Francia / Balonmano

Escándalo en Montpellier en torno a un caso de corrupción deportiva

Nikola Karabatic, después de obtener su medalla olímpica en 2012.
Nikola Karabatic, después de obtener su medalla olímpica en 2012. AFP PHOTO / CHRISTOPHE SIMON

Uno de los deportes emblemáticos de Francia, el balonmano, cuya selección masculina es actualmente campeona del mundo y campeona olímpica, está en el centro de un grave caso de corrupción deportiva. Varios jugadores del Montpellier, actual campeón de Francia, y de la selección nacional, deben responder de acusaciones graves tras haber apostado fuertes sumas de dinero por una derrota de su equipo en un partido de campeonato en mayo pasado.

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Varias de las estrellas más populares del deporte francés, como el jugador de origen croata Nikola Karabatic, considerado el mejor jugador de balonmano del mundo, ocupan desde hace unos días las portadas de la prensa francesa por hazañas que nada tienen de deportiva. En total, 19 personas han sido detenidas desde el domingo en un caso de corrupción deportiva que suscita estupor e indignación. El 12 de mayo pasado, el Montpellier, campeón anticipado de Francia, recibe al modesto Cesson, que lucha por evitar el descenso. El entrenador Patrice Canayer decide jugar con varios suplentes y el Montpellier acaba el partido con una derrota 31 a 28.

Un partido que todo el mundo habría olvidado rápidamente si no fuera porque la Française des jeux, la empresa nacional que organiza las apuestas deportivas, detecta un aumento notable de las apuestas en torno a ese partido. Las estadísticas son elocuentes, un partido de ese tipo genera habitualmente unos 2.000 euros de pronósticos. Pero esta vez, las apuestas alcanzaron la cifra de 87.880 euros. La investigación demuestra rápidamente que las apuestas más importantes fueron registradas en Montpellier, París y Rennes. Una de las personas implicadas, el dueño de un bar de Montpellier, apostó nada menos que 25.500 euros. Otro detalle impactante, casi todos (el 99.94% exactamente) apostaron por una derrota del Montpellier al final del primer tiempo. En total, los apostadores se llevaron una ganancia de 252.800 euros.

Pero la mayor sorpresa vino de que varios jugadores del Montpellier apostaron por una derrota de su equipo. Algunos, como el famoso Nikola Karabatic, pidieron a sus novias que apostaran en su nombre. La presencia de la escultural animadora de realities Jeny Priez en una oficina de apuestas con un sobre repleto de dinero no pasó desapercibida. Muy rápidamente, la policía dispuso de una lista de sospechosos en la que figuraban nada menos que diez jugadores del Montpellier. Quedaba por reunir pruebas gracias en particular al seguimiento de los teléfonos celulares.

Un canal de televisión del sur de Francia fue el primero, la semana pasada, en revelar la amplitud del escándalo. Pero las detenciones recién se llevaron a cabo el domingo, para permitir al Montpellier disputar normalmente sus partidos. El fiscal que investigó el caso tuvo palabras muy duras hacia todos los implicados. Su convicción es que no solo violaron la ley que prohíbe a los jugadores o a sus allegados hacer apuestas relacionadas con la competición en la que participan. Brice Robin está convencido de que hubo también de parte de los jugadores una actitud deliberada para perder ese partido. “Hay que estar muy seguro para apostar sumas de dinero. Y quienes las apostaron eran jugadores o conocían muy bien a jugadores del equipo”, dijo el fiscal. Una convicción denunciada por los abogados de varios de los implicados, que estiman que el fiscal optó por una mediatización del caso y que no respetó la presunción de inocencia.

Detenidos en su gran mayoría el domingo en París, donde el Montpellier acababa de jugar un partido de campeonato, los implicados fueron trasladados este martes a Montpellier, donde los jueces instructores deben decidir una eventual inculpación. En espera de ello, la mayoría de los abogados han optado por reconocer las apuestas que hicieron pero también por negar que el partido estuviera amañado. Una posición más fácil de defender para aquellos jugadores que ese día no jugaron, como Nikola Karabatic y su hermano Luka, que para aquellos que sí participaron en el partido, en particular el arquero Mickaël Robin, muy criticado por el fiscal.

La batalla jurídica se anuncia larga, pero los dirigentes y el entrenador del club de Montpellier, considerados totalmente inocentes por el fiscal que destacó su “comportamiento ejemplar”, se aprestan a tomar rápidamente sanciones “ejemplares”. El reconocimiento por parte de sus jugadores de haber apostado por una derrota de su equipo constituye en efecto un elemento suficiente para proceder por ejemplo a un despido. Para los próximos partidos, el Montpellier contará con el refuerzo de jóvenes jugadores del centro de formación del club.

Más allá del caso personal de las personas implicadas, es uno de los deportes que mayor popularidad habían adquirido en los últimos años que se ve duramente afectado. Gracias a las hazañas de “Lod Expertos”, apodo de la selección gala, Francia se convirtió en el número uno mundial. Su victoria en los Juegos olímpicos, en agosto pasado, confirmó el título mundial de 2011, trofeo que debe defender en enero próximo en España. ¿Con qué jugadores? Claude Onesta, el técnico de la selección, dijo que tras el castigo debe llegar la hora de perdonar y pidió al público y a la prensa que no queme los ídolos que adoraba hasta ayer. Pero la gravedad del caso y su dimensión ética son sin duda demasiado importantes como para que la selección pueda salir indemne de este escándalo. El balonmano francés no se recuperará fácilmente de este golpe.
 

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