Carrusel de las Artes

Animales que dan la hora

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© RFI/María Carolina Piña

La Galería Kugel de París presenta en sus salas un conjunto de 30 relojes antiguos con forma de animales exóticos, fabricados en el Renacimiento. Piezas únicas y muy lujosas que mezclan joyería, ingenio y humor.

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Parecería el taller de un relojero, con campanitas que suenan a cada instante y el angustioso correr de los segundos. Pero no son sólo relojes sino simpáticos autómatas que reproducen finamente las formas de animales exóticos: un león que abre feroz su hocico, un perro balancea su cola para dar la hora, mientras que sus ojos se mueven de un lado al otro para marcar los segundos, o un elefante que levanta su trompa cada media hora.

La galería Kugel de París ha reunido una simpática colección de relojes antiguos con forma de animales o personajes, bajo el título “Un bestiario mecánico, relojes autómatas del Renacimiento”.

© RFI/María Carolina Piña

Cada una de las piezas de esta muestra es una joya de orfebrería e ingenio, muy apreciadas en las cortes y círculos burgueses en los siglos XVI y XVII. Estos maravillosos relojes de bronce dorado necesitaron cientos de horas de trabajo y la participación de diversos artesanos: relojeros, orfebres, ebanistas, joyeros.
“Son piezas únicas, fabricadas en Augsbourg, Alemania, y que se mantienen en un excelente estado de conservación. En el Renacimiento eran considerados como juguetes por las familias que podían adquirir una pieza así, al tiempo que son verdaderas curiosidades científicas”, aseguró Nicolas Kugel, uno de los propietarios de la galería.

Es la primera vez que se reúne y muestra al público este tipo de relojes antiguos que hoy se conservan en museos históricos como los de Dresde, Múnich o Viena.

En el conjunto predominan los animales, aunque algunos relojes representan personajes singulares como un jinete turco, un domador de osos o un caballero español. Algunos dan cuenta de un laborioso trabajo de orfebrería y tallado; otros llevan incrustaciones.

“Estos relojes son el testimonio del sueño del hombre del Renacimiento por ‘dar vida’ a un ser artificial. En realidad, ese anhelo es mucho más antiguo pues desde la antigüedad se quiso reproducir el movimiento. En la Edad Media se comenzaron a fabricar los primeros relojes autómatas. Y todavía hoy, seguimos en esa búsqueda, con el desarrollo de la robótica”, agregó Kugel.

En el siglo XVII este tipo de relojes fueron ofrecidos por ejemplo al emperador de China por sacerdotes jesuitas que esperaban poder propagar el cristianismo en Asia.

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