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Francia

‘France is Back’, pero con pocos logros concretos en la escena internacional

El presidente estadounidense Donald Trump quita caspa del traje de Emmanuel Macron durante la conferencia de prensa conjunta en el despacho Oval.
El presidente estadounidense Donald Trump quita caspa del traje de Emmanuel Macron durante la conferencia de prensa conjunta en el despacho Oval. REUTERS/Kevin Lamarque
Texto por: RFI
3 min

Un año después de su llegada a la presidencia, Emmanuel Macron seduce y aborda con pragmatismo la política exterior francesa. El mandatario logra protagonismo en la escena internacional y lima asperezas con otras potencias, pero en su relación con Washington, dividido en los expedientes sobre clima o Irán, los resultados concretos aún no muestran sus frutos.

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“France is back”(Francia está de regreso), le gusta decir al jefe de Estado francés. Con menos de 40 años, Emmanuel Macron puso su juventud y energía al servicio de la imagen de marca de Francia en el exterior. Abiertamente europeísta, expresándose directamente en inglés en el extranjero o durante entrevistas, como recientemente en la revista sobre tecnología Wired, Emmanuel Macron propone desempolvar la diplomacia francesa, ocupando un lugar dejado vacante por el desgaste de la canciller Angela Merkel en Alemania y, sobre todo, por el aislacionismo estadounidense tras la llegada de Donald Trump.

A poco de llegar a la presidencia, Macron supo ganarse la confianza del atípico mandatario estadounidense en el desfile del 14 de julio un año atrás y días atrás escenificó la concordia entre los históricos aliados plantando con Trump un árbol en el jardín de la Casa Blanca. Sin embargo, más allá de los gestos, analistas subrayan la falta de logros tangibles.

“Más allá de los símbolos y de la comunicación, la realidad es que tiene muchas dificultades para lograr efectos prácticos”, explica Matthieu Petithomme, politólogo de la Universidad de Besançon.

En la práctica, Macron no ha conseguido influir de manera notoria en la posición de Trump en el Acuerdo de París sobre el clima ni en el tratado con Irán, denunciados por la Casa Blanca.

“Trato de recordarle la lógica de los diferentes expedientes ligados a Irán. También para que se nos una sobre Siria”, dijo Macron este fin de semana, mostrándose pesimista sobre su capacidad de convencer a Trump durante su reciente visita a Washington.

En cuanto a Europa, la situación tampoco parece auspiciosa. “A nivel europeo, ahora Emmanuel Macron tiene que negociar con Angela Merkel, quien tiene una posición muy débil en Alemania. Los alemanes no quieren ir mucho más allá en una Unión Europea más federal, y los países que solían ser más federalistas como Bélgica u Holanda, hoy en día tienen gobiernos más bien conservadores que tampoco quieren ir mucho más allá”, recalca Petithomme.

Sobre la relación con Moscú, el jefe de Estado francés ha mezclado simbolismo y pragmatismo. “Emmanuel Macron se mostró realista al establecer un diálogo con Vladimir Putin”, analiza Thomas Gomart, presidente del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), en declaraciones a Le Figaro.

“También mostró la importancia simbólica que le daba a Rusia al recibir a Putin en el Grand Trianon, tres siglos después de la estadía de Pedro el Gran en Versalles”, agrega.

Sin embargo, estas imágenes no borran los desacuerdos de fondo, como mostró recientemente el bombardeo por parte de Francia, EE.UU. y el Reino Unido de la fábrica de armas químicas en Siria, aliado de Rusia. También quedan las acusaciones de Macron a los medios RT (ex Russia Today) y Sputnik de ser órganos de propaganda rusa, lo que les valió ser excluidos del acceso al equipo de la campaña electoral del hoy presidente.

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