Elecciones en Francia

Suiza recibe con los brazos abiertos a los ricos que huyen de Hollande

El cantón de Porrentruy, Suiza, a dos horas y media de tren de París.
El cantón de Porrentruy, Suiza, a dos horas y media de tren de París. Fuente: Oliv76600/Wikipedia.

Un cantón suizo del Jura se ha puesto de moda entre los millonarios franceses que buscan evitar el alza de impuestos anunciado por el electo presidente francés. El temor a una hemorragia de capitales recuerda la llegada al poder de François Mitterrand en 1981. Suiza tiene un sistema impositivo muy ventajoso para los ricos dispuestos a cruzar su frontera.

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Es el nuevo lugar “in” de los millonarios franceses, y sin embargo la modesta ciudad suiza de Porrentruy no ofrece ni un paisaje ni un clima ni una gastronomía excepcionales. Sin embargo, tiene dos atractivos irresistibles: su régimen impositivo para extranjeros y su proximidad con una estación por donde pasa el TGV, el tren de alta velocidad francés, que deja a París a sólo 2H17 de viaje. Una distancia prudente para quienes buscan exiliarse tras la victoria del socialista francés François Hollande, quien prometió un súper impuesto del 75% para los que ganen más de un millón de euros por año.

Los suizos los llaman los “forfaitaires”, ya que se trata de extranjeros que se acogen al dispositivo fiscal muy generoso (para el que lo paga), conocido como “forfait fiscal”, que calcula el nivel de impuestos de la persona no sobre lo que ésta posee, sino por lo que gasta y el precio de su alquiler. Por este motivo, Porrentruy, de tan sólo 7.000 habitantes, resulta más atractivo para alojarse que Ginebra (donde está domiciliado el cantante Johnny Hallyday) o Gstaad (morada oficial de Charles Aznavour).

Para acogerse al “forfait fiscal” sólo se requiere reunir dos requisitos: poder justificar un ingreso anual de al menos 400.000 euros y comprometerse a no trabajar en Suiza. Según una reciente investigación de la revista Les Inrockuptibles, unos 5.000 franceses viven en Suiza bajo este particular estatuto. Sin embargo, desde hace algunas semanas, la cifra de candidatos al exilio fiscal aumenta, según las inmobiliarias de Porrentruy.

“Por lo general los extranjeros vienen aquí con cuentagotas”, explica Pierre André Chariatte, de la agencia ACC Immobilier, entrevistado por Les Inrockuptibles. “Pero desde hace algunas semanas, veo llegar a franceses, tanto de izquierda como de derecha, que se apuran para instalarse en Suiza antes de las elecciones”, asegura. “Somos la región que tiene los inmuebles más baratos de Suiza”, añade.

“Desde principios de año, vemos llegar a franceses adinerados al cantón”, confirma Pierre-Arnaud Fueg, responsable de los impuestos en la región suiza de Jura. “Sentimos que los franceses tienen miedo”, recalca, citado por el diario helvético Le Matin.

“Tenemos a muchos ex capitanes de la industria, pero también conozco a un actor que se instalará en poco tiempo en Porrentruy. No puedo dar el nombre, porque toda esta gente está muy apegada a la discreción”, apunta el promotor Pierre André Chariatte, que además se encarga de encontrar una escuela para los niños de los exiliados fiscales.

El “miedo” de los franceses más acomodados recuerda 1981, cuando el socialista François Mitterrand llegaba al poder, prometiendo “la ruptura con el capitalismo” y el diario conservador Le Figaro se alarmaba titulando: “El colectivismo de inspiración marxista está a nuestras puertas”. Entonces se hablaba de ricachones cruzando la frontera franco-suiza con maletas repletas de billetes, o de cubiertas de ruedas de auxilio que escondían lingotes de oro.

Hoy se ignora a ciencia cierta cuántos son los ricos que están cruzando la frontera. Los suizos se niegan en estos días a dar las cifras actualizadas de los exiliados fiscales, lo que promete crear tensiones entre París y Berna. Por lo pronto, los helvéticos se frotan las manos. Cada año, gracias al “forfait fiscal” de los extranjeros, el Estado suizo gana 556 millones de euros.

 

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