Confinamiento

[Episodio 1] Sobrevivir al confinamiento: el teletrabajo

Dos personas trabajando desde casa durante el confinamiento.
Dos personas trabajando desde casa durante el confinamiento. REUTERS - STAFF
Texto por: Florencia Valdés
6 min

#Quédateencasa. Las medidas de seguridad se multiplican para mantener a las poblaciones aisladas y evitar que se siga propagando el Coronavirus. ¿Pero cómo quedarse encerrados solos o acompañados y sobrevivir en el intento? 

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Desde el confinamiento que nos impone la alerta sanitaria, hemos escogido hablar de teletrabajo. Si bien, para muchos expertos es una de las mejores maneras de conciliar vida privada y vida laboral ; en este periodo excepcional ambas se mezclan por obligación. El resultado, entonces, nos es el mismo ya que esta modalidad de la vida del asalariado no fue escogida. 

El psiquiatra e investigador Miguel Benazayag lo compara a lo que se experimenta en la prisión: "De repente, uno no puede habitar los circuitos normales y existe también un peligro. En el caso [del confinamiento que vivimos] es como una ruleta rusa, no es solo el encierro también hay una amenaza". 

El cortocircuito del teletrabajo

Miguel Benazayag habla desde su experiencia de terapeuta y también de preso político:  cuatro años durante la dictadura argentina. En este contexto de encierro obligado y de peligro sanitario, no estima que el teletrabajo sea la solución para todos. "No es lo mismo lo que uno es para afuera y lo que uno es para adentro, estima, cuando los dos se mezclan se produce un cortocircuito. Es por eso que el teletrabajo no es tan evidente de hacer como se podría pensar, no es una comodidad", explica.

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El psiquiatra agrega que es "un reflejo de la promiscuidad de nuestra época". "Con todas las nuevas tecnologías no hay más un lugar público y un lugar privado,eso descordina mucho el orden psicológico y cerebral. No hay más adentro y afuera. Eso era ya una tendencia, ahora con cientos de millones de personas confinadas,  va a ser un choc", dice.

Alicia Bailón, entrevistada por María Carolina Piña, no podría estar más de acuerdo con Miguel Benazayag : "La situación en nuestra casa no es muy fácil porque somos una pareja en la que los dos trabajamos, yo puedo trabajar desde casa pero mi marido no. Así que me tengo que quedar en casa con las dos niñas. Están en edad escolar y no es fácil estar atendiendo a reuniones con el ordenador e intentar controlar que hagan sus deberes, que se vistan, que se organicen". 

Consejos para teletrabajar

Para que la cordura no quede confinada también, les dejamos unos consejos de expertos para teletrabajar en tiempos de Coronavirus.

  • Trate de imponerse una discliplina y horarios que se establecen con colegas y jefes. Ponga límites. Silenciar un grupo WhatsApp no es castigado por la ley del confinamiento.
  • No trabaje en pijama. Ponerse ropa le indica al cerebro que es hora de comenzar el día.
  • Separe el espacio de trabajo del espacio de vida. Idealmente se debería trabajar en un espacio totalmente aparte, pero no todos tenemos la posibilidad de tener un escritorio o -lujo de lujos- un despacho en casa.
  • ¿Qué hacer para conciliar teletrabajo, ollas e hijos ? Miguel Benazayag recomienda limitar lo más posible el tiempo de trabajo y desconectarse (no consultar el correo electrónico profesional por ejemplo). 
  • No pretender que la jornada laboral va a desarrollarse como en la oficina.

Se estima que de un 15 a 25% de personas que tienen empleo en Francia ya hacen teletrabajo. Cifras muy inferiores a las escandinavas, por ejemplo, en donde el "presenteismo" no es la columna vertebral de la cultura laboral. El Coronavirus arrasa con esas estadísticas. En cuanto a Latinoamérica, en Brasil se teletrabaja desde hace más de 20 años, pero la práctica es frenada en la región por el desigual acceso a internet. 

¿Y la soledad ? No solo las parejas con hijos están trabajando y malabareando con colegas hiperconectados. Además que mantener el contacto laboral en plena urgencia puede producir más ansiedad. Sin volcarse a las pantallas de todo tipo para buscar compañía, Benazayag recomienda que este tiempo de encierro sea un "tiempo de instrospección" para que "el infierno no sea uno mismo".

 

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