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Francia

El escudo fiscal divide al sarkozysmo

Gérard Longuet, presidente del grupo de la derechista UMP en el Senado, es uno de los dirigentes oficialistas que piden el fin del "escudo fiscal".
Gérard Longuet, presidente del grupo de la derechista UMP en el Senado, es uno de los dirigentes oficialistas que piden el fin del "escudo fiscal". AFP/Joël Saget
Texto por: Alejandro Valente
3 min

Una de las medidas más simbólicas del sarkozysmo y una de las primeras adoptadas por el presidente francés tras su elección en 2007 ha sido la creación del llamado "escudo fiscal". Se trata de evitar que ningún contribuyente tenga que pagar más de la mitad de sus ingresos al fisco. Pero en la práctica, esta medida se ha convertido en un símbolo de injusticia en plena crisis y una parte de la derecha pide su supresión.

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La reciente derrota del oficialismo en las elecciones regionales francesas parece haber marcado un antes y un después en las relaciones del presidente Nicolas Sarkozy con los miembros de su propia mayoría política. Hasta ayer dóciles, numerosos dirigentes de la UMP cuestionan hoy abiertamente algunas de las políticas llevadas a cabo por el gobierno y ni siquiera una de las más simbólicas, el "escudo fiscal", ha escapado a las críticas. Se trató en efecto de una de las grandes promesas de campaña del candidato Sarkozy antes de su victoria en las presidenciales de 2007 y en una de las primeras medidas adoptadas por su gobierno. El "escudo fiscal" protege a todo contribuyente del riesgo de pagar más del 50% de sus ingresos al fisco. Pero en la práctica, se trata de una medida elitista ya que solo beneficia a poco más de 18.000 ricos contribuyentes, y costosa ya que priva al Estado de casi 600 millones de euros anuales.

Muy criticada desde un comienzo por la izquierda, esta medida es hoy también cuestionada por numerosos dirigentes del oficialismo, entre ellos, el ex primer ministro y actual alcalde de Burdeos Alain Juppé y el presidente del grupo de la UMP en el Senado Gérard Longuet . A su regreso de Washington, Nicolas Sarkozy va a recibir a los dirigentes del partido derechista y escuchará sus reclamos. Anticipándose a este encuentro, el primer ministro François Fillon descartó días atrás toda idea de renunciar al "escudo fiscal". Pero la agravación de los déficits públicos da nuevos argumentos a los adversarios de esta medida, convencidos de que no será posible volver al equilibrio solo con reducciones del gasto público. Si el "escudo fiscal" podía ser justificable en 2007, en un período de crecimiento económico, ya no lo es en una Francia acosada por los déficits.

El tema divide a la UMP, ya que hay quienes temen que un abandono de una medida tan simbólica sea visto como un retroceso y una muestra de debilidad. Pero la oposición a esta medida gana terreno y la reciente derrota de la UMP en las elecciones regionales tiende a confirmar la impopularidad de este dispositivo. Para Nicolas Sarkozy, la actitud a adoptar será sin duda crucial y muy difícil. Sea cual sea su posición final, corre el riesgo de dividir a un partido ya golpeado.

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