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Vivir con la pandemia: ¿rastreo humano o a través de aplicaciones?

StopCovid recebeu luz verde de deputados e senadores.
StopCovid recebeu luz verde de deputados e senadores. AFP - THOMAS SAMSON
Texto por: Florencia Valdés
10 min

Para luchar contra la propagación del coronavirus, Estados y entidades particulares desarrollan aplicaciones móviles para rastrear contagios. En algunos casos, descargarlas es obligatorio para poder regresar al trabajo, el rastreo de individuos plantea problemas éticos y técnicos ¿Y si se privilegiara el rastreo hecho por humanos?

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En España se llama “Radar Covid”, en Alemania "Corona-Warn" en India Aarogya Setu. Las aplicaciones móviles de rastreo se han multiplicado para cortar la cadena de contagios y aislar a los enfermos indicando a los usuarios quien ha sido infectado en su perímetro.

Su éxito reside en el número de descargas. Entonces, para funcionar, tienen que ser descargadas masivamente. Es el caso de la aplicación india. Mas no de muchas aplicaciones estatales, como la francesa StopCovid, cara para el gobierno y muy poco utilizada. Ni siquiera el primer ministro del país la tiene en su teléfono.

Paralelamente, entidades privadas desarrollan sus propias aplicaciones.

“Es el caso de Ubibanca que es el quinto mayor banco de Italia. Le pidió a sus empleados que descargaran en sus móviles profesionales la aplicación que había desarrollado específicamente y luego que la fueran descargando es sus teléfonos personales. Esto implica por supuesto, cuestiones de seguridad y de protección de datos”, explica Valeria Ramírez, investigadora en innovación y sociedad del  Laboratorio Interdisciplinario de Ciencias, Innovaciones y Sociedad en Francia ( LISIS).

¿Bluetooth o geolocalización?

Antes continuar, recordemos cómo funcionan las aplicaciones de rastreo del virus que uno activa en su celular en lugares públicos. Hay dos tipos de tecnología: la que funciona con el Bluetooth activado -o sea de contacto- o por geolocalización con el GPS. 

“El método por geolocalización es el que menos se aconseja porque en realidad, lo que se necesita saber es si el usuario se ha cruzado con alguien que ha estado enfermo y no en dónde”, detalla Valeria Ramírez.

La geolocalización es, por lo tanto, “más intrusiva”. A raíz de eso, surgieron cuestiones sobre esas aplicaciones que se usan de manera centralizada, todos los datos van a un mismo lugar.

De esta manera funcionan las aplicaciones creadas por start-ups independientes en Reino Unido y que se usan en lugares concurridos como restaurantes. Proponen vincular la información directamente a la base de datos del Servicio Nacional de Salud británico (NHS). 

La cultura de un país influye en el éxito de una app

La investigadora subraya que hay una paleta muy amplia de aplicaciones y de usos que dependen de las regulaciones de datos personales de cada país e inclusive de la cultura que determina en gran parte la relación que tenemos con la privacidad. “Lo que es inimaginable en ciertos sistemas, en otros no lo es”, resume. 

Quizás hay una manera de encontrar un término medio para rastrear casos y seguir saliendo a la calle porque después de todo “la razón de ser de estas aplicaciones es la seguridad y la salud de la mayoría”. 

Un humano “puede ser tanto o más eficiente” que una app

Valeria Ramírez sostiene que la trazabilidad humana “puede ser tanto o más eficiente” porque el rastreador “va a aportar más datos sobre las preguntas”.

“Se puede profundizar las preguntas sobre los síntomas y las personas con quien ha estado el paciente potencial en contacto. La experiencia humana aporta más que el robot en ese sentido, aclara. Hay casos en los que las aplicaciones y la tecnología funcionan muy bien; hay casos en los que ambos son complementarias y otros en los que no merece la pena usar esas aplicaciones”. 

El manual de la app respetuosa 

En caso de ser realmente necesarias las aplicaciones de rastreo o su uso obligatorio, el Centro para la ética, sociedad y computación de la Universidad de Michigan planteó una serie de lineamientos.

“Cuando se pone en marcha una nueva aplicación, el anonimato de los datos siempre debe ser garantizado con el uso de alias, por ejemplo. Lo principal es dificultar la identificación de los usuarios. Se tienen que incorporar normativas de privacidad con esquemas criptográficos y la recopilación de datos debe ser descentralizada para evitar fugas de información y se debe especificar qué se va a hacer con los datos si se van a utilizar”, aclara Valeria Ramírez. 

Hace poco, la Agencia France Presse reportaba que algunos gobernadores de Estados Unidos habían “rechazado emprender programas de rastreo digital y en su lugar habían contratado a miles de rastreadores de contacto humano”. 

Un sistema falible como lo son también las aplicaciones por la desconfianza que despiertan y por los progresos técnicos que quedan por hacer.

Sin embargo, aunque sea muy legítimo preguntarse qué hacen con nuestra información, recordemos que a Facebook y a otras redes sociales le regalamos diariamente montañas de datos confidenciales sin ofuscarnos. 

 

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