Enfoque Internacional

La isla de Lesbos, una puerta de entrada a Europa desbordada

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Migrantes hacen la cola para registrarse en Mitilene, en la isla de Lesbos, el pasado 8 de septiembre de 2015.
Migrantes hacen la cola para registrarse en Mitilene, en la isla de Lesbos, el pasado 8 de septiembre de 2015. REUTERS/Dimitris Michalakis
Por: Mauricio Latorre
8 min

La pequeña isla griega de Lesbos, de 86.000 habitantes, es uno de los puntos calientes en la ruta de los inmigrantes sirios e iraquíes que llegan masivamente a Europa a través de Turquía. Allí, a apenas unos kilómetros del litoral turco, han arribado desde el lunes 22.500 personas. Muchos llegan a suelo europeo después de haber pasado meses en los campos de refugiados libaneses y turcos, y a veces de haber sufrido los malos tratos de las autoridades turcas. Hablamos con la periodista Yasna Mussa quien estuvo en Lesbos.

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La emoción entre la gente que por fin llega a la isla de Lesbos “no se puede resumir en pocas palabras”, según Yasna Mussa: “Lloraban, se abrazaban, daban las gracias a Dios, no podían creer que por fin habían llegado pero la situación no terminaba ahí, sino que recién comenzaba otro camino, desde la playa a la que llegaron hasta Mitilene, que son por lo menos ocho o doce horas caminando bajo el sol”.

En cuanto a la posición de las autoridades griegas, la periodista explica que “oficialmente no dicen que no los quieren recibir pero pudimos ver la represión, los malos tratos, los policías gritando y siendo muy firmes con la gente, incluso con los niños, las madres”. Sin embargo, continúa, “pudimos conversar con algunos ciudadanos griegos, muchos de ellos dicen que se sienten solidarios, cercanos, pero no pueden hacer nada. Hablan de la crisis que están viviendo, que no tienen dinero ni para ellos mismos y que les gustaría ayudar y se sienten frustrados porque no saben qué hacer”. A nivel institucional, “no hay personal, pudimos ver a una persona atendiendo a 20.000 refugiados que necesitaban el papel para poder salir desde el puerto de Lesbos. Están desbordados y los refugiados duermen en la calle en su mayoría”, cuenta.

Algunas ONG les están entregando agua, frutas, y los comerciantes venden ropa y alimentos, tarjetas para teléfonos. Pero “a nivel de ayuda humanitaria, no hay nada. Están en una situación de desesperación total”. A pesar de esto, están llegando a Lesbos porque quieren “adelantarse a la llegada del invierno, y porque el gobierno húngaro anuncio que el 15 de septiembre cerrará su frontera”, concluye Yasna.
 

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