Francia – Elecciones Cantonales

Victoria socialista; la ultraderecha se afianza

Recuento de votos en Toulouse, el 27 de marzo de 2011.
Recuento de votos en Toulouse, el 27 de marzo de 2011. AFP photo/Eric Cabanis

El opositor Partido Socialista se convierte en la primera formación de Francia pero no logra capitalizar el descontento de los franceses. La derecha en el poder se estanca, mientras el ultraderechista Frente Nacional progresa, aunque menos de lo temido por los partidos tradicionales. Un nuevo sondeo señala que Marine Le Pen disputaría la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2012, eliminando al actual Jefe de Estado, Nicolas Sarkozy.

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A 13 meses de los comicios presidenciales, los franceses acudieron este domingo a las urnas para votar en la segunda vuelta de las elecciones cantonales. En juego, nada trascendente: la renovación de la mitad de los consejos electorales, cuya función real es opaca para la ciudanía y limitada únicamente a 3 años. Sin embargo, esta última cita electoral antes de las elecciones para elegir al sucesor de Nicolas Sarkozy en 2012 sirvió para tomarle la temperatura al electorado, en momentos en que el ultraderechista Frente Nacional (FN), liderado Marine Le Pen, escala en las intenciones de voto a nivel nacional.

Según un recuento del 80% de los votos, los candidatos del Partido Socialista (PS) obtuvieron el 36,2% delante de la gobernante Unión para un Movimiento Popular (UMP, derecha) con el 18,6%, mientras el Frente Nacional conseguía el 11,1%. La pobre participación, del 46,18%, fue apenas superior a la de siete días atrás.

Con estos resultados, la oposición socialista se impone holgadamente, convirtiéndose en el primer partido de Francia y conquistando varias circunscripciones emblemáticas. Para la derecha en el poder el revés pudo haber sido peor y resiste en departamentos que podían haber quedado en esta segunda vuelta en manos de los socialistas. Pero lo que todo el mundo seguía en la noche del domingo era el progreso de la ultraderecha, que sueña con dejar de ser un partido de protesta para convertirse en uno de adhesión. Para la hija y heredera política de Jean Marie Le Pen, Marine Le Pen, los resultados vienen con medias tintas.

El FN, que nunca tuvo consejeros generales --que representan a los cantones que conforman los 100 departamentos franceses--, obtuvo según las primeras informaciones dos consejeros generales en las ciudades del sudeste Brignoles y  Carpentras, mucho menos de los 10 cantones que esperaba. Sin embargo, Carpentras es un símbolo fuerte en la historia reciente de Francia. En 1990, un cementerio judío fue profanado en esta ciudad. El FN fue rápidamente acusado del hecho y se organizaron multitudinarias manifestaciones antirracistas. Finalmente, un grupo neonazi, sin lazos probados con el partido de Le Pen, fue identificado como el autor de los desmanes.

En sus primeras reacciones, el oficialismo intentó minimizar la importancia de estas elecciones, subrayando su complejidad y la fuerte abstención, al tiempo que lamentó la progresión del FN, el partido que sembró la cizaña en las huestes de Nicolas Sarkozy, que no supo qué postura adoptar en caso de duelo electoral entre la izquierda y el FN. El mandatario francés optó por la estrategia de convocar a sus electores a no votar por el Frente Nacional, pero tampoco por los socialistas, mientras su primer ministro, François Filllon, llamó a votar contra la extrema derecha.

Pese a no obtener más de dos consejeros en un sistema electoral que premia a los partidos tradiciones republicanos, el FN sigue implantándose a escala nacional. Según una encuesta del instituto IPSOS difundida la noche del domingo, la candidata a la presidencia francesa por el Frente Nacional llegaría a la segunda vuelta en los comicios presidenciales de 2012 eliminando al actual presidente francés Nicolas Sarkozy si los aspirantes socialistas fueran Dominique Strauss Kahn, Martine Aubry o François Hollande.

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