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Vaticano

18 meses de cárcel para el mayordomo del Papa

El ex mayordomo Paolo Gabriele (sentado, traje gris) espera la setencia durante la ultima audiencia por el Vatileaks
El ex mayordomo Paolo Gabriele (sentado, traje gris) espera la setencia durante la ultima audiencia por el Vatileaks REUTERS/Osservatore Romano
Texto por: Mauricio Latorre
3 min

Tras un juicio relámpago, Paolo Gabriele fue condenado a un año y medio de prisión por el “robo agravado” de cientos de documentos confidenciales de Benedicto XVI. El Vatileaks reveló fuertes tensiones en la cúpula de la Iglesia católica. Pero el tribunal cerró el camino a investigaciones por complicidades y ramificaciones.

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Paolo Gabriele era un verdadero empleado modelo. Consideraba una obligación denunciar los escándalos del Vaticano para ayudar a la Iglesia a volver por "el buen camino". Así lo dijo una vez más el ex mayordomo del Papa este sábado 6 de octubre, durante la última audiencia del juicio por el robo y filtración de cientos de documentos confidenciales de Benedicto XVI.

Tras un proceso que duró solo ocho días, el mayordomo fue condenado por “robo agravado” a un año y medio de cárcel efectiva. La sentencia original fue de tres años pero el presidente del tribunal, Guiseppe Dalla Torre explicó que la reducían a la mitad por los “servicios prestados” al Papa, “su convicción, errónea, de servir a la Iglesia” y por “su conciencia de haber traicionado al Papa”, explicó el magistrado.

Laico, de 46 años, Gabriele trabajaba al servicio del Papa desde 2006 hasta su detención en mayo pasado. Casado y padre de tres hijos, era el encargado de preparar las ropas del sumo pontífice. Pero, al mismo tiempo, Gabriele robaba y copiaba cientos de documentos secretos.

En el registro de su casa, los gendarmes encontraron cantidades de papeles sobre el jefe de la iglesia, las rivalidades en el Vaticano y sobre el banco del Papa IOR (Instituto para las Obras de Religión) entre otros delicados temas.

El mayordomo explicó que actuó "porque el Santo Padre no era debidamente informado" sobre lo que sucedía a su alrededor y durante el juicio llegó a estimar podría estar siendo "manipulado".

Los documentos los fue enviando clandestinamente al periodista italiano Gianluigi Nuzzi quien los utilizó para publicar un libro donde revela fuertes tensiones bajo la cúpula de la Iglesia católica.

Si bien este juicio supuso un acto de transparencia sin precedentes del Vaticano (tuvieron acceso algunos medios) generó muchas críticas por su extrema brevedad y porque el tribunal no permitió que los interrogatorios se saliesen del único cargo de “robo agravado”. Por ejemplo muy poco se habló del libro de Nuzzi.

Se esperaba que las audiencias permitiesen investigar si hubo cómplices de alto vuelo. Gabriele dijo que actúo solo pero aseguro que "no era el único" que transmite documentos confidenciales. El fiscal concluyo declarando que la investigación no aportó ninguna prueba de complicidad y la abogada defensora, que no habrá apelación.

(con datos de AFP y la corresponsal RFI en Roma, Marlene Merika Echavarría)

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