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Nagorno Karabaj

Azerbaiyán retoma el control de un segundo distrito limítrofe de Nagorno Karabaj

Vehículos rusos de mantenimiento de la paz pasan por un puesto de control de armenios cerca de Getovan, en la región separatista de Nagorno-Karabaj, varios kilómetros antes de alcanzar la nueva frontera con el distrito de Kalbajar que se entregó a Azerbaiyán, el miércoles 25 de noviembre de 2020.
Vehículos rusos de mantenimiento de la paz pasan por un puesto de control de armenios cerca de Getovan, en la región separatista de Nagorno-Karabaj, varios kilómetros antes de alcanzar la nueva frontera con el distrito de Kalbajar que se entregó a Azerbaiyán, el miércoles 25 de noviembre de 2020. AP - Sergei Grits
Texto por: RFI
4 min

Después de Aghdam hace cinco días, las primeras tropas azerbaiyanas entraron en el distrito de Kalbajar en la noche del 24 al 25 de noviembre. Esta es la segunda de las tres zonas en la frontera de Nagorno Karabaj que Armenia se ha comprometido a ceder en virtud de la cesación del fuego firmada después de seis semanas de intensos combates en la región. Nuestro reportero visitó la zona.

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Con nuestro enviado especial, Vincent Souriau, en Golgoy, a 80 km de Kalbajar (con Jad El Khoury) y con AFP.

El ejército nos detuvo a 80 kilómetros de Kalbajar, es imposible ir más lejos, sigue siendo demasiado peligroso, según el portavoz del Ministerio de Defensa, el coronel Vagui Dargali: "Según nuestras observaciones aéreas, los armenios se han retirado. Ahora, después de entrar en este distrito, nuestra misión es tomar el control de la frontera con Armenia y garantizar su seguridad. Pero el camino es muy difícil, primero porque es alta montaña con un pico a 4000 metros sobre el nivel del mar y luego con temperaturas muy frías, pero sobre todo porque todo ha sido minado”.

Al final de una operación de comunicación muy supervisada, el coronel Dargali nos invita a filmar los camiones de transporte de tropas que suben a Kalbajar.

Unos 30 vehículos pasaron frente a nosotros durante la mañana, pero cuando se les preguntó cuántos soldados se desplegarán en todo el distrito, no hubo respuesta. A pesar del alto el fuego, Azerbaiyán sigue en estado de guerra y el alcance de este despliegue se mantiene confidencial.

Situado entre la república autoproclamada de Nagorno Karabaj y Armenia, el distrito de Kalbajar tendría que haber sido entregado el 15 de noviembre, pero Bakú aplazó la fecha.

Al firmar el acuerdo, Ereván aceptó devolver tres distritos que rodean Nagorno Karabaj que las fuerzas armenias controlan desde hace casi tres décadas, tras una primera guerra en los años 1990 en el enclave que causó 30.000 muertos y cientos de miles de desplazados.

El distrito de Kalbajar, así como Aghdam, devuelto el 20 de noviembre, y el de Lachín, que debe ser cedido el 1 de diciembre, constituían una zona de distensión que rodea el enclave separatista. Otros cuatro distritos con la misma función pasaron a manos de Bakú durante los combates.

Cerca del pueblo de Cherektar, en la frontera del distrito, soldados armenios instalaban el miércoles un puesto de control con pilas de neumáticos bloqueando la carretera.

En un discurso televisado, el presidente azerbaiyano, Ilham Aliev, prometió defender "la herencia nacional" que representan los numerosos monumentos religiosos de Kalbajar y criticó a los armenios por "haber incendiado bosques" y "quemado casas que no habían construido" antes de irse.

Quemar casas y talar árboles  

En los días anteriores a esta entrega de territorio, periodistas de la AFP vieron cómo vecinos armenios talaban árboles, recuperaban cables eléctricos e incluso cargaban partes de una presa hidroeléctrica en un camión.

Para los armenios es imposible que los azerbaiyanos vivan en sus casas, explica a la AFP Gaguik Iakshibekian, un albañil de 53 años: "Por eso queman (casas), cortan árboles y la gente se lo lleva todo".

El acuerdo que puso fin a los combates, firmado cuando la situación militar de Armenia era catastrófica, consagra la victoria de Azerbaiyán y revalida sus conquistas territoriales, tras seis semanas de enfrentamientos, que dejaron miles de víctimas.

El pacto, no obstante, permite que Nagorno Karabaj subsista, y prevé el despliegue de 2.000 soldados rusos de mantenimiento de la paz.

En Dadivank, un ciudad del distrito de Kalbajar, el ingeniero Grigory Grigorian lamentaba tener que abandonar la casa donde había vivido desde hacía 25 años, el lugar donde sus "hijos crecieron y fueron a la escuela".

En Bakú, en cambio, el ambiente era eufórico. Ilkin Mammadov, un estudiante de 25 años, quería "enseñar Kalbajar al mundo entero", y Ayshe Alieva, de 22 años, se sentía agradecida a las tropas rusas sin las cuales "no habríamos podido vivir allí".

Antes de la entrega, el presidente ruso, Vladimir Putin, se entrevistó por teléfono con Ilham Aliev y el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, para, según el Kremlin, abordar "las modalidades de trabajo de los soldados de la paz rusos".

El mandatario ruso también habló con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, con quien comentó la "creación de un centro de control del alto el fuego" conjunto.

Con AFP.

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