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Industria

Vivir con la pandemia: ¿La relocalización de empresas, una respuesta a la crisis económica ?

El nearshoring no comenzó con la pandemia, es una tendencia que se viene dibujando desde hace unos años y que se acelera con los imperativos actuales.
El nearshoring no comenzó con la pandemia, es una tendencia que se viene dibujando desde hace unos años y que se acelera con los imperativos actuales. REUTERS - KHAM
Texto por: Florencia Valdés
10 min

Los fallos del modelo de deslocalización en la industria para abaratar costos son cada vez más evidentes a la luz del contexto económico actual. Ante ello, el movimiento contrario, la relocalización, está en boca de expertos y políticos. 

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En marzo, a comienzos de la pandemia en Francia, no había suficientes mascarillas para proteger a la población. La última empresa que podía producir hasta 200 millones al año había cerrado en 2018 tras haber sido comprada por un grupo estadounidense. Todo se importaba. Para corregir el fatal desacierto, nuevas fábricas han abierto o están por abrir con el apoyo del Estado. Los expertos hablan de nearshoring, de relocalización de empresas. 

“La pandemia puso en primer plano la pérdida de seguridad manufacturera de gran parte del mundo a manos del Oriente y de China. Lo que explica que hoy en día en la mayoría de los sectores productivos manufactureros existe esa dependencia. Se trata de por lo menos la mitad de la producción mundial, pero puede ser hasta un 60 o 70%”, aclara el economista Federico Ignacio Poli.

El exdirector ejecutivo por Argentina en el Banco Interamericano de Desarrollo apunta que las mascarillas son un producto básico, “es la industria textil con un agregado más”. Pero esta escasez “trae a colación la discusión sobre la producción” y abastecimiento de las vacunas que tiene que ver “con tecnología e innovación”. 

El sector médico amerita un capítulo entero: India es el laboratorio farmacéutico del mundo. Para evitar situaciones de escasez, la Comisión Europea quiere reforzar el sector farmacéutico de la UE invirtiendo “más y mejor en laboratorios en el territorio”, cuenta El Global.

Hacia la industria 4.0

Pero la relocalización  no se limita a este tipo de industria. Los países que deslocalizan tratan de revivir zonas industriales modernizando el concepto de la fábrica.

“Cuando hablamos hoy de industria estamos hablando de un cruce entre la industria manufacturera tradicional, los servicios, y todo esto en la diagonal de la digitalización”, explica Poli. Es lo que se llama la industria 4.0.  

“Se trata de incluir un vector de innovación como robots en los procesos de producción”, agrega. Esto va desde los coches eléctricos hasta ramas tradicionales como el textil o el calzado.

Para el economista, la industria 4.0 tiene la ventaja de lograr series más cortas “con productos que responden mejor al gusto del consumidor y permite que exista una industria más amigable con el medio ambiente  así como con el tejido urbano comparado con las viejas industrias”. 

El ejemplo de la industria textil

Esto requiere un personal muy cualificado y una inversión masiva en educación de alto nivel e investigación sin olvidar una visión a largo plazo. 

El nearshoring no comenzó con la pandemia, es una tendencia que se viene dibujando desde hace unos años y que se acelera con los imperativos actuales. 

“La industria textil es un buen ejemplo, comenta el economista. La mano de obra barata ya no es un factor determinante. Juegan otros factores como poder aprovisionarse y estar cerca de los mercados de distribución”. La sección de negocios de la revista de moda Vogue habla de un futuro boom textil en Europa. China está dejando de ser el taller del mundo.

En el caso de países en desarrollo y particularmente en Latinoamérica, se trata de convencer a las empresas internacionales que quieren acercar sus centros de producción. Colombia, por ejemplo, se quiere posicionar como una plataforma de negocios y exportación para la Alianza del Pacífico, el Mercosur y otros países. 

“Hay que tener reglas del juego claras"

Para ello hay que crear un ecosistema favorable, según Federico Ignacio Poli que tiene muy en mente la economía volátil de su país, la Argentina. “Hay que tener reglas del juego claras y durables para favorecer la inversión y la contratación de mano de obra”.

La empresa automotriz Tesla de Elon Musk iba a abrir su planta de producción en México. Al no tener visibilidad, lo descartó y se instalará más bien en Texas. 

El economista recuerda que otra asignatura pendiente en la región es la de la regulación laboral: “No se trata de desproteger al trabajador pero muchas regulaciones se han quedado en los años 50 o 60”, insistiendo en que hay que incentivar la creación de actividad que es lo que genera empleos para evitar que los inversionistas prefieran "actividades rentísticas como las bienes raíces". 

La Unión Europea, laboratorio de la relocalización  

La Comisión Europea insiste en la necesidad del nearshoring. Además, la cumbre de los jefes de Estado y de la UE dio luz verde al fondo excepcional que permite al bloque endeudarse de manera común para enfrentar la crisis económica. En este marco, la reindustrialización se menciona como una de las herramientas para propulsar la economía. 

¿Es el principio del fin de la  deslocalización ? Según un informe de Bank of America Global Research, un 83% de las empresas de EEUU tienen planes de relocalización. Y 208 empresas lo han hecho en Europa en los últimos años. Pero al mismo tiempo, las empresas industriales francesas, por ejemplo, son campeonas de la deslocalización empleando en el extranjero un 62% de su nómina. En España es de un 10%.

 

Escuchar el episodio anterior► Vivir con la pandemia: la crisis del coronavirus pone de manifiesto la inseguridad alimentaria

 

 

 

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