Francia hoy

Bicentenario de la batalla de Waterloo

Audio 10:05
El francés Frank Samson personificó a Napoleón durante la conmemoración del aniversario de la batalla de Waterloo, Ligny, Bélgica, 14 de junio de 2015.
El francés Frank Samson personificó a Napoleón durante la conmemoración del aniversario de la batalla de Waterloo, Ligny, Bélgica, 14 de junio de 2015. REUTERS/Yves Herman

Bélgica y Gran Bretaña celebran esta semana el bicentenario de la famosa batalla de Waterloo en la que las monarquías europeas derrotaron a las tropas del emperador francés, Napoleón Bonaparte. Celebraciones que, junto a la emisión de una moneda conmemorativa en Bélgica, no dejan de molestar a parte de los franceses. ¿Cómo Europa recuerda a esa emblemática batalla y al controvertido Napoleón?

Anuncios

El 18 de junio de 1815  tuvo lugar en los alrededores de la ciudad belga de Waterloo una de las batallas más célebres de la historia, la de Waterloo. La que el emperador francés hubiese querido que fuese "la batalla de sus batallas".

Superado tanto estratégicamente como en número de tropas por los ingleses, dirigidos por el duque de Wellington y generales alemanes y holandeses,  Napoleón I° se confrontó en realidad a una gran derrota, que poco después lo obligaría a abdicar de manera definitiva.

Doscientos años más tarde, Waterloo, pequeña localidad belga de 30. 000 habitantes, al sur de Bruselas, ha preparado importantes conmemoraciones con dos gigantescas reconstituciones de la mítica batalla. Bélgica también quiso emitir 280.000 monedas especiales de dos euros, de curso legal en la zona euro. Pero Francia, que percibe a Waterloo como una derrota, protestó, argumentando que el proyecto podría crear "una reacción desfavorable" en el país y "tensiones inútiles en Europa".

Bruselas cedió y acuñó un número menor de monedas conmemorativas - unas 70.000 - de un valor de dos euros cincuenta, que solo podrán circular en territorio belga.

Conmemoración en el Reino Unido

Del otro lado del Canal de la Mancha, donde también se celebra esta semana el bicentenario de la batalla, la reacción francesa se tomó con cierto humor.

El punto de vista del escritor británico, Tim Clayton, autor del libro 'Waterloo, cuatro días que cambiaron el destino de Europa': "Tengo la impresión de que el gobierno no ha querido parecer tan triunfalista, de que estaba consciente de las susceptibilidades en Francia y otras partes. Es muy fácil y negativo para un gobierno ser chovinista. Pero varios periódicos sin duda han aprovechado el hecho de que Francia este incómoda con las conmemoraciones en Bélgica para burlarse de los franceses. En los últimos 20 años de aniversarios napoleónicos, los franceses no han organizado ninguna celebración pomposa de sus grandes victorias, como Iéna o Austerlitz; por eso entiendo que estén un poco a la defensiva".

Actitud de Bélgica

Las autoridades belgas defendieron su intención histórica, como lo dijo el Ministro de Finanzas, Johan Van Overtveldt: "Creo que todo el mundo debe respetar la historia, que es como es. Por lo tanto, nuestro objetivo no es tratar de estimular antagonismos, en absoluto. Lo que queremos impulsar es la unidad europea, que llegó un poco más tarde en Europa".

Sin embargo, las conmemoraciones no están exentas de críticas, como apunta el historiador Jorge Magasich, quien recuerda que en solo unas diez horas la batalla de Waterloo dejó 11. 000 muertos y 35. 000 heridos.

¿Suceptibilidad francesa? ¿Chovinismo británico ?

Como quiera que sea, estos roces diplomáticos nos hablan de cómo es recordado Napoleón en Europa, un héroe controvertido: para unos fue el promotor de los valores de la Revolución Francesa, mientras que para otros no pasó de ser un tirano con insaciables ambiciones de invasión.

El escritor británico Tim Calyton ubica tales juicios en su contexto histórico: "En general, en Gran Bretaña, creo que Napoleón es visto como el gran villano contra el que luchamos duramente para poder vencerlo, tras veinte años de guerra. Ello viene de una imagen creada por el gobierno británico durante las guerras napoleónicas, la de un tirano, de un dictador, de un hombre que no podía dejar de invadir. Pero también es considerado como un gran general y como un personaje carismático. O sea, que Napoleón NO es Hitler. No importa cuán malo el gobierno británico haya intentado hacerlo parecer, nadie compraría la idea de que era totalmente diabólico".

Para el historiador belga, Jorge Magasich, es un personaje controvertido.

La pintura, la literatura y el cine se encargaron de convertir al polémico emperador en uno de los mitos históricos europeos. El vencido casi llegó a eclipsar al vencedor en esta famosa batalla de Waterloo.

Entrevistados: Sadi Lakhdari, profesor emérito de la Universidad de la Sorbona, París;
Jorge Magasich, historidador, Instituto de Altos Estudios de Comunicación Social,  Bélgica

 

 

 

 

Boletín de noticiasNoticias internacionales esenciales todas las mañanas