Mundo Ciencia

La gruta Chauvet, obra maestra del arte rupestre

Audio 12:19
Panel de los leones, al fondo de la gruta Chauvet
Panel de los leones, al fondo de la gruta Chauvet Reuters/Robert Pratta

Hace poco se abrió al público una réplica a gran escala de la gruta Chauvet en la región de Ardèche, al sur de Francia. Esta cueva, descubierta en 1994 y declarada en el 2014 patrimonio de la humanidad, solo es accesible a los expertos. Las autoridades de la región decidieron hacer un duplicado para que el público pudiera admirar el arte rupestre excepcional que alberga, elaborado por el hombre del paleolítico hace 36.000 años. RFI visitó esta copia.

Anuncios

Los expertos quedaron boquiabiertos cuando, a fines de 1994, penetraron en la cueva descubierta por un espeleólogo aficionado, Jean Marie Chauvet. Lo que vieron allí los dejó sorprendidos, por varias razones. Estaban ante una cueva de grandes dimensiones, con formaciones geológicas de gran belleza, esqueletos de osos, huellas de animales y, sobre todo, con una gran cantidad de pinturas rupestres: caballos, leones, bisontes, incluso un búho, en total más de 425 animales pintados por el hombre de la prehistoria. Y pintados con una técnica fuera de lo común, echando por tierra la teoría hasta entonces válida de que el arte rupestre comenzó poco a poco y llegó a su apogeo en la gruta de Lascaux, hace 18.000 años.

La gruta Chauvet, también llamada Chauvet-Pont d’Arc, demostró que hace 36.000 años el hombre sabía pintar con perspectiva, manejaba técnicas sofisticadas como el difuminado y grababa figuras de animales directamente en la arcilla, con los dedos.

La gruta Chauvet es también impresionante porque, cuando se descubrió, todo estaba intacto, incluyendo numerosos huesos de osos de las cavernas, huellas de animales, restos de fogatas, gracias al hecho de que hace 25.000 años el acceso principal a la cueva se derrumbó, protegiendo así esta fantástica galería.

Los expertos decidieron que la cueva Chauvet nunca se abriría al público, a fin de preservarla. Pero, ¿cómo compartir con el público dicho tesoro? La solución fue hacer una réplica de grandes proporciones, que duplica no solo las pinturas sino también el relieve de la gruta, los esqueletos de los animales prehistóricos, las estalactitas y estalagmitas. En pocas palabras, una especie de gruta comprimida, pues la original tiene 8.000 metros cuadrados y su copia 3.000.

El resultado es sorprendente. Incluso la humedad y los olores son reproducidos para crear la impresión de estar en la verdadera gruta, que se encuentra a tres kilómetros de distancia.

La región de Ardèche espera, gracias a esta réplica, atraer a los miles de turistas que deseen admirar el arte rupestre de Chauvet. Entre tanto, la gruta original seguirá siendo estudiada con mucho cuidado por los expertos.

Entrevistados : Jean Jacques Delannoy, geomorfólogo, miembro del comité científico de la gruta Chauvet; Jean Michel Geneste, arqueólogo, director del equipo científico de la gruta.

Boletín de noticiasNoticias internacionales esenciales todas las mañanas