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Carrusel de las Artes

John Berger, una aguda mirada sobre el arte y las imágenes

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El escritor, artista y crítico de arte John Berger.
El escritor, artista y crítico de arte John Berger. Flickr/Chiara Cabrera

Podríamos decir que el pasado 2 de enero murió el escritor inglés John Berger. Pero también podríamos decir que murió el pintor Berger, o el crítico de arte, o el ensayista, o el poeta, o todos ellos y muchos más. No se dejaba encasillar fácilmente, pero esa dificultad subraya la riqueza de su trabajo y nos obliga a observar de manera diferente la tradición del arte.

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John Peter Berger nació en 1926 en Londres y murió 90 años después en las afueras de París. Su familia era, según su descripción, de clase trabajadora. Estudió en la Escuela de Arte de Chelsea y a pesar de que nunca abandonó por completo la pintura, a los 30 años agregó la pluma al pincel y lanzó su carrera de escritor de ficción y ensayista.

En los años 70 Berger dejó Londres y con ella la vida urbana para residir en Quincy, un diminuto pueblo de Francia. Su experiencia rural influiría en su literatura, nos recuerda la escritora Angela Pradelli: “Con su muerte se clausuró también el mundo de las palabras en relación a la tierra. Yo no sé si quedan autores, después de él, que tuvieran esa concepción en la cual la tierra y los trabajos de la tierra, del campo y los campesinos, estuvieran tan arraigados en las palabras y en la lengua”.

Además de creador, Berger sostuvo una crítica y aguda mirada sobre el arte. Mirada que explicó de manera clara para el gran público en varios ensayos sobre, entre otras cosas, el uso político de las imágenes, como lo explica el historiador del arte Diego Guerra: “Lo que hizo fue hablar con el gran público de esos aspectos que tiene la imagen. Uno de los clásicos es un texto sobre la muerte de Che Guevara: analizaba las fotografías de su cadáver, que habían dado la vuelta al mundo, en su carácter de imágenes que están destinadas a mostrar el cadáver de un revolucionario vencido, y él las relacionaba con la historia del arte, mostraba que esa manera de mostrar al enemigo vencido es algo que está, por ejemplo, en La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp de Rembrandt, que para nosotros ahí deja de ser la obra de un genio solamente, una demostración de estilo, y empieza a ser también la imagen de un criminal ajusticiado siendo utilizado por la medicina burguesa del siglo 17. Entonces se animaba a leer las imágenes desde ese lugar, a comparar imágenes de épocas muy diferentes. De ese tipo de ideas en los 70 no se hablaba con el público, en los museos, no estaban al alcance de la mano. Y Berger las discutía por televisión en Modos de ver, por ejemplo”.

Modos de ver fue un programa de televisión en 1972, luego transformado en libro, en el que Berger llevó la crítica del arte, territorio de una élite, al gran público rompiendo también con la manera tradicional de observar el arte.

Claramente marxista, Berger no cayó en los dogmatismos de la ideología que no permiten el pensamiento crítico. Un pensamiento que se imponía a sí mismo, como al final del primer episodio de Modos de ver cuando mirando fijo la cámara y hablando al espectador dijo: “Con este programa, como con todos los programas, usted recibe imágenes y significados que fueron organizados. Espero que considere lo que he organizado. Pero sea escéptico”.
 

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