Francia - Chalecos Amarillos

‘Por primera vez en décadas gente de a pie entra en los medios de comunicación’

La manifestación del 15 de diciembre en París reunió a menos "chalecos amarillos" que en semanas anteriores.
La manifestación del 15 de diciembre en París reunió a menos "chalecos amarillos" que en semanas anteriores. REUTERS/Gonzalo Fuentes

Después de los anuncios del gobierno francés y el atentado terrorista en Estrasburgo, el movimiento de los “chalecos amarillos” se redujo a la mitad este fin de semana. Para el analista Mathieu Petithomme, politólogo en la Universidad de Besançon, esta merma se explica por el cansancio tras un mes de protestas y ciertas divisiones internas, pero estima que el descontento impulsado por sectores populares no representados por partidos políticos sindicatos empieza a estructurarse con más largo alcance.

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RFI: El primer ministro Édouard Philippe detalló las medidas que el gobierno decidió tomar frente a la movilización de los “chalecos amarillos” y sus reivindicaciones, al tiempo que el movimiento de protesta ha bajado en intensidad. ¿Cuál es su lectura de que una movilización tan heterodoxa, sin padrinazgo de los partidos políticos, sin filiación sindical particular, incluso calificada como la turba enfurecida ante las políticas del gobierno de Emmanuel Macron, haya logrado más que otros movimientos más organizados políticamente?

Mathieu Petithomme (MP): La primera explicación es que un movimiento global. No es un movimiento localizado o regional, es un movimiento global en todo el país. Es un movimiento bastante heterodoxo pero también transversal, es decir que hay gente de distintas opiniones políticas y, sobre todo, son gente de clases populares o clase media baja, que en general no se movilizaba con los sindicatos. Hay mucha gente que incluso no vota, prefiere la abstención o no se reconoce en los partidos tradicionales. Se trata de un movimiento bastante fuerte que atemoriza al poder: ha conseguido movilizar a más de 200.000 personas al inicio -ahora mucho menos- pero que también cuenta con una simpatía muy fuerte de opinión pública. Un mes atrás tenían el apoyo del 75% de los franceses; ahora ha bajado, pero más de la mitad siguen respaldándolos. Las razones principales de que han conseguido más cosas que los sindicatos y los partidos tradicionales son dos, primero por el apoyo de la opinión pública. Y luego, el papel de la violencia política. Porque aunque podemos estar totalmente en contra de la vía de la violencia, hay que decir que en cierto modo ha atemorizado al poder el hecho de que hubo manifestaciones que han derivado [en desmanes] durante protestas muy masivas y muy fuertes. Y siempre el problema fue que, teniendo en cuenta que no hay organización, que es un movimiento totalmente horizontal, transversal, el poder tampoco podía echarles la culpa a los manifestantes, porque sabíamos que hay reivindicaciones legítimas. Y al lado hubo personas que utilizaban esas manifestaciones para destrozar comercios. Son estas dos razones: el apoyo de la opinión pública pero también el papel de la violencia que ha hecho que el poder ha sido obligado a reaccionar rápidamente por miedo un contagio cada vez más importante.

RFI: El primer ministro Édouard Philippe hizo suyo el mea culpa el presidente, repitiendo que no se escucha suficientemente a los franceses, prometiendo un cambio de método, y se mostró más abierto a la reivindicaciones de los “chalecos amarillos”, específicamente la de llevar a cabo un referendo de iniciativa popular.

MP: Detrás de este movimiento surgen algunas transformaciones sociales que se sienten en Francia y más generalmente en Europa. Es decir que primero tenemos un declive de los sindicatos tradicionales, la gente que se moviliza hoy no se siente representada por los sindicatos tradicionales. Y tampoco se siente representada por los partidos políticos, por muchas razones no le da su confianza, tienen la sensación de que de todas formas la izquierda y la derecha hacen lo mismo, que la gente no cumple sus promesas y que además hay un clivaje que muy importante entre el pueblo y la elite, es decir que poco importan cuáles sean los partidos: no nos se representan. Este movimiento, que está siendo muy fuerte, se ha expresado en otras movilizaciones en Europa, de otra manera, en España o en Italia durante la crisis, es un sentimiento de rechazo hacia la élite. Pero también hay factores locales que son que desde que Macron ha sido elegido, ha marginalizado a los partidos de la oposición y a los sindicatos, lo que en Francia llamamos los cuerpos intermediarios. Los ha marginalizado en pos de una relación directa con los franceses, diciendo que iba a cambiar todo con una revolución ciudadana. Pero el problema es que hoy esa gente se lo echa en cara, y como no hay interlocutores intermedios, la gente se opone directamente a él y, más allá de las reivindicaciones que tienen ellos mismos, hay un reclamo más personalizado alrededor de Macron. Lo que es muy interesante es que al inicio era una protesta solamente contra las tasas e impuestos de la gasolina por el poder adquisitivo y contra carestía, y las reivindicaciones empezaron a acumularse. Ahora las reivindicaciones se van estructurando y se vuelven más políticas, como el referéndum de iniciativa ciudadana, que el pueblo pueda proponer por sí mismo consultas sobre algunas políticas, por ejemplo. Eso es muy interesante, no sabemos hasta dónde puede llegar.

 

RFI: Después de los anuncios del gobierno y el atentado de Estrasburgo, el número de manifestantes pasó de un fin se semana a otro de 125.000 a 65.000 personas en las calles de Francia, es decir la mitad. ¿A qué se debe realmente la pérdida de fuerza del movimiento?

Hay que tener mucho cuidado con las cifras porque hay un proceso de ciclo que es bastante normal. Recordemos que esa gente está ocupando sitios en los alrededores de las carreteras desde hace ya más de 5 semanas. Y esa gente tiene que trabajar, tiene que vivir y esa ocupación cansa. Al mismo tiempo estamos ahora cerca de las fiestas de navidad y la gente quiere también pensar en su familia. Luego están también las propuestas que ha hecho el gobierno el lunes pasado, diciendo que iban a aumentar el salario mínimo, que iban a bajar las tasas para ciertas categoría de jubilados, que iban a abrir un debate nacional durante dos o tres meses que pueden desembocar en algunas propuestas como referendos iniciativa popular… De modo que estas propuestas del gobierno han dividido un poco al movimiento de tal manera que hay personas que por hoy ya no se quiere movilizar. Pero hay que tener cuidado porque el apoyo de la opinión pública es bastante fuerte y yo creo que lo que va a pasar es que poco a poco la gente va a a dejar las carreteras porque es el invierno, pero el efecto sobre la opinión pública o sobre el escenario político va a ser mucho más duradero. Por ejemplo, ahora empiezan a crearse a asambleas de los “chalecos amarillos”, hay unas elecciones europeas en el mes de mayo y no se sabe si por ejemplo se podría crear una lista, es decir que hay movimiento clásico de evolución de la protesta social y movimiento social hacia propuestas políticas más claras, aunque hay dificultades muy importantes porque son gente que no son profesionales de la política, tienen reivindicaciones bastante heterodoxas, pero está claro que los efectos de estos movimientos van a ser muy duraderos. Y podemos tener un escenario como en Italia como con el Movimiento 5 estrellas, que se creó de una manera bastante singular con un rechazo a las élites, aunque allí había un líder carismático que hoy en día no existe, pero poco a poco van surgiendo algunas personas en los medios de comunicaciones tradicionales y entonces vaya a saber lo que pueda pasar. Lo que es interesante es que es la primera vez en décadas que gente de a pie, de clase popular ha entrado en los medios de comunicación, ha entrado en las grandes cadenas para hablar y discutir con profesionales de ideas políticas. Y ese movimiento es un muy interesante y yo creo que es por eso que también hay un apoyo popular, porque hay toda una franja de la población de clases populares y medias se dicen “nos tenemos que presentar nosotros mismos”.

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