Francia

¿Cómo mostrar la barbarie islamista?

Una imagen de  "Salafistes", el documental de François Margolin y Lemine Ould Salem.
Una imagen de "Salafistes", el documental de François Margolin y Lemine Ould Salem. DR/Margo Cinéma

La difusión del documental “Salafistes” (Salafistas), que aborda la violencia yihadista a través del testimonio crudo de islamistas y de imágenes de propaganda, plantea en Francia un debate acerca de cómo hablar al público del fenómeno integrista. El gobierno francés estudia la prohibición de la película para menores de 18 años, una medida de excepción.

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Una mano amputada, ejecución de un policía francés en las calles de París, videos de propaganda, discursos de odio sin contrapunto: el documental Salafistes (Salafistas) de François Margolin y Lemine Ould Salem sacudió días atrás el Festival Internacional de Programas Audiovisuales (FIPA) en la ciudad de Biarritz.

¿Se puede mostrar, sin comentarios, el discurso de odio del grupo Estado Islámico y Al Qaida? Es la opinión de los autores del documental. “Hay que mirar la realidad de frente. Fui asistente de Raymond Depardon [reconocido fotógrafo y documentalista francés], adepto de presentar las cosas sin comentarios y me inscribo en una tradición que va de Aleksandr Solzhenitsyn [el escritor ruso que denunció el Gulag] hasta Claude Lanzmann [el autor del documental monumental “Shoah”]”, sostuvo Margolin en declaraciones a RFI.

Fue justamente Lanzmann, el creador de la obra fundamental sobre el Holocausto, quien defendió en una tribuna en Le Monde la difusión del documental en salas luego de que el ministerio de Cultura francés anunciara que estudiaba prohibir la cinta para los menores de 18 años, una medida excepcional en Francia. El cineasta calificó la película de “verdadera obra maestra” para entender el islamismo y fustigó la “siniestra ofensiva” del ministerio del Interior contra ella.

La preocupación de las autoridades es que “Salafistes”, coproducido por el canal estatal France 3, pueda funcionar como instrumento de propaganda. Temen que los testimonios y las imágenes violentas filmadas en Malí, Mauritania o en Túnez dejen al espectador solo frente a un discurso que, según los detractores de la exhibición, podría servir para alimentar la violencia islamista.

Para tratar de evitar esta prohibición, los autores de la película propusieron una nueva versión en la que quitar las imágenes sin censura de la ejecución del policía Ahmed Merabet durante el ataque de Charlie Hebdo.

Más allá de la decisión del gobierno francés sobre la difusión de la película, la polémica vuelve a poner sobre el tapete la discusión sobre cómo mostrar la brutalidad del yihadismo sin hacer su propaganda.
 

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