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Berlín y París marcan línea dura ante las negociaciones del Brexit

El artículo de desconexión recogido en los estatutos UE frente al Parlamento de Westminster
El artículo de desconexión recogido en los estatutos UE frente al Parlamento de Westminster ©REUTERS/Toby Melville
Texto por: RFI
3 min

Alemania niega la posibilidad de negociar la relación futura antes de aclarar los términos del divorcio. Hollande apoya la posición de Merkel para fijar al bloque europeo ante las duras negociaciones que se avecinan. Los países del Este pueden torcer la estrategia de Bruselas. 

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Primero el divorcio, y luego ya hablaremos. Es en resumen el mensaje que han enviado las dos principales potencias de la Unión Europea, Alemania y Francia a la petición británica de negociar a la vez los términos del Brexit y las condiciones de una nueva relación futura. La canciller, Angela Merkel, descartó explícitamente esas negociaciones paralelas, posición repetida esta mañana en un comunicado por el aún presidente francés, François Hollande.

París  contempla el Brexit como una oportunidad para reforzar la integración europea de acuerdo con los intereses franceses. La UE posterior al Brexit, según el presidente Hollande, pasa por facilitar las cooperaciones en determinados ámbitos específicos entre un número reducido de países: la famosa Europa de varias velocidades, modelo en el que se lleva meses trabajando. La perspectiva de un Brexit duro ha impulsado al eje París-Berlín en el convencimiento de que, ante todo, es necesario mantener la unidad de los 27 miembros que permanecen en el club ante el amenazante auge de los movimientos nacionalistas animados por Donald Trump y Vladimir Putin. 

En las negociaciones que se avecinan, el dinero será parte esencial. Hasta el momento, el Gobierno alemán ni confirma ni desmiente el cálculo de la Comisión Europea de 60.000 millones de euros en facturas pendientes. Sin embargo, para voces como el liberal Guy Verhofstadt, encargado del Brexit en el Parlamento Europeo, antes de hablar de efectos financieros, hay que hablar de personas. "Lo que no podemos hacer es comenzar unas negociaciones en las que digamos vamos a calcular los efectos financieros en los que queda todo esto....no, lo primero es solucionar la situación en la que quedan los ciudadanos afectados por el Brexit" ha sentenciado Verhofstadt. 

 

El sur y el este de Europa 

España es partidaria de un acuerdo transitorio que amortigüe el impacto del Brexit. El gobierno de Mariano Rajoy  parece tomar conciencia de lo que se juega en la partida y por ello aboga por conceder a Londres un trato privilegiado hasta la llegada del acuerdo de libre comercio. España será uno de los países más perjudicados por la espantada británica: Reino Unido es el primer destino de las inversiones españolas en el extranjero y su primer mercado turístico.

El pragmatismo es la postura que defiende Italia ante las negociaciones.  Lo más importante para Roma es reforzar la Unión Europea y lograr la unidad de los Veintisiete para alcanzar “el mejor acuerdo posible” con Reino Unido, según ha señalado su primer ministro, Paolo Gentiloni.

Los países del Este, no sólo se quedan sin un tradicional aliado en el club comunitario, sino que se verán ampliamente afectados por sus numerosos ciudadanos que residen en Reino Unido. Por eso, el llamado Club de Visegrado (Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría) ya ha amenazado con vetar en Bruselas cualquier tipo de acuerdo que les perjudique.

 

(Con agencias)

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