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París celebra la fiesta hindú de Ganesha

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El dios hindú Ganesh.
El dios hindú Ganesh. Reuters

Como cada año desde 1995, la comunidad hindú celebra en París la fiesta de Ganesha, el dios principal de esta religión. El rol de esta divinidad, con cuerpo de hombre y cabeza de elefante, es destruir los obstáculos y atraer la buena suerte. Durante la festividad se realiza una colorida procesión por las calles de la capital en la que no faltan la música, los cánticos y las ofrendas. 

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Ganesha, hijo de los dioses Párvati y Shiva fue concebido por Párvati en ausencia de su marido para que pudiera vigilarle mientras se daba un baño. Cuando Shiva regresó, Ganesha, al no reconocer a su padre, le impidió la entrada. Shiva enfurecido le cortó la cabeza ante lo cual, Párvati montó en cólera implorando a Shiva que reparara el daño cometido. Entonces, el dios recompuso la cabeza de su hijo con el primer animal que encontró: un elefante. Por esta razón, Ganesha tiene cuerpo de hombre y cabeza de elefante.

En la religión hindú, el rol de esta divinidad es destruir los obstáculos, atraer la buena suerte y proteger a la comunidad. Además, simboliza tanto el plan divino como el humano, motivo por el que se le rinde homenaje cada año.

A finales del siglo XX los hindúes emigrados construyeron templos a este dios en ciudades como Nueva York, Londres o París, celebrando esta festividad en todo el mundo. “Como hay tanta diáspora hinduista en países como España, Estados Unidos, Francia o Canadá, hay una comunidad muy grande y fuerte”, explica el profesor Yogendra Sharma, conferencista sobre Cultura y Mitología de la India y profesor de Lengua y Literatura de la India en la Universidad Autónoma de México y en la Embajada de la India en el país. “En esos lugares, varias de las fiestas como Diwali, Holi o Ganesha se llevan a cabo con mucho entusiasmo y devoción porque es una forma de mantener sus raíces aún estando fuera de la India”.

Una celebración por las calles de París

Después de la bendición que se realiza en el templo tiene lugar la procesión. Las mujeres y los hombres tiran de carrozas adornadas con flores blancas, rojas, amarillas y naranjas que visten de colores las calles de París. Por todas partes suena la música, la gente canta y se reparten saquitos de arroz y garbanzos cocidos.

También es frecuente ver pilas de cocos amontonados en la calle. Esta fruta es una de las más sagradas en el hinduismo y es frecuente romperla al terminar un ritual porque simboliza todo lo bueno que viene después de esa ceremonia.

Aunque los ritos varían, cada año se puede apreciar un pedazo de la India en París en donde se revive esta parte de la tradición. De hecho, hay un proverbio hindú que dice: “La divinidad duerme en las rocas, respira en las plantas, sueña en los animales y se despierta en los seres humanos”.
 

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