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CORONAVIRUS - FRANCIA

Bronca de los profesores franceses contra el retorno a las clases

Desinfección de la cantina en la escuela primaria Saint Exupery de Cannes, Francia, el 5 de mayo de 2020.
Desinfección de la cantina en la escuela primaria Saint Exupery de Cannes, Francia, el 5 de mayo de 2020. REUTERS - ERIC GAILLARD
4 min

Mientras que varios países, como Italia, han decidido no reabrir sus escuelas en lo inmediato, Francia se prepara a una vuelta a las clases la próxima semana, cuando empiece el desconfinamiento. Muchos profesores denuncian condiciones de seguridad imposibles de implementar y temen que esto desate una nueva ola de contaminación.

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No más de 15 alumnos por clase (10 en preescolar), reza el documento de más de 60 páginas que el Ministerio de Educación francés ha elaborado con el fin de preparar la vuelta a las clases en primaria para la semana entrante. Pero para la mayor parte del personal educativo, 15 alumnos ya es un peligro puesto que hacer respetar la distancia física entre los niños es todo un reto, tanto a nivel de superficie como de comportamiento.

Un protocolo complejo

No todos los niveles volverán al mismo tiempo, y no todos los alumnos podrán asistir, dependiendo en particular de la profesión de los padres. Entre las profesiones prioritarias están el personal médico, los trabajadores municipales, los profesores, los empleados de transporte público y algunos comerciantes. También se dará prioridad a los alumnos con graves dificultades sociales, educativas o familiares. Fuera de estos casos, las escuelas pueden negarse a recibir a un alumno.

El 11 y en ciertos casos el 12 de mayo, los profesores prepararán las clases, dibujarán marcas en el piso, moverán las mesas, cerrarán los armarios… Los niños, que volverán a la escuela el 12 o 14 de mayo, no tendrán derecho a tocar el material, ni a jugar. El tiempo de recreo será propio a cada clase. Por la mañana, los padres tendrán que tomarles la temperatura, y los niños deberán lavarse las manos varias veces al día. Los locales serán desinfectados todos los días. Los profesores pueden llevar una mascarilla, aunque ya no es obligatorio.

Situación ansiogénica

Algunos padres y profesores están a favor de una vuelta a las clases, ya sea por restablecer un vínculo social, reanudar con la enseñanza o poder volver a trabajar. Pero otros consideran que, dado las condiciones en las que se hará, los niños no podrán disfrutar de este tiempo pasado en la escuela, y podrían hasta sufrir de la situación.

"Tengo muchas dudas al respecto de si es legítimo poner a los niños en una situación ansiogénica. Las restricciones solicitadas en el protocolo son la antítesis de lo que un niño necesita. ¿Con qué propósito? Nos será imposible trabajar correctamente respetando los gestos de barrera. Si es que un niño puede respetarlos en absoluto, lo cual dudo mucho. Me temo que la reapertura de las escuelas contribuirá a un resurgimiento de la epidemia...", dice Anne, una maestra entrevistada por RFI.

"Hacer de guardería"

"Es un verdadero dolor de cabeza: en el jardín de infancia, vamos a pasar nuestro tiempo pidiéndoles que se laven las manos. No tendremos tiempo de enseñar, haremos de guardería, nada más", comenta asimismo una profesora.

Es un sentimiento que varios profesores comparten. Teniendo en cuenta que los establecimientos de secundaria, es decir con alumnos mayores, no reabren, la opinión que circula entre los maestros de primaria y preescolar es que se trata únicamente de "hacer de guardería" para que los padres puedan volver al trabajo, sin tener en cuenta los riesgos que esto supone para una población joven que aplica con dificultad los gestos de barrera, y que, por ende, podría contaminarse y relanzar los contagios.

"¿La recuperación económica merece realmente poner en peligro a la población, si el dinero se puede encontrar en otro lugar? Cuestiono seriamente la cuestión de la responsabilidad moral individual y de la responsabilidad penal. Aceptar participar en esta reapertura equivale, para mí, a respaldar decisiones peligrosas", añade Anne.

París, zona roja

En la región Isla-de-Francia, que se encuentra en zona roja, la inquietud es grande. Hace unos días, más de 300 alcaldes de los distritos de París y de los suburbios habían estimado en una tribuna que esa fecha era prematura. Ante la persistencia del Gobierno, algunos alcaldes han decidido no reabrir sus escuelas, como en las ciudades de Montreuil y Aubervilliers.

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, reabrirá en cambio sus escuelas, pero varios establecimientos han decidido hacer grupos de alumnos más restringidos, de entre cinco y diez.

Si las condiciones no están reunidas para trabajar correctamente y en seguridad, algunos piensan ponerse de huelga. Preavisos de huelga ya fueron presentados por sindicatos como Sud Éducation o SNUipp-FSU, que consideran que esta reapertura es precipitada. Sud Éducation también lanzó un procedimiento judicial para que se anule la vuelta a las clases.

 

 

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