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Francia China

Contrato militar francés con Taiwan irrita a Pekín

Fragata  Lafayette durante un ejercicio, el  21 de julio 2014.
Fragata Lafayette durante un ejercicio, el 21 de julio 2014. AFP - MANDY CHENG
Texto por: RFI
3 min

Pekín ha pedido a París anular un contrato de 25 millones de euros con la marina taiwanesa, destinado a la modernización de seis fragatas vendidas en 1991. Francia estima que solo se trata de actualizar sus sistemas electrónicos, y que Pekín debería ocuparse de luchar contra la pandemia, en lugar de reavivar viejas polémicas. Una polémica con un fuerte trasfondo geopolítico.

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Se trata de un capítulo más de una historia que comenzó en 1991, cuando Francia vendió a Taiwán seis fragatas “Lafayette” de 3.200 toneladas, -buques de guerra para misiones de guerra naval y anti submarina-, venta que suscitó una seria crisis diplomática con Pekín.

En abril pasado la marina taiwanesa anunció que deseaba modernizar dichas fragatas, equipadas con sofisticados sistemas electrónicos, -ahora obsoletos y que es necesario actualizar- un contrato de unos 25 millones de euros con la empresa francesa DCI-DESCO, rama de la DCI (Défense conseil international).

Para Taiwán, la defensa marítima ocupa un papel determinante en caso de ataque chino y existe una preocupación constante por mantener al día sus capacidades. Algunos analista estiman que tras esta "modernización" la isla espera pasar a una segunda etapa con nuevo material, lo que habría despertado la preocupación de Pekín. En abril del año pasado, una fragata francesa, -según las autoridades chinas-, habría cruzado ilegalmente el estrecho de Taiwan, penetrando en aguas territoriales chinas; incidente minimizado por las autoridades francesas. En enero pasado, la reelección del la presidenta Tsai Ing-wen en Taiwán, cayó como un balde agua fría en Pekin, tras las protestas de Hong Kong, mientras las acusaciones contra el Partido Comunista Chino por el manejo de la pandemia, han encendido la fibra nacionalista. Ese el contexto en que cayó el comunicado de Taiwán.

El anuncio del contrato no solo incomodó a las autoridades chinas, sino que las ha llevado a pedir directamente, su anulación. Un gesto que interviene en un momento en que las relaciones se han enfriado sensiblemente, hace unas semanas, el embajador chino Lu Shaye, ex alcalde adjunto de Wuhan, fue convocado en Paris para explicarse sobre comentarios poco amistosos, sobre el manejo francés de la pandemia.

Francia argumenta que solo se trata de una actualización de los sistemas defensivos de las fragatas, vendidas hace más de 25 años, e invita a China a concentrarse en la lucha contra la pandemia en lugar de reavivar viejas polémicas.

Probablemente el contrato en sí, no revista demasiada importancia, pero las fragatas de Taiwán revelan la voluntad cada vez más clara de Pekín, de pesar en la escena internacional. Imponiendo su visión geopolítica, en momentos en que pareciera esbozarse un nuevo orden internacional postpandemia.

Con AFP

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