Eurocopa

Crece la polémica del Rainbow-gate antes del choque Alemania-Hungría

El estadio de fútbol Deutsche Bank Park de Fráncfort se ilumina con los colores del arcoíris durante un ensayo previo al partido de la Eurocopa 2020 entre Alemania y Hungría en Múnich, el 22 de junio de 2021.
El estadio de fútbol Deutsche Bank Park de Fráncfort se ilumina con los colores del arcoíris durante un ensayo previo al partido de la Eurocopa 2020 entre Alemania y Hungría en Múnich, el 22 de junio de 2021. via REUTERS - EINTRACHT FRANKFURT STADION GMBH

El rechazo de la UEFA a la petición de Múnich de iluminar su estadio con los colores del arcoíris durante el partido Alemania-Hungría, para denunciar la política de Hungría sobre las minorías sexuales, ha generado muchas reacciones en ambos países.

Anuncios

Este martes, la UEFA rechazó la petición de la ciudad de Múnich de iluminar su estadio con los colores de la comunidad LGBT en protesta por la política de Hungría sobre las minorías sexuales, tras la aprobación de una ley que prohíbe la "promoción" de la homosexualidad entre los menores. Una ley calificada de "vergüenza" por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La polémica ha crecido hasta tal punto que los alemanes lo llaman ahora el "Rainbow-gate".

Un arcoíris por toda Alemania

En reacción a la decisión del organismo europeo, muchos lugares emblemáticos de la capital bávara fueron engalanados este miércoles con los colores del arcoíris. Varios estadios de la Bundesliga se iluminarán de la misma manera por la noche, desde Fráncfort hasta Colonia, pasando por Wolfsburgo, Augsburgo y el Estadio Olímpico de Berlín. Empresas como Siemens, BMW o la Deutsche Bahn también se vistieron con los colores del arcoíris en Twitter. Periódicos alemanes como el Süddeutsche Zeitung siguieron el movimiento con coloridas portadas.

Ante la creciente controversia, la UEFA adornó su propio logotipo con un arcoíris en Twitter y reafirmó su "firme compromiso" en la lucha contra la homofobia. Su decisión fue acogida con satisfacción el martes por el gobierno húngaro de Viktor Orban: "Gracias a Dios, los dirigentes del fútbol europeo han mostrado su sentido común (...) al no participar en lo que habría sido una provocación política contra Hungría", dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Peter Szijjarto.

"Una señal equivocada"

En Francia, el Elíseo se solidarizó con Alemania: "Lamentamos profundamente la decisión de la UEFA de prohibir que el estadio de Múnich se ilumine con los colores del colectivo LGBTQI" y tenemos "una forma de incomprensión porque es un organismo religiosamente neutral y apolítico, pero que tiene valores", reaccionó un asesor de la presidencia francesa.

"Es cierto, el campo de fútbol no tiene nada que ver con la política. Se trata de la gente, la equidad y la tolerancia. Por eso la UEFA envía una señal equivocada", coincidió el miércoles por la mañana el jefe de la diplomacia alemana, Heiko Maas.

Posibles tensiones

En respuesta al Rainbow-gate, varios clubes de fútbol húngaros iluminarán sus estadios con los colores de la bandera nacional durante el partido. También se iluminará uno de los anexos musicales de la Ópera Estatal de Budapest.

Antes del partido, los organizadores de la Marcha del Orgullo de Múnich, en asociación con Amnistía Internacional, tienen previsto repartir 11.000 banderas arcoíris a los espectadores. Pero el ambiente podría volverse tenso con los aficionados húngaros: la Brigada de los Cárpatos, un grupo de ultranacionalistas reconocible por sus camisetas negras, tiene previsto presentarse "por miles" en Múnich, según su página Facebook.

Boletín de noticiasNoticias internacionales esenciales todas las mañanas