Unión Europea

La desunión europea ante la ola migratoria

Migrantes sirios frente a la frontera entre Grecia y Macedonia.
Migrantes sirios frente a la frontera entre Grecia y Macedonia. AFP

Mientras Bruselas pide respetar “valores de humanidad” frente a la crisis migratoria, Francia denuncia la actitud de Hungría, que ha creado un muro para frenar a quienes quieren cruzar su frontera. Al mismo tiempo, la prensa alemana acusa a París, Londres y Roma de no ser lo suficientemente solidarios. Eslovaquia, por su parte, sólo se dice dispuesta a aceptar refugiados cristianos. El tema también divide en el interior de los países europeos.

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Este lunes, el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, invitó a los dirigentes del continente a recordar los fundamentos de la UE. "Se trata ante todo de ser fieles a nuestros valores, valores de humanidad", sostuvo, refiriéndose a los enfrentamientos entre los líderes europeos ante la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial.

La lllegada masiva de hombres y mujeres que huyen de la guerra y la pobreza de África y Oriente Medio ha dejado expuestas diferencias profundas. Los alemanes, que se preparan a recibir a 800.000 demandantes de asilo en 2015, lamentan el nivel de compromiso de otros grandes países europeos.

Este lunes, el diario popular alemán Bild, que encabeza una campaña de acogida para los migrantes, sostuvo que Francia, Gran Bretaña, Italia o Lituania no acogen a tantos refugiados como podrían hacerlo.

Al mismo tiempo, Francia denunciaba, a través de su canciller, Laurent Fabius, la “escandalosa" actitud de ciertos países del este de Europa e instó al desmantelamiento de la barrera erigida por Budapest en la frontera con Serbia.

La reacción del gobierno húngaro no se hizo esperar. Budapest consideró "chocante" la crítica y convocó el lunes al embajador de Francia en Budapest.  

Desde Calais, lugar de paso de los inmigrantes de Francia a Inglaterra, el primer ministro francés Manuel Valls volvió a insistir este lunes que "demasiados países se niegan a asumir su parte".

Al mismo tiempo, la Bruselas anunció que Francia contará  con una ayuda de hasta 5 millones de euros suplementarios del bloque para la organización de un campamento que pueda ofrecer ayuda humanitaria a unos 1.500 inmigrantes.

Por su parte,  la ministra austriaca del Interior, Johanna Mikl-Leitner, se dijo a favor de una "reducción", o hasta de una "supresión", de las ayudas dadas por Bruselas a los países de la UE que rehúsan recibir más refugiados.

Podría ser el caso por ejemplo de Eslovaquia, que dijo que estaba dispuesta a acoger 200 inmigrantes siempre y cuando fueran cristianos.

Los debates no sólo se dan entre países, sino también en su interior. Este lunes por ejemplo, el diario polaco Gazeta Wyborcza criticó la actitud de la sociedad polaca. "El egoísmo xenófobo de los polacos aparece claramente. ¿Por qué los políticos polacos no tienen la valentía de oponerse a él?", plantea el periódico.

 

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