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Coronavirus - Economía

El neoliberalismo tiene responsabilidad en la crisis planetaria, afirman médicos y expertos

Un vendedor ambulante de Pakistán ofrece mascarillas desafiando la orden confinamiento para evitar la propagación del Coronavirus. Metáfora de los miles de millones de trabajadores en el mundo que carecen de seguridad social y derechos laborales.
Un vendedor ambulante de Pakistán ofrece mascarillas desafiando la orden confinamiento para evitar la propagación del Coronavirus. Metáfora de los miles de millones de trabajadores en el mundo que carecen de seguridad social y derechos laborales. AFP

Falta de camas en los hospitales, saturación de las Unidades de Cuidados Intensivos, millones de trabajadores sin seguro social, pérdida de empleos y hambre durante la cuarentena: mientras el coronavirus avanza en el mundo, cada vez más voces se suman a la crítica contra las políticas de ajuste.

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Hasta el momento las cifras de la COVID-19 son aterradoras: se ha expandido a 187 países, causado la muerte de más de 40 mil personas e infectado a más de 800 mil. Un tercio de la población mundial se encuentra en cuarentena al tiempo que se cierran las fronteras y la economía se detiene. 

¿Cómo es que, en unas semanas, la pandemia se ha transformado en una crisis sanitaria y en un tsunami económico y social, términos del primer ministro italiano Giuseppe Conte para referirse a la situación actual?

Expertos en políticas públicas, médicos y estudiosos de las ciencias sociales apuntan a la responsabilidad del modelo económico y político de nuestro tiempo que en el altar del ultraliberalimo ha sacrificado la protección social en todos sus aspectos: "Esta crisis debe permitirnos salir del neoliberalismo en todos sus niveles", estima el sociólogo y filósofo francés Edgar Morin, pero lamenta no estar seguro de que "eso se vaya a dar".

 

Años de recortes draconianos en salud y en seguridad social dejan una estructura enclenque incapaz de soportar el peso de este virus.

En sus dos últimos informes, Oxfam denuncia que la desigualdad mundial alcanza niveles indecentes como resultado de un sistema económico fallido y señala a las grandes potencias de cargar con la “responsabilidad histórica” de haber construido en los últimos 50 años un mundo con grandes desigualdades.“No han invertido lo suficiente en servicios públicos, como salud, educación y protección social", afirma la Ong especilizada en pobreza. 

"Las políticas neoliberales de desregulación de mercados, mundialización y medidas de austeridad social han contribuido, de manera muy clara, a la expansión de tales enfermedades a ambos lados del Atlántico Norte" asegura, en entrevista con RFI en español, Vicenç Navarro, director del Centro de salud y políticas públicas de la Universidad de Hopkins en Baltimore y catedrático de la Pompeu Fabra de Barcelona.

El experto explica que la humanidad está menos protegida frente a la pandemia porque la aplicación de esas políticas "debilitó la red de protección social" que el Estado había conseguido con una serie de conquistas sociales.

« En Italia, España y Estados Unidos se han aplicado con mayor dureza las medidas de austeridad que implican el recorte del gasto público y afectan a servicios como la sanidad » Vicenç Navarro, experto en salud y políticas públicas

En ese sentido, afirma Navarro, "la gran dificultad para enfrentar esta pandemia la sufren los países donde se ha aplicado con mayor dureza las medidas de austeridad. Ejemplos: Italia, España y Estados Unidos. Dichas medidas implican el recorte del gasto público, afectando directamente a servicios como la sanidad. Las consecuencias se ven hoy en el enorme descenso de camas en los hospitales públicos".

El especialista detalla que las prácticas neoliberales fueron iniciadas a principios de los años ochenta por el presidente Reagan en EE.UU. y la primera ministra Margaret Thatcher en Reino Unido. Fueron emuladas más tarde en Europa por gobiernos conservadores, liberales y socialdemócratas como fue el caso de Tony Blair en Reino Unido, Gerard Schröder en Alemania, Zapatero y Rajoy en España, y de Berlusconi a Salvini en Italia. Con la crisis financiera del 2008, estas políticas de ajustes se impusieron sin pudor. 

Sin camas y sin material, los sanitarios de España luchan contra la pandemia

Un ejercito de más de 600 mil profesionales de la salud llevan semanas librando una dura guerra contra el coronavirus en España. Una guerra que deja, según datos oficiales del 1 de abril, más de 9.000 fallecidos y más de 100 mil contagiados, aunque las cifras podrían ser significativamente mayores.

Lo cierto es que los hospitales públicos españoles desbordan de pacientes graves que necesitan ingreso en planta o en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI). El personal sanitario que cuida de estos enfermos se ve obligado a improvisar batas de protección con sábanas quirúrgicas o reutilizar mascarillas desechables. Los test rápidos que el gobierno lleva días prometiendo no han empezado a usarse en los centros hospitalarios, que continúan con la técnica lenta.

Los Colegios de Médicos de Madrid (Icomem) y de Cataluña (COMB) estiman que la crisis producida por la pandemia está ligada a los recortes en salud. Según los parámetros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), España es es el cuarto país que más ha realizado recortes en su sistema sanitario desde 2009, cuando comenzaron los tijeretazos: Unos 7.600 millones de euros de ajuste en el gasto en salud desde ese año.

« En España se aprobaron desde 2010 recortes sanitarios que debilitaron el sistema y que lo dejaron desnudo a la hora de afrontar crisis sanitarias como la causada por la pandemia », denuncian Icomem y COMB

Miguel Ángel Sánchez Chillón, presidente del Colegio de Médicos de Madrid (Icomem), afirma que "en la Comunidad de Madrid se hicieron recortes y reformas sin ningún tipo de planificación. Se construyeron siete hospitales de concesión privada, pero se disminuyó el número de camas en los públicos".

Las camas en las UCI españolas son 4.627, entre centros públicos y privados. Y ya están saturadas. Sólo Reino Unido está en una situación peor que España. Alemania tiene 222% más de camas en Cuidados Intensivos que España. Francia 22% más. Incluso Italia tiene 33% más de camas en las UCI que las que tienen los españoles.

A la falta de camas se suman los recortes en personal y en la renovación de material de los hospitales públicos españoles, subraya Sánchez Chillón. "Ahora estamos viendo que un buen sistema sanitario público es uno de los pilares del Estado de Bienestar. Hay que cuidarlo mucho. Esto exige un cuidado de sus profesionales".

Un negocio redondo

La doctora Rosa Medel, médica y miembro de la Asociación Ciudadana para la Promoción y Defensa de la Salud del País Valenciano (ACDESA), denuncia que detrás de la política de recortes que impulsó el Partido Popular (PP) había una estrategia de lucrar en el sector privado.

« Se trataba de destinar los recursos públicos a impulsar el negocio redondo de la salud privada que asegura clientela, dinero y todo un mercado por explorar,  a costa de la salud de todos. » Rosa Medel, médico de ACDESA 

La médica valenciana afirma que "durante años desprestigiaron la gestión de la sanidad pública y aseguraron a la gente que con la privada se ahorraría dinero. Eficacia y eficiencia de la gestión privada, era el lema"

Según explica Medel, el modelo de privatización de la salud que en Madrid impulsó "el PP dispuso la venta de los hospitales públicos a multinacionales y fondos de capital, generando oligopolios que impusieron sus condiciones a la administración sanitaria. Hoy las multinacionales tienen el control de la sanidad madrileña." 

La pregunta sería: ¿por qué, si es mas costoso, se optó por aumentar el gasto sanitario en favor del modelo de gestión privada? Según la misma médica la respuesta es que tanto esas empresas privadas de sanidad afines al PP como los responsables del mismo gobierno hicieron negocios. Y cita ejemplos como el del ex consejero de sanidad de Madrid, Juan José Güemes, quien participó en la concesión de un laboratorio de un hospital público a una empresa privada de la que luego fue nombrado alto cargo directivo. 

Pero el proceso tuvo el respaldo de la Unión Europea (U.E.) con "una trampa contable", continúa Medel: "un euro público dedicado a la salud pública se considera déficit mientras que un euro público invertido en salud privada es un préstamo. Y Europa nos prohibe generar déficit".

No obstante, cuando España se ha convertido en el país más afectado por el nuevo coronavirus, las empresas de sanidad privada han empezado a recortar plantillas y a cerrar sus centros de manera indefinida. Los grupos empresariales privados alegan que deben ahorrar gastos para sobrevivir. 

Italia: un sistema sanitario en estado de coma

Los médicos italianos venían alertando sobre la crisis del sistema sanitario mucho antes de la irrupción del coronavirus que, según cifras oficiales, para el 1ero de abril dejaba más de 12.000 muertos. 

El severo ajuste a la salud se inició durante la última gestión de Silvio Berlusconi pero fue después de las crisis de 2008, tras la quiebra del banco Lehman Brothers, cuando el miedo a una estrepitosa caída de los mercados justificó la moda del recorte presupuestario. 

En 2011, y luego de que el Parlamento aprobara su presupuesto con ajustes en todas las áreas de la administración pública, Berlusconi fue destronado por sus escandalosas bacanales. Lo sucedió Mario Monti, conocido por su vocación por los ajustes.  Sus primeros recortes sumaron 4.500 millones de euros en sanidad y en la administración pública a cambio de no subir en dos puntos el IVA. Es en un contexto heredado de estos recortes que el personal sanitario italiano enfrenta la guerra contra la COVID-19.

« Los médicos se han visto desbordados y sometiéndose al riesgo de contagio en el momento de atender a los afectados debido a la escasez de dispositivos de protección » Danielle Macchini, médico en la clínica Humanitas Gavanezzi, de Bérgamo.

Hace unos días, y en plena crisis, sucumbió ante una insuficiencia respiratoria Roberto Stella, de 67 años, presidente del Colegio de Médicos de Varese. "Su muerte es el testimonio dramático de que hoy somos una parte integral de este sistema nacional de salud que está en emergencia”, lamentó durante el cepelio Silvestro Scotti, secretario nacional de la Federación de Médicos de Medicina General (Fimmg).

El colapso de los hospitales también ha puesto al personal sanitario italiano frente a una encrucijada ética: decidir a quién se atiende y a quién no. "Si una persona de entre 80 y 95 años tiene una insuficiencia respiratoria grave, seguramente dejará de ser tratada", declaró el médico de Bérgamo Christian Salaroli al periódico Corriere della Sera.

En Estados Unidos el Coronavirus puede hacer estragos

En opinión del experto en salud pública, Vincenç Navarro, el país donde mayor impacto tendrá la pandemia es Estados Unidos, por contar con un sistema de muy poca protección social que alcanza niveles dramáticos: "El 30% de ciudadanos estadounidenses no tienen acceso a los servicios sanitarios y otros 27 millones tienen una cobertura muy insuficiente".

En Estados Unidos "la mayoría de servicios sanitarios son privados y además, el gobierno federal no puede intervenir para defender los derechos comunes", agrega Navarro. 

30% de ciudadanos estadounidenses no tienen acceso a los servicios sanitarios y otros 27 millones tienen una cobertura muy insuficiente 

"La precariedad de la clase trabajadora ha aumentado notablemente durante la época Trump", precisa. Y añade que "la gran mayoría de trabajadores no tienen 'sick leave', es decir, que si no trabajan por estar enfermos, no reciben ningún salario o ayuda financiera. Esta enorme desprotección es la causa de que muchas personas enfermas, infectadas por el Coronavirus, continúen trabajando y contagiando".

« El 44% de los trabajadores en EEUU (más de 53 millones) reciben bajos salarios, una media de algo menos de 18.000 dólares al año, que no les son suficientes para proveer una seguridad económica », estudio de Brookings Institution 

Según un  estudio eciente del prestigioso centro de pensamiento Brookings Institution, el 44% de los trabajadores estadounidenses, es decir unas 53 millones de personas, recibe salarios por debajo de los 18.000 dólares al año. Un ingreso insuficiente para proveerse de una seguridad económica y, en consecuencia, la posibilidad de adquirir un seguro médico queda descartada. 

Por otra parte, como resultado del escaso desarrollo del sector público, EEUU es uno de los países dentro de la OCDE con el número más bajo de camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, "lo que le acarrea un problema gravísimo a la hora de atender a la población", concluye el experto.

La desprotección social de los estadounidenses ha sido determinante en la ausencia de pruebas para detectar el contagio. Si la persona no está afiliada a una de las cuatro grandes aseguradores privadas y costosas, no tiene acceso al test de manera gratuita. Aquellos que carecen de trabajo o seguro deben pagar varios cientos de dólares para realizarse la prueba del coronavirus. 

A ello se suma, destaca Navarro, que en su obsesión por negar la existencia de la pandemia, el presidente Trump "llegó a ordenar a la máxima autoridad federal de salud pública, el Center for Disease Control and Prevention, que prohibiera las pruebas de identificación del contagio de COVID-19". Con anterioridad, su administración Trump ya había reducido a la entidad un 18% de su presupuesto anual,  

Resultado de la medida: entre el 3 de enero y el 11 de marzo, se limitó en EEUU el número de pruebas a una cantidad mínima, sólo 26 pruebas de COVID-19 por cada millón de habitantes. Corea del Sur realizó durante el mismo periodo 4.000 pruebas por millón de habitantes.

El experto en políticas públicas y salud de la Universidad de Hopkins resalta que el presidente Trump, obligado por la presión popular y política, empezó en las ultimas semanas a movilizarse contra la expansión de la pandemia aunque, precisa Navarrro "con un lenguaje nacionalista contra un virus extranjero venido de una nación hostil, China".

Navarro subraya igualmente que, Trump recortó 20% a los Programas Federales para Urgencias Infecciosas, eliminado la unidad de pandemias dentro del Consejo de Seguridad Nacional, dando absoluta prioridad a la seguridad nacional y desdeñando la seguridad sanitaria.

La administración Trump mutiló significativamente el presupuesto para investigación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), incluyendo estudios en los Coronavirus. 

América Latina, crisis social y pandemia

El nuevo coronavirus también irrumpe en los países latinoamericanos tras varias décadas de políticas de desmantelamiento de la salud pública y, en general, de las medidas de protección social. 

"En América Latina, la seguridad social -elemento fundamental en momentos de crisis- y los sistemas de salud, que eran estatales pero muy deficientes, se fueron debilitando aún más con la irrupción de gobiernos neoliberales que tomaron medidas para favorecer a los grandes dueño de las finanzas", afirma Consuelo Ahumada, catedrática de la Universidad Externado, miembro de la Academia de Ciencias Económicas y ex secretaria de Protección Social en Colombia.

Entrevistada por RFI en español, la experta explica que varios países copiaron el modelo de privatización de la salud adoptado en Chile: "Se le dio al sector privado el manejo y la intervención en la cuestión sanitaria convirtiendo la salud en un negocio."  

Con las reformas neoliberales, que empezaron en los años 90 pero se radicalizaron a partir de la crisis financiera del 2008, los trabajadores no solo vieron desmantelada su protección social sino, y de manera drástica, sus derechos y garantías laborales, sostiene la economista experta en políticas públicas. 

« En America Latina, la solución a la crisis del 2008 fue que paguen los trabajadores. Se llevaron a cabo reformas laborales y de las pensiones.  Se tomaron medidas de ajuste fiscal para reducir la inversión publica en salud y educación. Se favoreció la inversión extranjera y la movilización de capitales ». Consuelo Ahumada, economista

Como resultado de estas políticas de corte neoliberal se fue generando el desplazamiento masivo de gente en busca de trabajo. "Lo que se conoce como la migración laboral, en condiciones sociales muy precarias y cada vez mas perseguida y excluida", observa Ahumada.

Desde luego, estos migrantes, que se encuentran desprotegidos y librados al abandono, constituyen una población de alto riesgo ante la pandemia. Y no solo por el hacinamiento y la falta de higiene que viven durante la ruta que los lleva al Norte, sino por las precarias condiciones de trabajo de aquellos que han logrado asentarse en Estados Unidos o Europa, y cuyas remesas, paradójicamente, constituyen el primer renglón de divisas para algunos países centroamericanos. 

La mayoría de hispanos en EEUU trabaja en la construcción, el turismo y la agricultura, actividades que además emplean a miles de inmigrantes indocumentados, carentes de acceso a beneficios públicos, como la salud, según datos del Consejo Laboral para el Avance Latinoamericano (LCLAA)

Tanto en EE.UU. como en Europa, muchos de los migrantes latinoamericanos no tienen su situación regularizada y, por tanto, trabajan « en negro » con una baja media salarial, falta de días por enfermedad y escasez de flexibilidad laboral. Condiciones que los convierten en uno de los primeros sectores de la población en sentir el impacto económico del Coronavirus.

La vulnerabilidad de esta población ante la COVID-19 es de tal magnitud que el 28 de marzo Portugal regularizó a todos los inmigrantes pendientes de autorización de residencia. La medida de urgencia les permite acceder a los servicios de salud y al subsidio de paro en caso de despido por la epidemia.  

Existen otros trabajadores en América Latina que también ocupan la primera línea de vulnerabilidad: aquellos del sector informal que laboran sin contrato de trabajo, sin registro de personalidad jurídica o simplemente sin remuneración.

El sector informal arroja cifras alarmantes: 47% en Colombia, 41,4% en Brasil, 56,3% en México. En la última semana de marzo, cuando el continente empezaba a encerrarse en sus casas, trabajadores informales protestaron y exigieron a los gobiernos ayudas durante el período de aislamiento pues, afirman todavía, que una medida como la cuarentena los pone mas cerca del hambre y de la muerte que el mismo Coronavirus.

« Los trabajadores informales son los más afectados por esta crisis. El día que no venden no comen porque no tienen forma de sobrevivir, carecen de servicio de salud. No tienen salarios y no los cubre la seguridad social » Consuelo Ahumada, ex Secretaria de Protección social en Colombia

La especialista colombiana en políticas públicas subraya que, además de los trabajadores informales, también son vulnerables frente al coronavirus aquellas personas que están sometidas a la forma mas usual de contratación en América Latina: los contratos a término fijo.

"La prestación de servicio temporal (seis meses, en general) obliga al trabajador a no faltar durante ese período. Y si cae enfermo y no pude trabajar, lo obliga a congelar su contrato. La persona deja de percibir su pago durante el tiempo de ausencia por enfermedad. Son gente con bajos recursos y sin seguridad social", explica Ahumada.

Aquellas personas que sí cuentan con contratos a término indefinido, pero mal pagos, también se verían afectadas por el coronavirus: "Ya hay denuncias, por lo menos en Colombia, de empresas que están cerrando y mandando a sus trabajadores a casa hasta nuevo aviso. Les suspenden el contrato por esos dos o tres meses que dure la crisis y la persona deja de percibir su salario durante dicho periodo".  

Frente a lo que califica de "catástrofe global", Consuelo Ahumada propugna una defensa de lo público y de la solidaridad. "Ojalá en América Latina salgamos adelante de esta crisis sanitaria", puntualiza. Pero anticipa que "la crisis social que vendrá será enorme". 

La  estrategia para ganar esta guerra

La Organización Mundial de la salud (OMS) insiste que las condiciones que favorecerán una respuesta positiva a la pandemia son el nivel de solidez y madurez de los sistemas sanitarios y sociales, así como la estrategia para atacar la epidemia.

« El aislamiento social no basta para detener el Coronavirus, es necesario detectar todos los casos ». Tedros Adhanom Gebreyesus, director de la OMS. 

Confinar a la población puede servir para reducir el contagio y aliviar al sistema sanitario. Lavarse las manos, o toser y estornudar en el codo sirve para uno mismo y los demás. Pero ninguna de esas medidas basta por si solas, insiste el director de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus, 

 La forma más efectiva de prevenir infecciones y salvar vidas es romper las cadenas de transmisión. Y para hacer eso, "se deben hacer pruebas" y "tomar medidas para aislar los casos positivos", agrega el doctor Tedros.

En ese sentido, lo sistemas sanitarios de cobertura universal, o casi universal, con los que cuentan países como China, Singapur, Japón y Corea del Sur lograron controlar la expansión de la epidemia y atender a la población enferma. 

Corea del Sur se convirtió en ejemplo por su eficaz estrategia para contener la enfermedad de la COVID-19 y revertir la tendencia: en la región foco del brote, se puso en marcha un rápido y masivo (hasta diez mi pruebas por día) operativo de rastreo y detección de las personas infectadas y a los posibles contagiados por contacto.  

La estrategia de rastreo, detección y tratamiento de los infectados, permitió planear adecuadamente la atención en salud debido a que solo el 10% de los contagiados requiere hospitalización. De esta manera, y si se cuenta con un sistema sanitario con recursos suficientes, se evita el colapso.   

En un articulo publicado en el International Journal of Health Services bajo el titulo "Necesitamos una atención de salud pública sólida para contener la pandemia mundial de Corona" Wim De Ceukelaire y Chiara Bodin señalan que ante la incapacidad de sus sistemas sanitarios de coordinar respuestas colectivas adecuadas, los gobiernos europeos tomaron al distanciamiento social como pieza principal de sus planes de mitigación del COVID-19, centrando su estrategia en las responsabilidades individuales de la gente.  

Sin desconocer la importancia de estas medidas, las autoras y directivas de la Ong belga Viva la Salud advierten que son insuficientes si no se acompañan de provisión de servicios públicos sociales y ayuda a las familias. También, dice, "es primordial garantizar los derechos laborales y sociales de la población para resolver los problemas creados por la pandemia en los mercados de trabajo y en las sociedades sometidas a ella". 

El filósofo español Emilio Lledó hace un llamado -no moralista- para que después de todo esto nos reinventemos como sociedad de una mejor manera. Convencido de que hoy más que nunca es urgente cuidar de lo público, el pensador resalta "el esfuerzo que están haciendo los hospitales como ejemplo de ello".  

« En la Política de Aristóteles se decía que la ciudad, la polis en la antigua Grecia, tiene que tener un solo fin, el bien común. Sucede con la sanidad y con la educación, que desde mi punto de vista tiene que ser una y la misma para todos, y no debe estar marcada por clases económicas » Emilio Lledó 

 

 

 

 

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