Los Juegos Olímpicos de la despedida de Luis Scola... o no

Tokio (AFP) –

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Con 41 años a sus espaldas y una excepcional carrera en la NBA y la selección argentina, el pívot Luis Scola afronta "entusiasmado" los Juegos Olímpicos sin pensar en una probable, aunque no decidida, retirada después de Tokio.

"Tengo muchas ganas de jugar, estoy entusiasmado pero intentando no llevar esto para el lado emotivo", afirmó Scola en declaraciones difundidas por la Confederación Argentina de Basquetbol.

"Estoy preparándome como cualquier otro torneo, con la misma lógica que el equipo" y pensando en aislarme "lo máximo posible de lo emotivo, porque no suma", reconoció el único sobreviviente de la Generación Dorada argentina, campeona de los Juegos de Atenas-2004.

Veterano de mil batallas, Scola no solo es el capitán y alma de la renovada escuadra albiceleste que fue subcampeona en el último Mundial de China-2019.

El expívot de los Houston Rockets y los Indiana Pacers sigue siendo una pieza clave en el engranaje del técnico Sergio Hernández y fue el máximo anotador en dos de los tres amistosos previos a Tokio.

Ante Australia Scola brilló con 25 puntos, 8 rebotes y 4 triples y frente a Estados Unidos sumó 16 puntos y 5 rebotes.

"Solo puedo seguir asombrándome por su amor al juego, su amor a sus compañeros y lo mucho que quiere liderar y estar ahí. Es especial", le reconoció el seleccionador estadounidense, Gregg Popovich.

El aguerrido pívot militaba en el basquetbol chino cuando, revalorizado por su gran actuación en el Mundial de 2019 (miembro del mejor quinteto del torneo), regresó a Europa para jugar en el Olimpia de Milán y la pasada campaña en el Varese.

A pesar de tener contrato en vigor, el argentino reconoce que no tiene claro cuál será su futuro al término de sus quintos Juegos, en los que probablemente avanzará hasta la cuarta posición histórica de anotadores olímpicos.

"Está claro que el desenlace más probable es que no juegue más. Es lo natural, pero no lo sé", aseguró. "Mi mente llega hasta el final de Tokio. No es que terminará el torneo y habrá un anuncio oficial sobre mi futuro. Me iré de vacaciones con mi familia y luego definiré".

- Confianza pese a derrotas -

Scola es uno de los miembros esenciales de la generación referente del basquetbol en Argentina, al lado de gigantes como Andrés Nocioni, Fabricio Oberto y, sobre todo, Manu Ginobili.

Además del oro olímpico, este grupo, con su inolvidable mezcla de corazón y talento, fue el primero que derribó, en 2002, a una selección de Estados Unidos formada por jugadores NBA.

Tras los Juegos de Río tomaron el relevo jóvenes como Facundo Campazzo, Nicolás Laprovittola, Gabriel Deck o Luca Vildoza. Aunque sus nombres resuenan menos que sus predecesores, la nueva Argentina mantuvo el nivel competitivo y en el pasado Mundial solo tiró la toalla en la final ante España.

"Este grupo tenía una especial contención por lo que había hecho el anterior, la Generación Dorada, que por los resultados conseguidos y nombres pesados que tenía generaba cierta sombra sobre este equipo y no le permitía volar y desarrollar su historia", recuerda Scola.

"Lo que hicimos los más veteranos fue convencerlo de que podía hacer su propio vuelo. Hoy en día ya no se lo tiene que convencer. Ya lo sabe. La narrativa pasa por reproducirlo en otro escenario, más complejo y parejo", señala.

Scola confía en las posibilidades del equipo en los Juegos pese a las dudas generadas por sus derrotas ante Australia, Nigeria y Estados Unidos en la concentración en Las Vegas (Nevada).

"No coincido que lo hayamos hecho tan mal", matiza el pívot. "Perder con Estados Unidos estaba en los papeles y lo de Australia fue bastante bueno. La única mala producción fue ante Nigeria".

"Soy optimista de que vamos a jugar como en China, incluso siento que podemos darle una vuelta de tuerca y jugar mejor", asegura.

Argentina abre fuego el lunes frente a la Eslovenia del fenómeno Luka Doncic, en un potente Grupo C que también integran España y Japón.

"Eslovenia tiene al jugador más en mejor forma del mundo (...) Doncic tiene números que nunca se vieron en la historia, porque los repite en Europa, la NBA y FIBA. Nunca nadie tuvo ese nivel de dominio", le reconoció Scola.

"Con un jugador así, cualquier equipo es poderoso", auguró el argentino, que todavía se niega a disfrutar de los recuerdos de su exitosa carrera.

"Cuando me retire reflexionaré sobre estos 25 o 26 años y me permitiré la melancolía, la felicidad y hasta la autocomplacencia. Pero no ahora", recalca. "Pero no porque soy extraordinario ni el mejor (...) En Varese tuve menos repercusión que en la NBA, pero nunca dejé de hacer las cosas como las siento".