España, donde el adolescente Quartararo tentó al diablo

El joven Fabio Quartararo en su casa en La Massana, Andorra, el 11 de febrero de 2021
El joven Fabio Quartararo en su casa en La Massana, Andorra, el 11 de febrero de 2021 Lionel Bonaventure AFP/Archivos
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La Massana (Andorra) (AFP)

Aunque podría convertirse en 2021 en el primer francés en ganar un título de campeón del mundo de MotoGP, fue a España donde se dirigió muy joven Fabio Quartararo para forjarse un destino y un apodo: 'El Diablo'.

"Cuando tienes entre 13 y 16 años es cuando más te diviertes, yo fue cuando más maduré": en la adolescencia, Quartararo ya sabía lo que quería; ser campeón del mundo.

En aquellos días, como en Francia habría dominado las categorías de jóvenes, se fue a España, donde los campeonatos juveniles tienen más nivel, pero también los dominó.

Ya desde los 7 años, peregrina algunos fines de semana a esta meca del motociclismo. Su padre, antiguo campeón de Francia de 125cm3, lo lleva en camión desde su casa en Niza al otro lado de la frontera.

"Era un mínimo de 1.200 km ida y vuelta", explicó Quartararo a AFP en febrero, en su casa de Andorra. "Son mis mejores recuerdos, me divertía, no pensaba en nada más, iba a jugar con mis amigos y cuando era la hora de la moto, iba a andar en moto, no había estrés, era pura diversión".

- "Cambió mi vida" -

Y a los 13 años se acabó la risa. Fabio se va de casa, se instala con su mánager de entonces, en Alfaz del Pi, en la Costa Blanca y después en Alicante (sudeste). "Casa, entrenamiento, cursos particulares, entrenamiento, casa, todos los días así. Era difícil, era un trabajo. Cambió mi vida", dijo.

Estamos en 2013. Juan Borja, entrenador del Wild Wolf Racing en CEV, encuentra en el adolescente francés al piloto que buscaba: "Fabio era el mejor", explica el español a AFP. "Hacía las cosas fáciles, todo parecía fácil y hacía la diferencia".

"Era un chico normal, una buena persona, a imagen de su familia. Le gustaba sobre todo el entrenamiento. Cuanto más se subía a una moto, más feliz era. Siempre pensaba en motos, motos, motos", añade.

Desde 2013, Fabio persigue su idea fija en el muy competitivo Campeonato de España de Velocidad (CEV). Recuerda: "Éramos más de cincuenta en la parrilla, algunos no podían clasificarse, aprendí muchas cosas. Cuando tienes 13, 14 años, que haya personas de 16, 18 incluso 20 o 21 años, y que sabes que es el campeonato de más nivel del mundo, te dices 'voy a hacerlo lo mejor posible".

"Ya en la primera carrera bajo la lluvia acabo segundo; soy el primero del campeonato después de dos carreras, así que rápidamente me dije 'estoy aquí para ganar', y gané el primer año (con Wild Wolf, ndlr), y el segundo (con otro equipo). Extraordinario".

- El origen de 'El diablo' -

Borja explica: "cualquier piloto que venga aquí y gane, va después al Campeonato del Mundo para tener un papel principal".

Es lo que hace Quartararo en Moto3 (2015, 2016), en Moto2 (2017, 2018) y en MotoGP en 2019, para brillar a nivel mundial. Con casi 22 años, inicia el domingo en Catar su tercera temporada en la élite, sin haber podido por ahora alcanzar el Grial, que sigue resistiéndose a un francés.

¿Puede lograrlo? "¡Claro!", aprueba Borja. "Si la moto le va bien y si Yamaha (la escudería oficial en la que Quartararo acaba de ascender, ndlr) trabaja para que tenga todo lo que necesite".

Para eso, Quartararo lo sabe, tendrá que mejorar sus puntos débiles, que lo frenan desde la adolescencia. "El único defecto que le veo, es que cuando no tenía la moto que quería, se ponía muy nervioso, tal vez demasiado. Era un niño y quería siempre lo mejor y a veces no era posible", dice Borja.

En España, Quartararo desarrolló su nivel y forjó su carácter. En España lo apodaron "El Diablo", en referencia al diablo dibujado en su casco de niño, réplica del que tenía el piloto italiano Roberto Locatelli.

En 2020, siempre en España, ganó sus tres primeras carreras en MotoGP. Ahora para crecer, Fabio también tendrá que ganar fuera de España.