Reino Unido

Policía investiga insultos racistas a jugadores ingleses que fallaron penales en Eurocopa

Gianluigi Donnarumma ataja el disparo de Bukayo Saka.
Gianluigi Donnarumma ataja el disparo de Bukayo Saka. FACUNDO ARRIZABALAGA POOL/AFP

El primer ministro británico Boris Johnson denunció el lunes los "insultos racistas" contra tres futbolistas ingleses tras la derrota de Inglaterra frente a Italia en la final de la Eurocopa que se disputó el domingo en Londres. La policía de Londres afirmó estar "investigando" las publicaciones "insultantes y racistas".

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Por Daniel Postico, corresponsal de RFI en Londres 

El primer ministro británico Boris Johnson ha condenado los comentarios racistas en Twitter contra los tres jugadores que fallaron los penales de Inglaterra por el color de su piel. Se trata de Marcus Rashoford, que lideró durante la pandemia una campaña para que el gobierno diera comida gratis a niños sin recursos, Jadon Sancho y Buyaki Saka, un joven de 19 años que falló el último disparo.  

"Este equipo de Inglaterra merecer ser tratado como héroe y no agredido racialmente en las redes sociales", dijo Johnson en Twitter.

"Los responsables de esos horribles ataques deberían avergonzarse de sí mismos", agregó.

La federación inglesa de fútbol pidió castigos ejemplares para los perpetradores de los abusos en las redes.   "Estamos asqueados de que algunos de los miembros de nuestro equipo, que lo dieron todo por la camiseta este verano (boreal), hayan sido blanco de agresiones discriminatorias en las redes después del partido de esta noche", dijo el domingo la Asociación de Fútbol (FA, por sus siglas en inglés).

La policía de Londres afirmó que abrió una investigación criminal a partir de las publicaciones "insultantes y racistas".

También se están mostrando videos de agresiones a puñetazos y patadas de hinchas ingleses a aficionados italianos que querían entrar en el metro al final del partido. Y conductas intimidatorias antes del partido para los cerca de 8.000 italianos que asistieron a Wembley.  

Ya desde la mañana del domingo los aledaños de Wembley se llenaron con decenas miles de aficionados bebidos. Se registraron múltiples peleas, además de avalanchas de aficionados que derrumbaron las vallas de Wembley e intentaron colarse sin entrada.

También en otras partes de Londres hubo problemas. La estación de Kings Cross tuvo que ser desalojada por el lanzamiento de bengalas en el metro. En total, se produjeron 45 detenciones a lo largo del domingo. Ya tras el partido de semifinales, los aficionados daneses denunciaron agresiones.  

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