Francia

Charlie Hebdo, el semanario satírico que vivía amenazado por fundamentalistas

El asesinado director de Charlie Hebdo, el 19 de septiembre de 2012.
El asesinado director de Charlie Hebdo, el 19 de septiembre de 2012. AFP FOTO FRED DUFOUR

El ataque perpetrado este miércoles tuvo por blanco una histórica publicación anarquista dedicada a la sátira política y a la defensa de la libertad de expresión. Charlie Hebdo, que perdió en el atentado a algunas de sus figuras más reconocidas, ya había sido víctima de un incendio criminal tras publicar caricaturas de Mahoma. 

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El ataque perpetrado este miércoles contra el semanario Charlie Hebdo tiene un alto valor simbólico. Esta publicación, creada en 1970, es conocida por el tono anarquista de sus reconocidos dibujantes gráficos.

La publicación se convirtió en noticia cuando decidió publicar en 2006, junto a otros periódicos europeos, las caricaturas de Mahoma que desataron indignación del mundo islámico.

Desde aquel día, Charlie Hebdo era blanco de amenazas. Su sitio había sido hackeado con amenazas islamistas y su sede fue destruida en noviembre de 2011 por un incendio criminal justo después de publicar una caricatura de Mahoma.

Desde entonces, los trabajadores del diario vivían constantemente con protección policial. Pero esta resultó insuficiente. Entre las víctimas mortales del ataque de este miércoles se encuentran las figuras más famosas de la redacción, incluyendo Cabu, Charb (el director de la publicación), Wolinski y Tignous.

 "Había amenazas permanentes desde la publicación de las caricaturas de Mahoma", dijo el abogado del semanario Richard Malka tras el ataque del miércoles.

"Hace ocho años que vivíamos bajo amenazas, estábamos protegidos pero no hay nada que se pueda hacer contra unos bárbaros que irrumpen con kalashnikov", agregó el letrado.

"Es un semanario que no ha hecho más que defender la libertad de expresión, o simplemente la libertad", añadió.

En su último número la revista publicaba una portada con una caricatura del escritor Michel Houellebecq, autor de la polémica novela "Sumisión" publicada el mismo día y que imagina a una Francia islamizada.

Pese a las amenazas, la publicación se mantuvo fiel a su línea editorial, afirmando que no era un enemigo del islam.

"Hay provocación como lo hacemos semana tras semana, pero no más contra el Islam que con otros temas", aseguró en 2012 después del atentado incendiario su director de publicación Charb, que murió en el ataque del miércoles.

El número de 2006 que incluía las caricaturas de Mahoma alcanzó un récord de ventas de 400.000 ejemplares.

 

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