ANÁLISIS

Tsipras busca el perdón

El primer ministro griego Alexis Tsipras.
El primer ministro griego Alexis Tsipras. Reuters
Texto por: Carlos Herranz
3 min

El primer ministro griego busca la legitimidad en las urnas adelantando las elecciones tras aceptar el nuevo plan de ayuda. Una parte de Syriza considera "traición" la posición de Tsipras y acudirá con formación propia a la cita electoral. ¿Podrá el primer ministro reeditar su pacto con el nacionalismo de derechas o tendrá que buscar una coalición con nuevos socios?

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Decía Aristóteles que la victoria más dura es aquella sobre uno mismo, y quizás sea ése es el escenario al que se tiene (y quiere) someter el primer ministro griego.

Alexis Tsipras simbolizó la esperanza para buena parte de un electorado cansado de dosis draconianas de austeridad, y ha pasado a encarnar las contradicciones de esta encrucijada. Así lo demostró cuando aprobó un tercer rescate al país con nuevas condiciones impuestas por sus acreedores a pesar de que los griegos lo rechazaran en referéndum. Traicionó sus propios principios, porque según él mismo expuso, la "alternativa era peor".

Ahora necesita legitimidad. La del perdón. Por ello, Tsipras vuelve a poner su cabeza sobre la guillotina de las urnas, a la espera de saber si el elector griego compra ese concepto de la "traición honesta", la de incumplir tus principios pero someterte después a juicio por ello.

Hace tan sólo un mes, los sondeos daban una victoria clara a Syriza. Ahora, con el ala izquierda de la formación volando por su cuenta tras la "traición" de Tsipras, hace falta saber a qué porcentaje de votantes de Syriza representa ese sector que se enfrenta al líder griego. Y sobre todo, si esto impide al hasta ahora primer ministro volver a formar gobierno con sus actuales socios de la derecha nacionalista ANEL o si por el contrario, necesita buscar nuevos apoyos por los pasillos del parlamento de la plaza Síntagma; véase con los centristas de To Potami o rescatando lo que quede de un moribundo PASOK (socialistas), mal visto por los votantes de Tsipras, que, sin embargo y llegado el caso, ya habrían "perdonado" una traición mayor.

Tsipras es ahora un cadáver de sí mismo. Ahora falta ver si vía urnas resucita y sale reforzado o si es definitivamente enterrado. La oposición, desorganizada tras sus últimas derrotas, y el hecho de que todavía no se hayan notado los nuevos ajustes aprobados con Bruselas, pueden ser factores que jueguen a favor del primer ministro dimisionario. El Tsipras que salga de las urnas, lo hará sin la "carga" del ala izquierda de su formación, y también, sin las críticas y los temores que su figura producía en los pasillos de las instituciones europeas hace tan sólo unos meses. De hecho, son varios los que dicen, que la canciller Merkel, siempre en privado, no escatima elogios a "el chico", como conocen los griegos a su primer ministro.

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