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Economía y finanzas

Crecen las migraciones en Nicaragua, Paraguay y Bolivia

Audio 10:58
Familia nicaragüense en el campo.
Familia nicaragüense en el campo. MATIAS RECART / AFP
Por: Braulio Moro
15 min

El desempleo urbano así como las políticas gubernamentales que favorecen el monocultivo en el campo y el extractivismo son algunos de los problemas principales que sufren los países de América Latina. Sus efectos se dejan sentir en el aumento de las poblaciones desplazadas que emigran a los centros urbanos o hacia otros países, como es el caso en Nicaragua, Paraguay y Bolivia.

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Varias representantes de organizaciones sociales de la región latinoamericana fueron invitadas a Francia por el Comité Católico contra el Hambre y por el Desarrollo-Tierra Solidaria (CCFD) para hablar de la experiencia de sus organizaciones en sus respectivos países.

Más del 20% de la población nicaragüense vive en el exterior

Nicaragua recibió más de 1.190 millones de dólares de remesas en 2015. Los recursos enviados por los nicaragüenses que viven en Costa Rica, Panamá y Estados Unidos, son una fuente de ingresos que ha ayudado a disminuir la pobreza, pero refleja la incapacidad de los sucesivos gobiernos para reducir en forma duradera el desempleo.

Cerca de medio millón de nicaragüenses radican hoy en Costa Rica, y más de la mitad de ellos son indocumentados. Los riesgos que asechan a esos emigrantes crecen en la medida en que viajan más lejos de su país de origen, sobre todo si son mujeres o niños.

La Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones busca hacer visible la problemática de los migrantes e influir en las políticas públicas sobre este tema. Más del 20% de los 6 millones de habitantes de Nicaragua viven en el exterior, lo que plantea un importante desafío: cómo hacer que regresen a su país.

Paraguay, un país aún marcado por la dictadura de Stroessner

Más al sur del subcontinente, en Paraguay, cientos de miles de personas también han tenido que emigrar. El monocultivo de la soja y la expansión de la ganadería extensiva, ambas actividades que están mayoritariamente en manos de brasileños y grandes transnacionales, son dos de las principales razones de esa emigración.

El agotamiento de la tierra así como la continua expansión de la frontera ganadera generan una presión constante sobre la población campesina que se ve obligada a emigrar, no sólo al exterior del país como tradicionalmente ha sucedido, sino también a Asunción, la capital del país.

En este país marcado por la larga noche de la dictadura del general Stroessner, la población padece aún de su negativa herencia: clientelismo y militarización. Más de 8 millones de hectáreas fueron entregadas durante la dictadura a miembros de las Fuerzas Armadas y allegados del general como mecanismo para asegurarse su lealtad. En Paraguay se les conoce como "Tierras mal habidas" y es en ellas que descansa gran parte de la producción de soja de la que el país es el cuarto productor mundial.

La política contradictoria de Bolivia hacia el campesinado y los indígenas

Bolivia, por su parte, es uno de los pocos países de América Latina donde los derechos de la población indígena y campesina han avanzado considerablemente en los últimos años. Desde el 2005 se produjo el reconocimiento de esos derechos y en 2009 quedaron incluidos en la nueva Constitución.

No obstante, el sector campesino e indígena no es considerado como un sector estratégico que aporta a la seguridad alimentaria. El debate sobre la soberanía alimentaria entrecruza la sociedad boliviana pues el crecimiento del cultivo de la soja, aunado al peso del extractivismo, afecta directamente a la población del campo. Uno de los resultados de esa política contradictoria es el fuerte incremento de los campesinos e indígenas que emigran hacia los centros urbanos.

Las políticas de crecimiento económico basadas en la extracción y explotación intensiva de materias primas, así como la construcción de megaproyectos que ignoran las necesidades reales de las poblaciones locales están provocando la expulsión de personas que se ven forzadas a emigrar. La caída de los precios de las materias primas afecta sin excepción a todos los países de la región, por lo que el fenómeno de la emigración podría acentuarse en el futuro inmediato.

Entrevistadas: Sheyla Reyes, animadora de la Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones, Cristina Coronel, responsable de Proyectos en el Servicio Paz y Justicia Paraguay (Serpaj Py), Magaly Gutiérrez y Cristina Salomé, miembros del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado de Bolivia (CIPCA).

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