Francia - Coronavirus

Un París irreconocible lucha en cámara lenta contra el coronavirus

Estaciones desiertas en el metro de París después de que comenzara el confinamiento casi total del gobierno francés contra la pandemia de coronavirus.
Estaciones desiertas en el metro de París después de que comenzara el confinamiento casi total del gobierno francés contra la pandemia de coronavirus. RFI/Maria Paula Carvalho
Texto por: RFI
6 min

El tradicional ajetreo de la capital francesa da lugar a imágenes fantasmagóricas de calles y andenes de metro vacíos, en el que los pocos ciudadanos que aventuran al exterior buscan un lugar seguro o se ven obligados a trabajar en medio de la incertidumbre de una realidad inédita. Postales de París en cuarentena.

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Un informe de Maria Paula Carvalho

A través de los altavoces, los mensajes grabados sobre el cuidado de la higiene llegan pasado el mediodía del lunes a los pocos pasajeros que circulan por las líneas del metro, normalmente repletas. "Debido a la situación sanitaria, el tráfico es más lento, lo que dificulta el funcionamiento normal de las líneas. Protéjase y proteja a sus hijos siguiendo las pautas de higiene", repite con insistencia la RATP, el concesionario de transporte público de la capital.

Las calles de París también están desiertas, sin el runrún habitual de una metrópoli de más de 2 millones de habitantes. Los mercados al aire libre se han cancelado, así como han cerrado todas las tiendas consideradas como no esenciales para la población, como las farmacias… o las “caves”, donde se vende el vino, considerado indispensable para la vida francesa. El paisaje recuerda películas del cine catástrofe.

La Policía hace cumplir la cuarentena en las calles de París:

"Es como esa película 'Pandemia' (de John Suits)", dice Julien Durand de camino a la estación de tren. "Ayer fue mi último día en la empresa y desde hoy me mandaron a trabajar desde casa", explica el joven, a quien, como a la mayoría de los profesionales, se le pidió que se quedara en casa. En su discurso a la nación el lunes por la noche, el presidente Emmanuel Macron reiteró que "las empresas francesas tendrán que facilitar el trabajo a distancia y deberán adaptarse para proteger a sus empleados".

En la estación de metro de Madeleine, en el centro de París, Marc Bernard corre con dos maletas. "Nunca he usado una mascarilla en mi vida. Es la primera vez que debo tomar tantos recaudos", dice el analista financiero a RFI. Se dirige a Marsella, en el sur del país, con la esperanza de estar "más seguro y en un ambiente más agradable que en la capital". "Intentaré hacer trabajo pendiente en mi ordenador para no detenerme, pero la verdad es que en mi sector no pasa nada, todo está en espera", explica.

Los autobuses siguen circulando

El conductor del autobús de Gregoire L. no pudo elegir. Esta mañana dice que le teme a la epidemia. "Creo que el gobierno tiene derecho a tomar estas medidas. Hago lo que puedo: me lavo las manos, evito el contacto, no hablo mirándote directamente, lo que normalmente haría", dice a RFI.

"Hoy podemos circular con la puerta que nos separa de los pasajeros cerrada, así que no tenemos contacto con ellos", añade. "Si tuviera máscaras y guantes me los pondría, pero ya no existen en las farmacias", deplora. "Hay menos autobuses circulando porque algunos colegas tuvieron que quedarse en casa para cuidar de sus hijos", agrega.

Pocos coches circulaban por las calles. A primera hora de la tarde, el único movimiento era de corredores que no dejaban de hacer deporte, ya que algunas actividades físicas individuales están permitidas, de acuerdo con las medidas anunciadas en el discurso del presidente.

Faltan mascarillas en las farmacias

"Si tenemos que morir, moriremos, no tiene sentido temer", dice al RFI el guardia de seguridad James Fohana, que trabaja en una farmacia en Issy-les-Moulineaux, una ciudad pegada a la capital francesa. Usando una mascarilla quirúrgica, informa que "ayer hubo mucha gente pidiendo alcohol e, gel y mascarillas, pero no hay más para vender. Me quedo aquí para evitar un motín", indica, confirmando la falta de tales productos.

El gobierno estableció que los accesorios de protección se reservarán para los asistentes del hospital, como médicos y enfermeras. El presidente Emmanuel Macron dijo que el material se entregaría a las farmacias de los 25 departamentos más afectados a partir del martes por la noche y luego al resto del país.

Fue con esto en mente que la estudiante Celia Frebert trajo un kit completo de protección en su bolso, directamente desde Beirut, Líbano. "Creo que en Francia la gente no se toma muy en serio los consejos y no toma las medidas necesarias para protegerse", afirma. "Así que antes de venir, compré máscaras y guantes para traer conmigo, porque aquí no los tienen. Mira a tu alrededor, aquí soy uno de los únicos protegidos. Es importante protegerse para los demás", aconseja.

Las fronteras europeas cerradas

Celia fue una de las últimas viajeras en poder entrar al país antes de que las fronteras se cerraran a los extranjeros durante los próximos 30 días. Tras una conversación con otros líderes europeos, el presidente francés dijo que, a partir del martes al mediodía, las fronteras de los países que conforman el espacio Schengen de libre circulación de personas estarán cerradas y se suspenderán los viajes entre países no europeos.

"Tomé el último vuelo a Francia ayer por la tarde. Ahora me quedo hasta el final del confinamiento y luego espero poder volver al Líbano", dice Frebert, antes de embarcarse para Clermont-Ferrand en el centro de Francia. "Tuve muchos problemas para encontrar transporte. Me alegro de haber tomado un tren", concluye.

Sin embargo, incluso aquellos que ya tenían el pasaje en la mano encuentran dificultades. Es el caso del estudiante Marcel Petit, que también debía ir a Clermont-Ferrand, pero con salida de la estación de Bercy. El sitio fue cerrado y todos los trenes se desviaron a la Gare de Lyon. "No sé dónde cambiar mi pasaje. Todo es muy confuso. Nadie está preparado para ello”, dice frente a los mostradores cerrados.

Todos los restaurantes de la estación de tren de Lyon también están cerrados. En uno de los únicos puestos de bebidas disponibles, el vendedor usa guantes y se queja por no tener una máscara. "Hay 400 clientes por la mañana, 1.200 al día. No hay forma de saber quién está enfermo", se lamenta, añadiendo que la tienda estará cerrada a partir de este miércoles (18). "Es en interés de todos seguir las medidas decretadas por el gobierno, o será una catástrofe. Que Dios nos proteja", concluye.

 

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