Maternidad y deporte de alto nivel: el largo combate por conquistar derechos

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París (AFP)

Ser una deportista de alto nivel y tener un hijo fueron durante mucho tiempo actividades difíciles de conjugar. Aunque desde hace unos años la situación ha mejorado un poco, aún queda por librar un duro combate por las bajas por maternidad y la conquista de los derechos asociados.

Uno de los últimos ejemplos: el club italiano de voleibol Pordenone emprendió acciones legales contra una antigua jugadora, Lara Lugli, con motivo de su embarazo, aduciendo que le creó un perjuicio económico. Ante la oleada de protestas e indignación, el club finalmente retiró la denuncia.

Numerosas deportistas renuncian o posponen su maternidad para después de poner punto final a sus carreras deportivas.

Estos últimos años son las atletas estadounidenses, una disciplina en la que los deportistas dependen en gran medida de sus patrocinadores, quienes más han denunciado las prácticas en contra de sus derechos.

Así, en mayo de 2019, la estrella Allyson Felix, séxtuple campeona olímpica, explicó las dificultades que tuvo con la marca deportiva Nike cuando quedó embarazada, viendo sus ingresos reducidos. "Si tenemos hijos nos exponemos a cortes de nuestros ingresos por parte de nuestros patrocinadores durante el embarazo y más adelante", declaró al exponer su pulso con Nike.

- 'El beso de la muerte' -

"Quedar embarazada es el beso de la muerte para una mujer deportista", sentenció Phoebe Wright, otra corredora estadounidense. Después de esas palabras en público Nike se vio obligada a revisar las condiciones reservadas a las deportistas durante su embarazo.

En cuanto a los deportes de equipo, en los que la remuneración no depende tanto del patrocinador como en el caso del atletismo, la FIFA dio un gran paso adelante a finales de 2020 al imponer la baja por maternidad a sus 211 países miembros.

Los clubes de fútbol que compitan a nivel internacional deberán ofrecer una baja por maternidad "de al menos 14 semanas, ocho de ellas después del nacimiento", remunerada "como mínimo con los dos tercios del salario contractual" de la jugadora. La FIFA establece asimismo las condiciones de la sustitución de la jugadora y de su regreso a la competición para proseguir con su carrera.

En Francia, el balonmano, que cuenta con grandes campeonas madres de familia como Cléopatre Darleux, firmó en enero un convenio colectivo que establece de forma expresa una baja por maternidad con un año de mantenimiento del salario.

En el ciclismo en ruta, la UCI impuso a partir de 2020 un seguro de maternidad, así como un salario mínimo que igualará a partir de 2023 al de los equipos masculinos.