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EUROPA-REINO UNIDO

Brexit, se reanudan las negociaciones a la sombra de un posible "no deal"

Pequeñas figuras de juguete ante un logotipo de Brexit, imagen de ilustración, 30 marzo 2019. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo
Pequeñas figuras de juguete ante un logotipo de Brexit, imagen de ilustración, 30 marzo 2019. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo REUTERS - Dado Ruvic
Texto por: Orlando Torricelli
7 min

Este martes se han reanudado las negociaciones para conseguir un nuevo acuerdo comercial entre el Reino Unido y la Unión Europea, en un nuevo intento para desbloquear las conversaciones que no avanzan y con un calendario cada vez más apretado. El período de transición concluye el próximo 31 de diciembre, y si no se alcanza un acuerdo, el Brexit duro será una realidad. Algo que Boris Johnson estima que no será necesariamente malo para el Reino Unido. Afirmaciones que despiertan inquietud en Bruselas.

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La desconfianza entre Londres y Bruselas ha crecido sensiblemente tras la amenaza del primer ministro británico, Boris Johnson, de aprobar en el Parlamento una ley del mercado interno, que anula partes del acuerdo de salida del Brexit. Una decisión que deja planear, sin ambages, la sombra de un "no deal". “Lo firmado debe ser respetado”, ha reaccionado Michel Barnier, el negociador europeo. Mientras la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen declaró: "Confío en que el Gobierno británico implemente el acuerdo de retirada, tal y como está obligado por las leyes internacionales y es condición para cualquier asociación futura”. Los principales obstáculos son Irlanda del Norte, la pesca y el plato de fondo: la subvenciones.

RFI conversó con Eulalia Rubio investigadora senior del Instituto Jacques Delors en Paris.

RFI: Esta ronda de negociaciones ha estado precedidas de una serie de declaraciones por el lado británico que no suscitan demasiado optimismo.

Eulalia Rubio : Es verdad que hay bastante pesimismo, porque ha estado precedida de diferentes declaraciones por el lado británico, que han despertado inquietud del lado europeo. Básicamente dos cosas, una, que Boris Johnson, después de mucho tiempo de no abordar el tema, ha hecho una declaración de prensa advirtiendo que si no hay acuerdo antes del 15 de octubre habría que aceptarlo y no sería malo para el Reino Unido. Eso en Bruselas, ha encendido las alarmas y la duda de si en el fondo los británicos no ponen toda energía que cabría esperar en la negociación, porque finalmente un “no deal” les conviene. Al mismo tiempo, del lado británico están trabajando en una ley de mercado interno para reorganizar las competencias que tenía la unión europea y que ahora tendrán ellos. Por ejemplo en materia de pesca y agricultura, y algunos aspectos de esta ley -según lo publicó el Financial Times- pondrían en entredicho la voluntad del Reino Unido de respetar el acuerdo de retirada, y sobre todo las cuestiones relativas a Irlanda del Norte. En el acuerdo de retirada se decía que hasta que no haya un acuerdo definitivo, muchas cosas que competen al mercado único, se tendrán que seguir aplicando en Irlanda del Norte. Y esta ley sobre la que ahora trabajan los británicos, parece poner entredicho la voluntad de los británicos de respetar este punto del acuerdo de retirada; como por ejemplo el de las ayudas públicas.

RFI : ¿Por qué motivo Irlanda del Norte es uno de los principales obstáculos?

Eulalia Rubio : Irlanda del Norte, según el acuerdo de retirada, quedó escrito que hasta que no haya un acuerdo comercial entre la Union Europea y el Reino Unido -que satisfaga a las dos partes- Irlanda del Norte tendrá que seguir aplicando las normativas del mercado único comunitario. Se buscaba evitar crear una frontera dura entre Irlanda del Norte e Irlanda del Sur, eso fue firmado por los británicos; pero esto implica que toda política del Reino Unido que tenga efectos en Irlanda del Norte, tiene que respetar las leyes comunitarias. Aunque hay gente en el gobierno de Boris Johnson que no está muy de acuerdo con ello. Deberían respetar esta disposición hasta que haya un acuerdo comercial. Es una regulación que les obliga por ejemplo, en el tema tan espinoso de las ayudas estatales, que toda ayuda de los británicos a empresas que tengan presencia en Irlanda del Norte, o cuyos bienes pueden acabar en Irlanda del Norte, tendrían que estar sometidas al régimen europeo de ayudas estatales. El tema de Irlanda del Norte implica que muchas políticas británicas tiene que seguir sometidas a las leyes del mercado comunitario. Por eso es tan complejo el problema de Irlanda del Norte.

RFI : ¿Y los propios Irlandeses cómo viven esta situación?

Eulalia Rubio : Están muy preocupados, porque para ellos del tema de las fronteras no solo es un tema económico sino también político, de paz y seguridad. La perspectiva de ver una frontera “dura” como dicen en inglés, no les gusta nada, les espanta y mas allá del tema irlandés, el hecho de que haya sospechas de que el gobierno britanico se plantee no respetar el acuerdo de retirada crea una ambiente de falta de confianza en negociaciones futuras. ¿Cómo negociar y firmar un acuerdo con una parte que ya esta poniendo en entre dicho lo que aprobó hace un año? eso erosiona la confianza entre las partes.

RFI : Irlanda del del norte es prácticamente un tema aparte, además de la pesca y las ayudas.

Eulalia Rubio : Los dos temas que tenemos ahora encima de la mesa, para llegar a un acuerdo de la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea, son efectivamente: la pesca y las ayudas estatales. Sobre la pesca, los expertos estiman que se podría llegar a un compromiso. Tenemos una política común de pesca, que permite a pescadores de varios países europeos pescar en aguas territoriales del Reino Unido. Pero lógicamente el Reino Unido quiere terminar con ello y recuperar el pleno usufructo, pero eso tendría un fuerte impacto en la economia de la pesca de muchos países, y ahí reside el problema. La Unión Europea intenta llegar a un acuerdo que permita una transición, o que algunos países puedan seguir pescando en aguas británicas. No es algo muy importante económicamente, pero en algunas regiones tiene un gran impacto social, económico y territorial.

RFI : Y el plato de fondo que son las subvenciones.

Eulalia Rubio : Sí, es el tema más difícil. En todos los acuerdos comerciales, Europa siempre pide que haya un equilibrio entre beneficios y obligaciones, si un país puede ingresar sus productos en el mercado único, debe respetar reglas del juego equivalentes para evitar una competición desleal. Y una de estas reglas es tener un sistema de subvenciones públicas equivalente al que tiene Europa, donde los estados no pueden ayudar a todas las empresas cuando y como quieren. Lo que pasa con el Reino Unido es que este se niega a aceptar la proposición de Europa de estar sometido a un régimen equivalente de ayudas públicas. Además no ha dicho cuál es el tipo de régimen que quiere poner en marcha después del Brexit. Esto es lo que preocupa a nivel Europeo, no solo que rechace la idea de aplicar las reglas europeas en materia de ayudas estatales, -algo que se podría negociar, si no quieren aplicar las reglas europeas al menos que tengan un sistema equivalente- pero no sabemos lo que el Reino Unido quiere poner en marcha. Ahora tiene el sistema europeo y a partir del 31 de diciembre, si no hay acuerdo, no tendrá reglas que ordenen el sistema de subvenciones. Es decir que el gobierno británico podrá subvencionar a todas las empresas de forma discrecional y política. Algo que preocupa en esta crisis del contexto Covid, donde la tentación de ayudar a las empresas en dificultad es grande, y hay pues el riesgo de que el Reino Unido decida ayudar a su economía con subvenciones masivas a las empresas golpeadas por la crisis.

RFI: Lo que se traduciría por una distorsión del mercado que Bruselas no puede permitir.

Eulalia Rubio : Exactamente y por eso los europeos, -si no nos dicen qué tipo de régimen de subvenciones van a aplicar-, no podemos darles entrada en el mercado único porque sería una competencia muy desleal. El gran tema con el Reino Unido es que es muy grande, que está muy cerca y con el cual tenemos muchas relaciones comerciales. Es normal que la UE tenga mucha precaución a la hora de negociar un acuerdo comercial y de dar entrada al mercado único, es esencial que sea armonizando las reglas y leyes que permitan una competición leal y justa. Haría mucho daño por ejemplo, tener como vecino, a un país que tenga una política totalmente liberal, diferente a la que tenemos en Europa, y que a su vez pudiera ingresar todos sus productos en nuestro mercado. Este es el escollo principal en las negociaciones con el Reino Unido.

 

 

 

 

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