilitan la búsqueda de una sonoridad que tenemos mucho interés en buscar. No creo que la idea sea un afán por lo auténtico. No tiene sentido buscarlo. Pero es cierto que estas cuerdas sugieren un lenguaje que se acerca mucho a lo que nosotros buscamos en esta música.

(Pueden escuchar la entrevista completa haciendo click arriba)

 

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