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Francia - Coronavirus

Las funerarias francesas, desbordadas por el coronavirus

Un empleado trabaja en la planta de fabricación de ataúdes OGF en Jussey, mientras la propagación de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) continúa en Francia, el 2 de abril de 2020.
Un empleado trabaja en la planta de fabricación de ataúdes OGF en Jussey, mientras la propagación de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) continúa en Francia, el 2 de abril de 2020. REUTERS - Gonzalo Fuentes
Texto por: Alex Sinclair
2 min

El elevado número de muertes causadas por la COVID-19 hacen colapsar las funerarias del país, que intentan responder difícilmente a una demanda inédita con las restricciones sanitarias que impone la pandemia

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“¡El último fin de semana llevamos a cabo tres cuartas partes de la actividad que solemos realizar durante todo un mes!", se exclama Grégory Schmitt, que dirige una empresa de sepelios en Mulhouse, al este de Francia, citado por L’Express. Según las estadísticas oficiales, los fallecimientos en el departamento del Alto Rin han aumentado un 84%.

No se trata de una excepción, en la región parisina, las funerarias se ven superadas por la demanda. Falta espacio para acoger los sepelios, hay un riego de escasez de ataúdes y las familias se muestran nerviosas cuando entienden las restricciones en las ceremonias debido a la pandemia.

Florence Fresse, delegada general de la Federación Francesa de Funerarias, explica que el principal problema son “los plazos, ya que los crematorios están saturados en los focos de la epidemia, como la región parisina”.

"Ya no podemos recibir serenamente ni organizar una ceremonia como antes, con cinco a diez personas como máximo, estamos en un trabajo que consiste puramente poner al difunto en el ataúd", explica Fresse a la radio France Bleu.

"Algunas familias entienden, otras no", añade la delegada general de la Federación Francesa de Funerarios. "En estos casos, es muy complicado para nosotros, porque hay mucho enojo".

"Nuestra actividad se ha duplicado. Es cierto que trabajamos en cadena, que los días son largos, que no contamos las horas. Pero eso no es nada comparado con la mirada en la cara de alguien cuando le dicen que no podrá despedirse de su madre", cuenta Marjorie, que trabaja en una empresa funeraria del norte de Francia, en declaraciones a Actu.fr.

Ante la falta de espacio para acoger los cuerpos, parte del edificio del mercado mayorista de Rungis, en los suburbios de París, ha sido transformado en una funeraria de "gran capacidad" para albergar los ataúdes de las víctimas.

Entretanto, Francia se prepara para prolongar el confinamiento más allá del 15 de abril, mientras que el número de víctimas sigue aumentando con cerca de 11.000 muertos.

 

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