Carrusel de las Artes

La enfermedad de la juventud

Audio 05:24
© Olivier Allard

El teatro La Tempete de París presenta esta pieza de Ferdinand Bruckner que explora el amor, los ideales y la crueldad de la etapa juvenil.

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En una habitación de universidad, siete estudiantes de medicina juegan a las adivinanzas. Saltan, ríen, se divierten como cualquier veinteañero disfruta sus primeros años de libertad e independencia. Marie forma parte de este grupo; está enamorada de Petrell, quien a su vez ama a Irene. También está Desirée quien desea a Marie, y Freder atraído por la sirvienta Lucy.

Es la cadena amorosa que nos plantea "La maladie de la jeunesse" (La enfermedad de la juventud), primera pieza de Ferdinand Bruckner en la que se exploran los confines y recovecos de los años juveniles. Pero también la perversidad, curiosidad, manipulación, los sueños e ideales propios de esa etapa de la vida.

“Esta pieza fue escrita en 1920, pero habla maravillosamente bien de lo que es la inteligencia y la crueldad de los jóvenes, lo que la hace muy actual. También, del paso de la juventud a la edad adulta y de esa segunda familia que cada quien se crea en el camino. La pieza habla de jóvenes que dejan sus respectivas familias para ir a la universidad a estudiar medicina. La universidad es un lugar de amistad, de complicidad, y al mismo tiempo de juicio, de traición, de manipulación. Bruckner habla también de la fuerza de las mujeres: son todas jóvenes decididas, estudiantes de medicina, lo cual no debía ser muy común para la época; mujeres que hacen vacilar a los hombres. Hay mucho humor e inteligencia en estos personajes”, explica el director de esta obra, Philippe Baronnet

Los siete personajes de esta obra experimentan y se construyen a través del deseo, discusiones violentas, promesas y traiciones. Los diálogos son intensos y directos, a la imagen de estos seres llenos de vitalidad y sentimientos exacerbados, pero a la vez frágiles e inseguros.

“El autor pone en la cama de Marie a muchos personajes, que tienen formas de pensar y opiniones sobre la vida muy diferentes. Algunos son muy cínicos, lúcidos y por ello se creen inteligentes. Otros son idealistas, creen que pueden cambiar las cosas. La obra nos permite ser testigos de una transición. Comienza con un juego, entre estudiantes: gritan, bailan, están embriagados, incluso hay algo regresivo porque parecen niños. Y al final, los vemos en una mesa, sentados, se aprestan a cenar, tranquilos. Es el paso de los 20 a los 30 años. Es una pieza de una gran violencia, pero al mismo tiempo la juventud es así, la adultez es así. La violencia forma parte de la realidad”, agregó Baronnet.

 

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