Nuevo confinamiento

Vivir con la pandemia: ¿cómo deben cambiar las ciudades para adaptarse?

La pandemia y los confinamientos replantean cómo se deben organizar las ciudades.
La pandemia y los confinamientos replantean cómo se deben organizar las ciudades. AFP/File

El hacinamiento, la congestión en los transportes, la falta de espacios verdes… Durante la pandemia y las cuarentenas se ha subrayado los defectos de las grandes aglomeraciones y también su posibilidad de transformación. Dos especiaistas ofrecen pistas para que las ciudades sean más vivibles con virus o sin él.

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Desde el comienzo de la epidemia se ha puesto sobre la mesa la necesidad de cambiar radicalmente cómo se vive en las grandes urbes para adaptarse a las pandemias y al cambio climático. ¿Se puede? 

“Las ciudades no van a cambiar realmente"

Luis Buezo de Manzanedo es especialista urbano y referente Latinoamerica de la Asociación internacional de desarrollo urbano: “Las ciudades no van a cambiar realmente. Lo que cambia son los servicios que se brindan. El agua y el desagüe por ejemplo fueron cambios que se originaron a partir de epidemias. Los servicios que están a la disposición de la población tienen que cambiar.”

“Los recursos como el agua van a tener que ser gestionados de otra manera. Se tiene que generalizar el uso inteligente de los sistemas de agua sobretodo en el área de la producción y de la distribución”, agrega el también sociólogo. 

Estima que los esquemas únicos de distribución comienzan a ser cuestionados y que las redes locales pueden ser una alternativa para que todos puedan gozar de los servicios básicos y de contar con una economía sólida local “como por ejemplo en el tratamiento del agua residual a la escala de distritos”, o sea una escala muy local. 

“Si se tiene un esquema de distribución a nivel distrital, se tiene la posibilidad de fortalecer la participación ciudadana y así hay mayor control”, precisa.

“La ciudad y las pandemias están íntimamente vinculadas”

El urbanista de la Agencia francesa Repérage Urbain, Benjamin Hecht, recuerda que “la ciudad y las pandemias están íntimamente vinculadas”. 

“A finales del siglo XIX se desarrolló el movimiento higienista en París con el Barón Haussmann o en Barcelona con Ildefons Cerdà. Con la industrialización y el éxodo rural había la preocupación de modernizar las ciudades. Muchos obreros que llegaron vivían en alojamientos insalubres. Fue la ocasión de construir redes de agua potable, alcantarillas, basureros, sistemas de transporte, agrandar las calles para que entrara la luz y circulara el aire, espacios verdes, espacios para caminar”, explica. 

¿Cuál es la ciudad ideal?

Benjamin Hecht piensa que la ciudad ideal no es la que imaginamos y mucho menos la “ciudad utópica de autos voladores”.

“Paradójicamente, la ciudad ideal se parece a un pueblo o a un conjunto de pueblos porque se tejen lazos humanos, encontramos la escuela, comercios cercanos, un parque. Todo lo que se necesita de manera un poco más tradicional”, dice. 

Benjamin Hecht aboga por abandonar el esquema que se implementó durante  años: el “zoning” o sea un lugar, un uso. Para él todo debe estar localizado en el mismo lugar. Y la clave es acercar el empleo al hogar mediante espacios de contrabajo (coworking) o el teletrabajo que ha avanzado a un ritmo impresionante en los últimos meses. 

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De igual manera, el urbanista subraya la importancia de conectar la agricultura a las ciudades para alentar los circuitos cortos que se han desarrollado gracias a los confinamientos. 

Otra pista que se debe explorar, según él, es el equilibrar las zonas urbanas y rurales. “Aunque es muy pronto para hacer un balance, quizás está comenzando un éxodo rural al revés”.

Con las posibilidades del teletrabajo, el campo puede ser nuevamente atractivo, opina, siempre y cuando “haya una real voluntad de desarrollar los servicios básicos” y una buena conexión a internet. “Hay que pensar otros tipos de movilidad o la no movilidad”, apunta.

Pueblos bicicleteros

Son precisamente las nuevas movilidades las que se están desarrollando en las grandes ciudades. Para poder vivir en esos "pueblos" que menciona Benjamin Hecht, tienen que ser bicicleteros. 

Luis Buezo de Manzaedo subraya que la pandemia es aceleradora de cambios. Da el ejemplo de la avenida insurgentes en la ciudad de México: “Durante mucho tiempo se habló de hacer una ciclovía y no se hacía. De la noche a la mañana se trazó la pista. Es una avenida emblemática, recorre la ciudad de Norte a Sur y es una vía bastante ancha donde existe la posibilidad de combinar distintos modos de transporte”. 

“Un estudio reciente muestra que est ciclovía no retrasa el flujo de autos”, agrega. 

Los dos especialistas no hablan de proyectos faraónicos sino de cambios concretos que se pueden implementar desde ya. 

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