Cumbre del G-20

Acuerdo de mínimos para evitar devaluaciones competitivas

Foto de familia del G-20 en Seúl.
Foto de familia del G-20 en Seúl. Reuters.

Los líderes del G-20 se comprometen a resolver sus diferencias sobre tasas de cambio. Los ministros de Finanzas deberán establecer en 2011 “guías indicativas” supervisadas por el FMI para medir el nivel de los desequilibrios externos. Francia asume este viernes la presidencia del G-20.

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Los países desarrollados y emergente del G-20 hicieron este viernes en Seúl un llamamiento para que los países “se abstengan” de hacer “devaluaciones competitivas de monedas”, práctica que dio lugar en las últimas semanas a la llamada “guerra de divisas”. 

Del mismo modo, el documento final alienta a los miembros del G-20, que representan más del 80% del comercio mundial, a moverse “hacia un sistema de tasas de cambio más determinado por el mercado”.

"Las economías avanzadas, incluyendo aquellas con monedas de reserva, permanecerán vigilantes a la volatilidad excesiva y movimientos desordenados de las tasas de cambio. Estas acciones ayudarán a mitigar el riesgo de excesiva volatilidad en los flujos de capital que enfrentan algunos países emergentes", reza el texto.

El documento fue consensuado tras dos días de arduas negociaciones en las que China, enfrentada con Estados Unidos que la acusa de infravalorar artificialmente el yuan, logró que no se la mencionara específicamente.

Los miembros del G-20 se comprometen además a coordinar sus políticas económicas para evitar consecuencias desastrosas “para todos” y “fortalecer la cooperación multilateral”.

Por otro lado, acordaron aplicar mecanismos para "mantener los niveles de cuenta corriente en rangos sostenibles", según criterios que serán definidos en 2011 por grupos de trabajo con apoyo técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los ministros de Economía y los gobernadores de los bancos centrales deberán establecer unas “guías indicativas” para examinar las políticas nacionales.

La vaguedad de lenguaje y las metas del documento no aclara cómo se lograrán armonizar las irreconciliables diferencias que quedaron de manifiesto en esta quinta cumbre del G-20, incluso no están en contradicción con la actual política económica de China.

El presidente francés Nicolas Sarkozy, que asumió este viernes la presidencia del G-20, dio los indicios de los que será su mandato. “Lo más importante es sentar las bases de un sistema monetario auténticamente multilateral. No digo que en un año la presidencia francesa resolverá todos los problemas del orden monetario internacional del siglo 21, pero hoy es el G20 y el mundo que consideran que hay que reflexionar para mejorar el orden monetario internacional”, dijo Sarkozy este viernes en rueda de prensa.

 

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