Francia

La Iglesia alza la voz contra Sarkozy en nombre de los gitanos

El Padre Arthur Hervet, quien devolverá su condecoración en protesta por la deportación de gitanos.
El Padre Arthur Hervet, quien devolverá su condecoración en protesta por la deportación de gitanos. Photo: Reuters

En Castel Gandolfo, el Papa exhortó a los franceses a acoger a personas de cualquier origen. En Francia, un sacerdote dijo orar por la muerte del presidente y un arzobispo habló de “discurso inaceptable”. La izquierda, irritada con las medidas contra los gitanos, habla de manipulación electoral. 

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Este domingo, las distintas jerarquías de la Iglesia parecieran haber hecho frente común con la oposición de izquierda para denunciar de manera violenta la política de seguridad de Sarkozy, particularmente la que está llevando a cabo contra los gitanos.

Hasta el Papa se refirió elípticamente al tema. Y con la fuerte carga de usar el francés como idioma, dijo en su angelus de este domingo: "Los textos litúrgicos de este día nos vuelven a decir que todos los hombres están llamados a la salvación. Es también una invitación a acoger a las legítimas diversidades humanas, luego de que Jesús viniera para reunir a los hombres de todos los países y lenguas", expresó, dirigiéndose particularmente a peregrinos francófonos y a estudiantes procedentes de una parroquia de París.

Benedicto XVI, que habló en su residencia de verano de Castel Gandolfo, cerca de Roma, exhortó a los padres a criar a sus hijos en un espíritu de tolerancia. "Queridos padres, eduquen a sus hijos en la fraternidad universal", dijo. La “fraternidad”, precisamente, es uno de los tres pilares sobre los que descansan los valores de la república francesa.

En el interior

El padre Arthur Hervet, un asiduo militante de los derechos de los gitanos en Francia, fue el más virulento a la hora de expresarse. Casi al terminar su misa dominical en la iglesia Saint Martin d´Esquermes, en Lille, dijo: “Yo rezo, con vuestro perdón, para que Nicolas Sarkozy tenga una crisis cardiaca”, dijo ante la mirada helada de los fieles.

Hervet –que se refirió a los gitanos como una comunidad que vive en guerra- también anunció que devolverá al Ministro del Interior Brice Hortefeux su Medalla de la Orden Nacional al Mérito que le fuera concedida. “Tengo la impresión de que Hortefeux no conoce la situación, no sabe lo que vive esta gente”, agregó.

Pero Hervet no está sólo. Por otro lado, el arzobispo de Aix y Arles, Cristophe Dufour también ha criticado al Gobierno luego de haber sido testigo directo de el desmantelamiento de un campo de gitanos en su región, “Los discursos sobre seguridad que dejan trascender que hay una población inferior son inaceptables”, expresó en un comunicado en el que además demandó respeto a la dignidad de las personas dentro del marco de la ley francesa.

También, varios políticos de la izquierda se lanzaron sobre el cuello de Sarkozy para criticar su llamada “política de seguridad”, desde que a fines de julio comunicara el desmantelamiento de campos de gitanos y la quita de la nacionalidad para delincuentes extranjeros.

Para Manuel Valls, alcalde de Evry, se trata de una “política vergonzosa y corre el riesgo de reemplazar al Frente Nacional en el corazón de la vieja política. A dos años de las presidenciales no sospecha las consecuencias que esta manipulación electoral puede llegar a tener”, dijo. El diputado socialista Vincent Peillon dijo sentir “vergüenza” por su país, y recordó que Hortefeux fue procesado por injuria racial. La ecologista Eva Joly ha rotulado la política de Sarkozy como “racismos de Estado”.

Francia expulsó esta semana gitanos a Bulgaria y Rumania, diciendo que lo hacía por la necesidad de luchar contra la inseguridad. Estas expulsiones fueron criticadas por el Consejo de Europa, que denunció una acción que "puede atizar la xenofobia".

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